¿Quién fue San Cono? La historia del joven italiano que se transformó en el santo más popular de Florida

Conocé los orígenes de San Cono del siglo XII, su llegada a territorio uruguayo mediante la comunidad de inmigrantes y los milagros que convirtieron su capilla en un centro místico.

Celebración de San Cono.
Celebración de San Cono.
Foto: Leonardo Mainé / Archivo El País

Cada 3 de junio, la ciudad de Florida se convierte en un gran punto de turismo religioso en Uruguay. Miles de personas llegan hasta la capilla de San Cono, en el barrio Prado Español, para agradecer favores, renovar promesas o simplemente participar de una tradición que mezcla fe, identidad italiana e historia local.

Detrás de esa escena está la figura de San Cono, un joven del sur de Italia que en el siglo XII abrazó la vida monástica y cuya devoción viajó con los inmigrantes hasta convertirse en el santo más popular de Florida.

¿Quién fue San Cono?

Según la tradición recogida por la Intendencia de Florida y por la Iglesia Católica en Uruguay, Cono nació en la localidad de Diano —actual Teggiano—, en la región de Salerno. De muy joven ingresó como monje benedictino y se destacó por su vida austera, su dedicación a la oración y su santidad. Murió también siendo joven y, con el paso de los años, su tumba se convirtió en centro de peregrinación para la población local, que comenzó a atribuirle intercesiones y milagros. Sus restos descansan en la catedral de Santa María de Teggiano, donde es venerado como protector de la ciudad.

La devoción a San Cono se expandió con la migración italiana. Cuando, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, miles de italianos buscaron nuevos horizontes en América, llevaron consigo sus costumbres, su lengua y también sus santos, entre ellos, los seguidores de este joven monje. En Uruguay, el lugar donde ese vínculo quedó más fuertemente marcado fue la ciudad de Florida.

La llegada de San Cono a Florida

En Florida, la colectividad italiana tenía una presencia importante desde el siglo XIX, con familias procedentes justamente de la zona de Diano (Teggiano). Es ese grupo de inmigrantes el que impulsa, hacia 1882, la decisión de traer una imagen de San Cono desde Italia y darle un lugar visible en la ciudad, como forma de mantener viva la devoción que los acompañaba desde su lugar de origen. Fueron estos italianos quienes difundieron el culto y lo incorporaron al paisaje religioso local.

Procesión de San Cono.
Procesión de San Cono.
Foto: Leonardo Mainé / Archivo El País

La capilla de San Cono, ubicada en las calles José Enrique Rodó y Coralio Lacosta, es hoy el corazón de esa devoción. Se trata de un templo singular, considerado un santuario popular de referencia nacional, que concentra año tras año peregrinaciones, misas, procesiones y un flujo constante de visitantes motivados por la fe o por el interés cultural.

Un rasgo particular de la capilla es su administración. Distintos documentos recuerdan que el santuario y la imagen pertenecen a una asociación civil, aunque cuentan con presencia pastoral regular por parte de la Iglesia Católica, que celebra allí misas y acompaña a los fieles. Esa doble dimensión —un espacio gestionado por la sociedad civil, pero con fuerte contenido religioso— contribuyó también a moldear una práctica devocional muy arraigada, pero con características propias dentro del mapa de la religiosidad uruguaya.

Por qué se celebra el 3 de junio y qué milagros se le atribuyen a San Cono

La fecha central de la devoción es el 3 de junio, día en que se conmemora la muerte de San Cono en Italia y que fue asumida también por la comunidad floridense como jornada principal de fiesta. Ese día la imagen sale en procesión por las calles, acompañada por miles de peregrinos que llegan desde distintos puntos del país. La procesión, las misas y las actividades en torno a la capilla convierten a Florida en un escenario donde se cruzan la fe popular, la gastronomía de feria, el comercio informal y expresiones culturales diversas.

Los relatos que rodean a San Cono hablan de un santo cercano, al que se le pueden confiar problemas de trabajo, salud, dinero o conflictos familiares. La tradición registra promesas que incluyen caminar de rodillas, hacer la procesión descalzo, usar el hábito del santo o volver cada año para agradecer.

Entre los milagros atribuidos a San Cono se repiten motivos vinculados a la solución de deudas, la obtención de empleo, la recuperación de la salud o la superación de situaciones económicas apremiantes. Las paredes de la capilla, cubiertas de exvotos y placas de agradecimiento, funcionan como una especie de archivo visible de esos testimonios. Para muchos devotos, la promesa implica viajar a Florida cada año, participar de la fiesta del 3 de junio y renovar allí el compromiso de devoción y gratitud.

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