Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, ubicada en California, logró determinar las causas exactas detrás de la Gran Mortandad, la mayor extinción masiva registrada en la Tierra al término del Paleozoico.
La investigación, difundida mediante la publicación científica Proceedings of the National Academy of Sciences, analiza de qué manera el calentamiento de los océanos generado por una intensa actividad volcánica provocó la pérdida casi total de la fauna marina.
Un cambio paulatino en la temperatura del agua
El fenómeno ocurrió en el límite entre el Pérmico y el Triásico, período en el cual murió el 96 % de las especies del mar y el 70 % de los animales terrestres. La alteración ambiental no se produjo repentinamente, sino que consistió en un proceso progresivo desencadenado por masivas erupciones que emitieron elevados volúmenes de dióxido de carbono y metano. Esta inyección de gases desplazó al oxígeno y provocó que la temperatura del agua aumentara entre 8 y 12 grados centígrados, un escenario fatal para organismos como los braquiópodos.
"Nuestros hallazgos muestran que, en diferentes grupos de organismos, las extinciones ocurrieron a tasas mucho más altas para aquellos más vulnerables a aumentos de temperatura del agua y disminuciones en la disponibilidad de oxígeno", señaló el científico Erik Anders Sperling, quién participó en la investigación.
La debacle ambiental exterminó a los animales dominantes del fondo marino en aquella era. En su lugar, el espacio fue ocupado por moluscos, peces y equinodermos como erizos y estrellas de mar. En ensayos realizados en las islas San Juan del estado de Washington, se comprobó que aunque ciertos moluscos toleran la falta de oxígeno, el aumento térmico descontrola su exigencia metabólica rápidamente.
Lecciones del pasado frente al cambio climático actual
"La mayor extinción masiva de todos los tiempos comenzó en un mundo muy similar al actual en cuanto a un océano relativamente frío y bien oxigenado, y luego hubo una enorme inyección de dióxido de carbono en el sistema terrestre. Entender cómo respondieron la Tierra y la biota terrestre entonces podría informarnos de lo que está por venir", indicó Sperling.
El estudio científico subrayó que las especies carnívoras con un metabolismo ágil lograron resistir mejor el fenómeno. Hoy persisten unas 400 especies de braquiópodos, frente a un rango de entre 10.000 y 15.000 especies bivalvas. De cara al futuro, las proyecciones anticipan un aumento térmico en el mar de entre 1,5 y 4 grados centígrados para el año 2100, por lo que los especialistas urgen a adoptar medidas.
Con información de la Nación/GDA
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.