Lubetkin: "No hay negociación concreta" con EE.UU. y, si llegan deportados, tendrán prioridad "uruguayos detenidos"

El canciller subrayó también que, aunque "no ha habido avances sustanciales en el diálogo" con Washington, es también de interés de Uruguay que se tenga en cuenta que hay "residentes cubanos en Uruguay, quienes expresaron el deseo de juntarse con sus parientes" hoy retenidos en el país norteamericano.

Canciller Mario Lubetkin en entrevista con En Clave País.
Canciller Mario Lubetkin en entrevista con En Clave País.
Foto: Darwin Borrelli/El País

Las conversaciones que la administración de Donald Trump inició hace aproximadamente un año con el gobierno de Yamandú Orsi para que Uruguay también se sume a la lista de más de 30 países que han recibido ciudadanos deportados por Estados Unidos —cubanos, específicamente para el caso uruguayo— es un asunto que mantiene bajo estrés al Poder Ejecutivo, y cuyo desenlace preocupa especialmente al canciller Mario Lubetkin. Sobre todo en relación a lo que se ha dado a conocer públicamente hasta el momento —primero a partir de un informe publicado por The New York Times, y luego a través de medios locales—: que hay incluso un documento enviado por Washington que contiene una propuesta de "entendimiento" sobre esta posibilidad, como dio cuenta Búsqueda este jueves, y que se ha generado inquietud y malestar en filas del Frente Amplio a partir de lo trascendido en la prensa.

Lo que hay hasta ahora, más allá del texto enviado, es una insistente conversación con los norteamericanos sobre un proyecto que "está afinándose" en función de distintas "opiniones y puntos de vista", como declaró este viernes el presidente Orsi, que, al igual que Lubetkin, rechazó que se estuviera cerca de un acuerdo: "Las conversaciones se tienen que manejar con mucha prudencia —advirtió—. Es el destino del país que está en juego".

El canciller Lubetkin volvió a referirse a este tema en las últimas horas, al ser consultado en Colombia —adonde asistió para participar de la ceremonia de asunción del presidente Abelardo de la Espriella— por medios de ese país. Y allí también fue enfático con los términos que viene utilizando para referirse a la clase de comunicación que se mantiene al respecto con el Departamento de Estado: "No ha habido avances sustanciales en el diálogo con Estados Unidos para recibir migrantes de terceros países; todavía se está muy lejos", subrayó el ministro de Relaciones Exteriores, de acuerdo a declaraciones públicas a las que accedió El País.

"Hace ya tiempo que se viene hablando, pero nunca se estableció una verdadera negociación para llegar a un acuerdo", reiteró el ministro, que de todas formas reconoció que "se han recibido diferentes sugerencias a lo largo del tiempo", pero repitió que estas "nunca" implicaron que Uruguay entrara en "una negociación concreta".

Lo que sí adelantó, más allá de la formalidad de si hay o no en curso un intercambio de negociación, es una particular preocupación del gobierno de Orsi que busca hacer pesar en los intercambios con la administración republicana: la de "los uruguayos que están detenidos por un problema de documentación en Estados Unidos". Esto, dijo el canciller, "tiene prioridad para el gobierno, que tiene la responsabilidad de atender y cuidar a los conciudadanos locales en cualquier parte del mundo".

En segundo lugar, y siempre en relación a este tema, hizo mención a un planteo que han hecho "algunos residentes cubanos en Uruguay, quienes expresaron el deseo de juntarse con sus parientes detenidos por problemas de documentación" en tierras norteamericanas. "Han solicitado al gobierno poder reflexionar sobre el tema por razones humanitarias —dijo en este sentido—, pero nada se ha avanzado en concreto al respecto".

Sobre las condiciones bajo las cuales Montevideo piensa avanzar con Washington en este intrincado problema, Lubetkin aseguró que ha mantenido en estos meses reuniones "con altas autoridades de Naciones Unidas especializadas en temas de refugiados y emigración" para "comprender" un poco más las implicancias de esta política migratoria que lleva adelante Donald Trump desde que regresó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025. "Estas organizaciones internacionales de ONU siempre son referencias clave para cualquier tipo de acuerdo en materia de refugiados, más allá del país que lo solicite".

De algún modo respondiendo a los planteos formulados esta semana desde la coalición de izquierda (ver recuadro), el canciller dijo por último que hay "parámetros y prácticas precisas en Uruguay sobre el tema y jamás se hará un acuerdo con ningún país que pueda afectar estos principios", que —dijo también— constituyen "prácticas históricas que le permitieron a Uruguay ganar tanto prestigio internacional".

No habrá acuerdo, tampoco, que no respete "la referencia de los parámetros locales e internacionales y, naturalmente, la defensa de los derechos humanos y la decisión voluntaria del emigrante de venir a nuestro país".

La interna

La preocupación creciente en el FA y los mensajes de Pereira

Consultado por el documento de entendimiento sobre el que Lubetkin no había informado al partido de gobierno, Fernando Pereira dijo este jueves al programa Aire Rico de Del Sol que, hasta ese momento, no tenía ninguna referencia al respecto, pero que ya le había transmitido al canciller "la posición" del Frente Amplio, que es el rechazo frontal a cualquier acuerdo "que violente los derechos humanos, y eso es no permitir que nadie que no quiera venir a Uruguay termine deportado al Uruguay".

Este viernes, en conversación con La Diaria, Pereira indicó que se contactó con "varios miembros del gobierno, incluyendo a Lubetkin", y que a todos les planteó "cuál es el límite que no se puede pasar". "No es que no pueda venir gente que esté en Estados Unidos —explicó—; tiene que haber una premisa: que no se violenten los derechos humanos".

Asimismo, hizo referencia a las "500.000 personas" que lleva deportadas la administración Trump y que puede aceptar el caso de aquellos que lleguen a Uruguay para que se encuentren aquí con sus familias. De ser así "no va a haber impedimento", más allá de que habrá que pensar luego "mecanismos de apoyo para la reinserción en el país".

Esta visión es la que también comparten en la bancada frenteamplista —donde crece el "malestar" con cómo el gobierno maneja esta situación y la "cercanía" que se muestra con Washington—, algunos de cuyos legisladores se reunieron con Lubetkin el 31 de agosto para interiorizarse sobre el caso

El senador del MPP Daniel Caggiani, por ejemplo, ya ha dicho que Uruguay "no puede ser el basurero de la política migratoria de Estados Unidos" y que se puede aceptar deportados siempre y cuando sea en clave de "asistencia humanitaria" y nunca cuando quienes lleguen eventualmente lo hagan "engrilletados y sin saber a dónde se dirigen".

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