La investigadora Mirian Elizabeth Casco, doctora en Ciencia de Materiales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), ganó el 19.º Premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” por un proyecto que busca desarrollar una alternativa más segura y económica para almacenar hidrógeno. La iniciativa propone confinar este gas en estructuras sólidas formadas dentro de materiales carbonosos obtenidos a partir de residuos de biomasa nacional.
El reconocimiento, que contempla una financiación de US$ 22.000 para ejecutar la investigación, se enmarca en una iniciativa que cumple 19 años en Uruguay y que busca impulsar el trabajo de mujeres científicas. En la edición de 2026 se presentaron 30 proyectos de distintas áreas, entre ellas Ciencias Naturales y Exactas, Ingeniería y Tecnología, Ciencias Médicas y de la Salud, Ciencias Agrícolas y Ciencias Ambientales.
La propuesta de Casco aborda uno de los desafíos de la transición energética: cómo almacenar el hidrógeno de manera eficiente sin recurrir a procesos que requieren temperaturas extremadamente bajas o presiones muy elevadas.
“Este proyecto apunta a uno de los desafíos de Uruguay, que es ir hacia una segunda transición energética”, explicó la investigadora a El País.
Según señaló, el país ya cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, pero todavía hay sectores cuya descarbonización resulta más compleja, como la industria pesada y el transporte pesado. En ese escenario, el hidrógeno verde aparece como una alternativa para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
El hidrógeno verde se obtiene mediante la electrólisis del agua, un proceso que utiliza electricidad proveniente de fuentes renovables. Uruguay cuenta con condiciones favorables para su producción debido a la transformación de su matriz energética, aunque todavía enfrenta desafíos para desarrollar toda la cadena de valor.
Uno de ellos es el almacenamiento. Si bien el hidrógeno tiene una elevada capacidad energética por unidad de masa, es un gas muy liviano y ocupa mucho volumen. Por eso, para almacenarlo en condiciones convencionales se necesita comprimirlo a presiones de hasta 700 bares o enfriarlo a temperaturas criogénicas de unos 253 grados bajo cero.
Ambas alternativas requieren infraestructura especializada y costosa. En el caso de la compresión, los recipientes deben fabricarse con materiales específicos capaces de soportar las altas presiones y evitar que el gas se filtre.
“¿Cuál es el objetivo de este proyecto? Es ofrecer una alternativa a estos dos sistemas: almacenar el hidrógeno en un sólido”, resumió Casco.
Cómo funciona el método
La investigación propone utilizar hidratos de gas, estructuras en las que las moléculas de agua forman una especie de jaulas capaces de contener un gas en su interior. Para favorecer su formación, el equipo emplea carbón activado, un material poroso en cuyo interior se generan estas estructuras.
La estrategia busca que el hidrógeno pueda almacenarse en condiciones más moderadas que las utilizadas por las tecnologías convencionales. De acuerdo con la investigadora, el sistema trabaja con presiones de alrededor de 100 bares y temperaturas cercanas a los dos grados centígrados.
La diferencia respecto de los métodos tradicionales podría reducir las exigencias técnicas de los recipientes y, por tanto, contribuir a abaratar los sistemas de almacenamiento.
“Lo que apunta el proyecto es a generar un sistema de almacenamiento que sea mucho más seguro y económicamente viable”, sostuvo Casco.
La investigadora explicó que uno de los desafíos de los hidratos de gas es que su formación puede ser lenta. El uso de carbón activado busca aprovechar la porosidad del material para facilitar ese proceso y avanzar hacia una alternativa que pueda resultar útil en el desarrollo de tecnologías vinculadas al hidrógeno.
De los residuos a la tecnología
Otro de los componentes centrales de la investigación es el origen de los materiales. El carbón activado puede producirse a partir de residuos agroindustriales y orgánicos, como huesos de aceituna, cáscaras de nuez, restos de eucalipto y yerba mate usada.
De esta forma, el proyecto combina la búsqueda de soluciones para el almacenamiento de hidrógeno con el aprovechamiento de subproductos que se generan en Uruguay.
“Eso te permite dejar de ver los residuos como residuos que no sirven, sino empezar a verlos como materia prima para formar otro material con mayor valor”, explicó Casco.
La investigadora señaló que los carbones activados también pueden tener otras aplicaciones, como la eliminación de contaminantes del agua. Por eso, el desarrollo de estos materiales puede abrir oportunidades tecnológicas más allá del almacenamiento energético.
La propuesta se vincula así con la economía circular, al buscar que residuos de la actividad agroindustrial y de los hogares puedan convertirse en insumos para nuevos procesos productivos.
El reconocimiento a la trayectoria científica
Para Casco, el premio representa un reconocimiento al trabajo sostenido que requiere la investigación científica, pero también pone de relieve la importancia de contar con oportunidades de formación y financiación.
“Hacer ciencia requiere curiosidad, esfuerzo y, sobre todo, perseverancia”, expresó en el marco del reconocimiento. “La ciencia es una construcción colectiva, y espero que este reconocimiento inspire a más mujeres a ser parte de ella”.
En diálogo con El País, remarcó que el talento y la dedicación son fundamentales, pero no suficientes si no existen oportunidades para desarrollar una carrera científica. “Es importante el talento, el esfuerzo, la perseverancia y demás, pero si no hay oportunidades…”, señaló.
Su propia trayectoria estuvo marcada por el acceso a distintas becas. Nacida en Argentina, se trasladó a Mar del Plata a los 18 años, donde se graduó en Química. Luego continuó su formación en Europa, donde realizó un máster y un doctorado, y posteriormente desarrolló una etapa posdoctoral en Alemania.
En 2019 decidió instalarse en Uruguay y obtuvo una beca de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), que le permitió incorporarse a la Universidad Católica del Uruguay como investigadora posdoctoral. En 2021, la institución la contrató como profesora investigadora.
El Premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” es otorgado por L’Oréal Groupe en asociación con la UNESCO, con el apoyo de la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento (SENCI) y la declaración de interés de la Presidencia de la República.
Para Casco, financiar este tipo de iniciativas es una forma de ampliar las oportunidades para las mujeres en la investigación y de permitir que el conocimiento científico avance hacia soluciones para problemas concretos de la sociedad.
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