Un equipo de investigadores de Save Our Sulcata, una organización sin fines de lucro fundada en 1992, logró liberar 500 ejemplares de tortuga de espolones africana en uno de los extremos del desierto del Sahara.
Estudios realizados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) años más tarde, mostraron un surgimiento de naturaleza y otros hallazgos naturales dentro de la zona.
Save Our Sulcata, o también conocida por su siglas SOS, es una organización fundada por Tomas Diagne, que está enfocada en la cría, rescate y reintroducción de tortugas de espolones africana. Esta iniciativa en particular, representa uno de sus proyectos más destacados y se realizó con el objetivo de combatir la desertificación en el desierto más grande del mundo.
El desierto del Sahara abarca una superficie cercana a los 9,4 millones de kilómetros cuadrados. Ubicados al norte de África, este se extiende desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo, abarcando un tercio del continente afircano.
Para este caso en particular, las tortugas fueron liberadas en la zona conocida como franja de Sahel. Este funciona como un cinturón horizontal que cruza todo el continente africano. Abarca, de manera total o parcial, más de una decena de países. Entre los que destacan: el norte de Senegal, el extremo norte de Nigeria y Camerún, el centro de Sudán y el sur de Mauritania, entre otros.
Los satélites dentro de los análisis de la UICN muestran cambios bruscos de temperatura en la zona. Modificaciones que generan una coraza para la vegetación.
En lo que respecta con las tortugas de espolones africana, también conocida como la especie Centrochelys sulcata, poseen más de 100 kilogramos los cuales le permitieron poder aguantar el calor. Esto debido a que su peso les permitió perforar el terreno para así protegerse de la temperatura abriendo galerías subterráneas que podrían alcanzar entre 10 y 15 metros de profundidad.
Las temperaturas en esas zonas del desierto podrían alcanzar los 70 grados centígrados durante el correr del día. Mientras que durante la noche, estas descienden por debajo de los cero grados haciendo que la vida humana o animal sea sumamente compleja en dicho territorio.
Los túneles, claves en la experiencia de las 500 tortugas en el desierto del Sahara
Estos particulares contextos subterráneos generados por los animales para soportar el calor, derivaron en la modificación de la estructura y el florecer de la nuevas especies dentro del lugar.
La tierra suelta retiene la humedad de las lluvias, permitiendo que las semillas atrapadas por el viento puedan crecer. Con ello, bacterias, lombrices y otros insectos comenzaron a crear sus propias colonias dentro de esos túneles.
Según lo mostrado por los satélites, se registraron diversas “manchas verdes” caracterizadas como hierbas y plantas que crecen de manera autónoma alrededor de estos refugios creados por las tortugas.
El proyecto, en este caso orientado a la reintroducción de estos animales, concluye que tan solo era necesario la devolución de un reptil originario del lugar, quién fuese aplazado del territorio debido a la caza y la ganadería, para poder recuperar la naturaleza allí.
Sin la inclusión de abonos químicos o maquinaria pesada, la investigación estima que más del 80% de las tortugas involucradas en este proyecto han sido controladas y pueden sobrevivir.