El evento que se hizo este lunes en la Torre Ejecutiva, en el que participaron —de forma presencial y virtual— los candidatos latinoamericanos a ocupar la Secretaría General de Naciones Unidas (ONU), dejó buenas evaluaciones en el gobierno de Yamandú Orsi, conformes con haber logrado que Montevideo fuera escenario de un encuentro de este tipo.
El foro llevó de título 'Diálogo Regional sobre el Futuro Liderazgo de las Naciones Unidas', y fue impulsado por Uruguay en buena medida como una apuesta para que uno de los cinco candidatos latinoamericanos logre convertirse en secretario general de la ONU, sin por otra parte apoyar a ninguno en particular, por su condición actual como país que está al frente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
“Diría que fue el evento en el que, en este periodo, mejor fue posicionado Uruguay en el mundo”, valoró el canciller Mario Lubetkin, consultado al respecto por El País.
La relevancia e incidencia que tuvo esta instancia fue mensurada, en parte, en su "repercusión" internacional, resumida y consignada en medios de comunicación de países como España, Chile, Argentina y Arabia Saudita, entre otros —de acuerdo a un resumen de prensa manejado en la Cancillería.
En rueda de prensa este lunes, el ministro de Relaciones Exteriores aseguró que Uruguay estaba "absolutamente jugado" a que ganara las elecciones uno de los candidatos latinos que están en carrera: María Fernanda Espinosa, de Ecuador; Rebeca Grynspan, de Costa Rica (estas asistieron físicamente y se reunieron con Orsi); la expresidenta chilena Michelle Bachelet, Rafael Grossi (Argentina) y Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana).
Lubetkin dijo además que es menester “reformar” la ONU y recordó que aún no se conoce la fecha de los comicios: “El día que sean las elecciones, nosotros tendremos nuestros candidatos. En este momento, las posiciones de que hay varios candidatos, que cada uno trabaje para conseguir votos. La diversidad no significa debilidad”.
Otros países de la región ya han manifestado su apoyo a distintos candidatos. Por ejemplo, Brasil y México se decantaron por Bachelet, mientras que Argentina lo hizo por Grossi.