Cada invierno, familias de varias zonas de Estados Unidos optan por arrojar sus árboles de Navidad al mar en lugar de desecharlos en vertederos. Y aunque para algunos pueda parecer una práctica poco convencional, se trata de una manera efectiva de reciclar los árboles con un propósito específico: proteger la costa del avance del agua. Esta iniciativa ya se ha vuelto costumbre en estados como Luisiana o Alabama, y después de varios años llevándola adelante, ha dado réditos sorprendentes ya que los árboles ayudan a atrapar la arena que el viento erosionaba, contribuyendo a la reconstrucción de la costa.
La estrategia de reutilización de árboles desechados terminó construyendo una barrera natural que ayuda a restaurar las dunas que fueron desapareciendo con el viento. En ese contexto, la solución de arrojar los árboles hacia la costa no solo ayudó a encontrar una manera efectiva de descartarlos después de las fiestas de fin de año, sino que además se les dio un segundo uso a lo que terminaron siendo los socios perfectos para evitar la erosión costera.
Hasta el día de hoy, diversas organizaciones sin fines de lucro siguen pidiéndoles a las comunidades locales que realicen un "obsequio al medioambiente" y donen sus árboles de Navidad para ganarle terreno al agua y reducir la cantidad de residuos que llegan a los vertederos.
La razón por la que miles de árboles de Navidad fueron enterrados cerca del mar
Los primeros programas de reciclaje de árboles de Navidad se impulsaron en lugares como Luisiana y Alabama alrededor del final de la década de 1980 y principios de 1990. El problema a resolver para las organizaciones involucradas se centraba en recuperar las zonas costeras y los humedales afectados por la erosión.
Una de esas organizaciones es la Coalición para Restaurar la Costa de Luisiana (CRCL, por sus siglas en inglés), que en 1989 se asoció con parroquias locales para establecer un punto de entrega donde los árboles naturales pudieran ser entregados, para luego ser depositados cerca de la costa.
Al amontonar a los árboles navideños contra la zona costera, los sedimentos presentes en el agua comenzaron a depositarse entre las ramas y los troncos, protegiendo la línea costera del impacto de las olas.
Los árboles funcionan como una barrera que ayuda a ganarle territorio al mar
Las ramas de los árboles reciclados funcionan como una barrera natural contra el agua y el oleaje, reduciendo su velocidad y favoreciendo que la arena y el lodo se acumulen entre ellas, lo que permite que el terreno recupere altura de forma gradual, explicó el portal Ecología Verde.
Con el tiempo, esta acumulación de sedimentos genera condiciones favorables para el crecimiento de vegetación propia de humedales y pantanales, cuyas raíces ayudan a fijar y estabilizar el suelo, reforzando la protección frente a la erosión, las mareas y las tormentas. De esta manera, los árboles cumplen una función temporal dentro de un proceso de restauración costera que, progresivamente, permite que el ecosistema se regenere y pueda sostenerse por sí mismo. Además de reducir el avance del mar y proteger las zonas costeras, la recuperación de estos humedales contribuye a preservar la biodiversidad al proporcionar refugio y hábitat para numerosas especies.
En síntesis, los beneficios de reciclar los árboles de Navidad, según la organización CRCL, son los siguientes:
- Reduce la erosión al crear una barrera protectora
- Atrapa sedimentos y contribuye a recuperar terreno
- Actúa como una barrera que reduce la fuerza de las olas
- Evita que los árboles terminen en vertederos
- Demuestra al público que acciones sencillas pueden generar grandes resultados
Además, el grupo sin fines de lucro asegura que es una buena oportunidad para conectar la ciencia con el voluntariado en las comunidades locales.
Los árboles que se pueden utilizar para luchar contra la erosión costera
Los expertos aclaran que no todos los árboles pueden ser utilizados con esta finalidad, sino que solamente sirven los árboles naturales. No se reciclan árboles artificiales, nevados artificialmente o pintados. Por otro lado, es necesario que las personas retiren luces, espuma, guirnaldas, adornos, soportes y bolsas de plástico antes de descartar sus árboles.
Tres décadas después, el experimento demostró ser un éxito en la recuperación del terreno
Más de 30 años después del inicio del experimento, se recuperó una gran parte del terreno de humedales que se había perdido ante el avance del agua. Los administradores federales de refugios reportaron que, para 2023, la iniciativa había permitido crear alrededor de 115 acres de pantanales. Por su parte, la ciudad comparó la superficie restaurada con un área equivalente a entre 200 y 330 campos de fútbol americano, según The Economic Times.
Sin embargo, según Ecología Verde, proyectos de esta índole no se pueden aplicar a todas las áreas por igual, ya que su éxito depende de factores como las corrientes, el oleaje o la cantidad de sedimento disponible. Además, el posicionamiento de los árboles depositados debe ser específicamente planificado.