Una "gran muralla" verde en China: la megaobra forestal de medio siglo que busca frenar el desierto

Un proyecto que se da en la frontera de China y Mongolia, iniciado en 1978, busca frenar el avance del desierto Gobi y funciona como ejemplo para iniciativas similares hoy.

Desierto envuelto de diversos tipos de vegetación.
Desierto envuelto de diversos tipos de vegetación.
Foto: Canva

En el norte de China se ubica una de las mayores obras de restauración ambiental del mundo. Una que lleva medio siglo intentando cambiar su paisaje. Se trata de un proyecto llamado Programa de Bosques Refugio de los Tres Nortes, y consiste en la creación de una enorme red de bosques, arbustos y otros tipos de vegetación en entornos desérticos.

Su principal objetivo radica en frenar la superficie del desierto y reducir el efecto de las tormentas de arena en el norte, noreste y noroeste de China.

Esta parte del proyecto se desarrolla en el desierto de Gobi, situado entre el norte de China y el sur de Mongolia. Considerado uno de las zonas desérticas más importantes del mundo, posee una superficie total de 1,295 millones kilómetros cuadrados. Es decir, 7,35 veces la superficie de Uruguay.

La iniciativa comenzó en 1978, atravesando 13 regiones y provincias, ocupando más de 4 millones de kilómetros cuadrados, el 42% en territorio chino. Apodada como la "Gran muralla verde", desde su creación se han plantado cientos de miles de kilómetros cuadrados de bosques.

Desierto envuelto de diversos tipos de vegetación.
Desierto envuelto de diversos tipos de vegetación.
Foto: Canva

A la hora de iniciar el proyecto, en 1978, la superficie forestal dentro del área representaba el 5.05%, muy por debajo del 13.8% que marcan las últimas mediciones hechas por el Gobierno Chino. Además, la superficies que eran consideradas como vulnerables debido a las tormentas de arena, cayeron de un 48% en el año 2000, a un 40% en el año 2020.

Según plantean los especialistas, el objetivo del proyecto no consiste únicamente en hacer retroceder el desierto. Por el contrario, la creación de vegetación funciona como una barrera frente al viento, además de la protección de zonas agrícolas, poblaciones e infraestructura y la ayuda a la conservación del suelo de la zona.

Este tipo de iniciativas se han impulsado a lo largo de la región, particularmente en China, como lo ocurrido con el desierto de Kubuqi, donde se desarrollaron corredores verdes para proteger el río Amarillo y contener el movimiento de las dunas de la zona.

Desierto envuelto de diversos tipos de vegetación.
Desierto envuelto de diversos tipos de vegetación.
Foto: Canva

En ese caso, los corredores combinan un aproximado de 10% de árboles, 80% de arbustos y 10% de hierbas. Esta composición se adaptó mejor a las condiciones de alto calor y escasa lluvia dentro de la zona.

La plantación de árboles a lo largo de un territorio desértico no siempre es sinónimo de una restauración del ecosistema. Investigaciones publicadas en Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, indicaron que algunas campañas de forestación en regiones áridas utilizaron especies de árboles que demandan demasiada agua para sobrevivir, lo que genera una mayor demanda de un recurso que ya de por sí es escaso en esas zonas.

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