En 2017, el gobierno de Antigua y Barbuda, junto con organizaciones conservacionistas, eliminó las ratas y cabras invasoras de la isla Redonda, un territorio volcánico deshabitado ubicado a unos 50 kilómetros de Antigua. Seis años después, el resultado superó cualquier expectativa: la biomasa vegetal de la isla aumentó más de un 2.000 % y la población del dragón terrestre de Redonda, una especie de lagarto endémica del lugar, se multiplicó por 13. El caso se convirtió en uno de los ejemplos más citados a nivel mundial sobre restauración ecológica insular y motivó la creación de una nueva reserva natural que protege casi 30.000 hectáreas de tierra y mar.
Una isla convertida en “paisaje lunar” antes de la intervención
Redonda es una isla volcánica de apenas una milla de largo, sin población humana permanente, pero con colonias de aves marinas de importancia global y una fauna y flora únicas. Según la organización Fauna & Flora, cabras silvestres y miles de ratas negras de gran tamaño y carácter depredador habían degradado buena parte de la superficie de la isla, transformándola en lo que la entidad describió como “un polvoriento paisaje lunar”, además de dañar los hábitats marinos circundantes.
Ante ese diagnóstico, Fauna & Flora y sus socios locales realizaron estudios de viabilidad y consultas para definir un plan de acción. En 2017 se erradicaron las ratas y se trasladaron las cabras asilvestradas hacia Antigua. La recuperación fue casi inmediata: en apenas dos años, 15 especies de aves terrestres regresaron a Redonda y la población del dragón terrestre de Redonda se multiplicó por ocho, de acuerdo con datos de la organización.
El éxito del proyecto de restauración
“Eso es todo lo que hicimos. Solo eliminamos las especies que no debían estar ahí y en cuestión de meses vimos que la vegetación volvía a crecer, la isla se estaba recuperando”, relató Johnella Bradshaw, coordinadora del programa Redonda para el Environmental Awareness Group (EAG), la ONG antiguana que lideró el proyecto, según consignó CNN.
Bradshaw remarcó que la recuperación fue espontánea: “Hasta el día de hoy no hemos plantado nada, no hemos reintroducido ninguna especie. Solo eliminamos las ratas y las cabras, y la isla se transformó frente a nuestros ojos”, indicó la coordinadora a la cadena estadounidense.
Ese resurgimiento llevó a que la isla y el océano que la rodea fueran declarados área protegida. El gobierno de Antigua y Barbuda anunció en 2023 la Reserva Ecosistémica de Redonda, que abarcará 30.000 hectáreas de tierra y mar, incluyendo la pequeña isla, sus praderas de pastos marinos circundantes y un banco de coral de 180 kilómetros cuadrados, según informó CNN.
La designación es fruto de un trabajo conjunto entre el Departamento de Ambiente del gobierno y organizaciones como el EAG y Fauna & Flora, y permite a Antigua y Barbuda avanzar en su compromiso de conservar al menos el 30 % de sus áreas terrestres, de aguas continentales, costeras y marinas bajo el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
El impacto de las especies invasoras en las islas del Caribe
Una investigación científica identificó a las especies invasoras como el principal motor de pérdida de biodiversidad nativa en las islas, y su erradicación como una de las herramientas más efectivas para revertir esa tendencia, aunque el proceso no resulta sencillo. Antes de la erradicación, Redonda albergaba unas 6.000 ratas y 60 cabras, según explicó Bradshaw a CNN. Un equipo trabajó para reunir a las cabras a mano, que luego fueron trasladadas en helicóptero al continente para su reubicación. Posteriormente, otro equipo acampó en la isla durante dos meses seguidos, distribuyendo cebo para las ratas y monitoreando cómo disminuía su población de forma gradual. En los primeros días, los investigadores escuchaban a los roedores merodear entre sus carpas por la noche, recordó.
La isla fue declarada oficialmente libre de ratas en 2018 y mantiene ese estatus desde entonces. Según datos de Fauna & Flora, las islas del Caribe representan apenas el 0,15 % de la superficie terrestre del planeta, pero concentran al menos el 10 % de las extinciones de aves, el 40 % de las extinciones de mamíferos y más del 60 % de las extinciones de reptiles registradas a nivel mundial desde el año 1500. Se espera que la nueva reserva, aún poco explorada, albergue al menos 30 especies amenazadas o casi amenazadas a nivel global, así como colonias de aves marinas de importancia internacional.
El programa continúa como una colaboración entre Fauna & Flora, el EAG y el Gobierno de Antigua y Barbuda, a través del Departamento de Ambiente, la División de Pesca y otras agencias estatales, con apoyo adicional de organizaciones como Re:wild para el fortalecimiento de capacidades locales en restauración insular y gestión de áreas protegidas.
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.