Practicante judeocristiano, caribeño y admirador de Donald Trump, Abelardo de la Espriella se convirtió en la sorpresa en las elecciones presidenciales en Colombia. El candidato presidencial del movimiento Defensores de la Patria se posicionó con un discurso antisistema y contrario a la izquierda, superando los 10 millones de votos (43,7%) frente al antes favorito Iván Cepeda, figura del partido Pacto Histórico quien obtuvo el segundo lugar con 9,5 millones de papeletas (40,9%).
El Tigre, de 47 años, irrumpió en la escena política colombiana con una visión similar a la del mandatario argentino, Javier Milei por quien siente gran admiración al igual que por Nayib Bukele: que el Estado sea dirigido como "la empresa más importante del país".
Hasta ahora, el abogado se ha desmarcado de la derecha tradicional capitaneada por el influyente Álvaro Uribe (2002-2010), cuya candidata naufragó en la primera vuelta.
"Mano de hierro", defensa del porte de armas y los principios judeocristianos
La figura de De la Espriella destaca por vestir trajes impecables sin corbata y mocasines, pero no solo eso capta la atención del electorado colombiano, sino también por su "cojones" para gobernar con "mano de hierro".
Antes de incorporarse a la puja presidencial, el abogado presumía en redes sociales su vida lujosa en la ciudad italiana de Florencia, donde se lo veía envuelto entre aviones privados, trajes de sastrería, sombreros y lentes oscuros exclusivos. No solo eso, sino que se muestra fumando tabaco o promocionando sus negocios de vinos y rones, sin mencionar que posee su propia marca de ropa llamada "De la Espriella Style".
Padre de 4 hijos y apodado "El Tigre", sostiene además que llegó "tarde la repartición del miedo" y que por esa razón, está dispuesto a hacer un "sacrificio" por su "patria". Para ello, su meta es aliarse militarmente con Estados Unidos e Israel.
Con respecto a su línea política agresiva, De la Espriella apuesta a disolver el tribunal surgido del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC en 2016 y no tiene pudor en defender el porte de armas, la reducción del tamaño del Estado en un 40% y construir megacárceles donde los reclusos estén a "diez pisos bajo tierra" alimentados "con pan y agua".
La religión no escapa de constituir un fuerte aspecto del perfil de un candidato político. De la Espriella sostiene que vive "acorde a los principios judeocristianos" ya que si bien llegó a considerarse ateo, expresó que vivió un "proceso de transformación espiritual" que lo llevó a acercarse a Dios.
Esta iniciativa no se queda únicamente en el plano personal, puesto que en diferentes ocasiones, el candidato derechista colombiano expresó su deseo de que el país pueda "regresar a Dios". Esto despierta curiosidad puesto que Colombia es constitucionalmente un país laico, pero la religión no perdió peso electoral.
Aunque se desenvuelve con facilidad ante los medios de comunicación, su forma de hablar despreocupada le ha causado problemas. En una ocasión, aseguró que en Colombia se debía "destripar" a la izquierda, dichos por los que luego pidió perdón. También despertó polémica por declaraciones tildadas de machistas y homofóbicas, que efectivamente no afectaron su popularidad.
Con información de AFP