Compró 12 islas en el Pacífico para frenar el turismo masivo y el lugar ahora bate récords de conservación

La historia de cómo la estrella de cine frenó la urbanización comercial para proteger las playas del Pacífico, que décadas más tarde se ha transformado en el hogar de miles de animales

Tortuga marina nadando en el mar.
Tortuga marina nadando en el mar.
Foto: Freepik.

El actor Marlon Brando compró en 1966 los derechos sobre el atolón de Tetiaroa, un grupo de doce islas situado a 42 kilómetros al norte de Tahití, en la Polinesia Francesa. Seis décadas después, ese lugar se convirtió en uno de los principales sitios de conservación marina de la región.

Un relevamiento reciente de biólogos registró un total de 15.614 crías de tortuga verde, 113 hembras anidando y 161 nidos distribuidos por los islotes de coral protegidos por el atolón.

Según explica un articulo publicado en as, el hallazgo confirma el éxito de un proyecto de protección que nació de forma inesperada, a partir del interés personal de una estrella de Hollywood por preservar un paraíso natural.

Brando llegó a Tetiaroa mientras buscaba locaciones para la película Rebelión a bordo, estrenada en 1962. Fascinado por la laguna de aguas cristalinas rodeada por 12 pequeñas islas, años más tarde negoció con los descendientes del dentista estadounidense Johnston Walter Williams la compra de los derechos sobre el terreno por 99 años.

La imagen muestra la laguna de aguas cristalinas en el atolón de Tetiaroa.
La imagen muestra la laguna de aguas cristalinas en el atolón de Tetiaroa.
Foto: Canva.

Cómo Marlon Brando protegió la isla del turismo

En su autobiografía Canciones que mi madre me enseñó, publicada en 1994, Brando relató haber llegado al atolón en un barco de pesca local y describió el lugar como "más hermoso de lo que jamás hubiera imaginado". A diferencia de otros propietarios que hubieran buscado explotar comercialmente el sitio, el actor optó por mantenerlo aislado y protegido del desarrollo urbanístico.

Solo autorizó la construcción de una pequeña aldea en el islote Motu Onetahi, destinada a su familia y a los científicos que visitaban el atolón para estudiarlo. Tras la muerte de Brando en 2004, su patrimonio continuó ese legado en articulación con la empresa Pacific Beachcomber.

De esa alianza surgió la Sociedad Tetiaroa, una organización dedicada a la investigación científica, la preservación de la cultura indígena y la protección del medioambiente en los ecosistemas de islas tropicales de la Polinesia.

La tortuga verde, la especie protegida en el atolón

Uno de los ejes centrales del trabajo de la Sociedad Tetiaroa es la protección de la tortuga verde, conocida en tahitiano como "honu". El monitoreo se realiza durante la noche, cuando los ejemplares llegan a la costa para desovar.

Allí, los científicos revisan las playas, marcan a las hembras adultas para seguir sus patrones de anidación a lo largo de los años y resguardan los nidos de inundaciones y depredadores potenciales.

El último estudio anual documentó más de 430 desplazamientos de tortugas a lo largo de las playas del atolón, además de las 113 hembras que llegaron a desovar y las 15.614 crías que lograron alcanzar el agua.

Tortuga debajo del mar.
Tortuga debajo del mar.
Foto: Archivo El País.

Los números confirman que la decisión de Brando de mantener Tetiaroa alejada del circuito turístico masivo, lejos de perjudicar el lugar, permitió que se transformara en un refugio clave para la especie en la Polinesia Francesa. El monitoreo científico continuo, sostenido por la organización que lleva su nombre, es hoy la principal herramienta para medir el estado de salud de estas poblaciones de tortugas verdes en la región.

Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El Pais.

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