Lorena Ponce de León habló de su faceta espiritual: meditación, retiros y la fobia que superó con constelaciones

La paisajista y exesposa de Luis Lacalle Pou contó cómo se acercó al Eneagrama, qué lugar ocupan el yoga y la escritura en su vida y cómo trabajó un miedo que desarrolló de adulta.

Lorena Ponce de León en el podcast "Autóctono".
Lorena Ponce de León en el podcast "Autóctono".
Foto: captura de pantalla de YouTube.

El nuevo capítulo de Autóctono Podcast tuvo a Lorena Ponce de León como protagonista. La entrevista repasó distintos momentos de su vida y su carrera, desde sus comienzos como paisajista, cuando llegó a anunciarse en las Páginas Amarillas en una época en la que la profesión todavía era desconocida para muchos, hasta algunas de las obras más importantes que realizó, como el Hipódromo de Maroñas, cuando tenía 24 años, y otra en Zonamerica.

También habló sobre el trabajo que realizó en cárceles junto a Huerta en casa, su experiencia con la fertilización in vitro y el camino que finalmente la llevó a convertirse en madre junto a Luis Lacalle Pou.

Sin embargo, uno de los momentos más interesantes de la charla apareció cuando Ponce de León se refirió a una faceta menos conocida de su vida: su búsqueda espiritual y las distintas herramientas que incorporó con los años.

Contó que hace un tiempo estudió Eneagrama y que actualmente se considera una “aprendiz”. Durante un año realizó un curso con una psicóloga especializada en el tema, con el objetivo de comprender la psiquis y las distintas personalidades en el ámbito laboral.

Según explicó, el Eneagrama trabaja con nueve prototipos de personalidad y todos tenemos esas nueve características, aunque algunas predominan sobre otras. Además, cada personalidad tiene una gran virtud y una herida, por lo que siempre existe una “oscuridad” para trabajar.

“Uno, por lo general, le tiene miedo a la herida, pero qué lindo es aceptarla y también pedir ayuda. Estamos todos lejos de ser perfectos. Es muy lindo cuando uno expone ese miedo y se siente bien, distinto es que lo quieras ocultar para que no se den cuenta”, expresó.

A partir de allí habló en primera persona y contó que una de las cosas que aprendió fue a aceptar cómo es. “Puedo no caerle bien a todo el mundo, puedo ser menos inteligente que tal persona”, dijo.

También se definió como una apasionada de la psicología y contó que lee bastante sobre el tema. “Todos tenemos que pasar en algún momento por alguna terapia para estar más en paz sobre todo, y para conocer esas debilidades que tenemos para hacernos más fuertes y más humildes”, señaló.

Otro de los aprendizajes que destacó fue el de soltar y establecer límites. “Uno viene con una batería de educación de padres, tíos, abuelos, esa carga genética y emocional, que las cosas son así. No sé si son así. ¿Para quién son así? Eso es todo un aprendizaje. Aceptar que las cosas no siempre son como uno piensa”, comentó.

Lorena Ponce de León entre el yoga, la meditación y los retiros

Lorena Ponce de León
Lorena Ponce de León

Entre las prácticas que incorporó a su vida, destacó el yoga por su importancia para el cuerpo a nivel energético y habló especialmente de la meditación, que realiza cada mañana y cada noche antes de dormir.

“Empezás el día de otra manera, tenés otra carga y descarga. Creo que es una gran disciplina que todos tendríamos que pasar alguna vez”, sostuvo.

También contó que hace algunos años viajó con unas amigas a un retiro de surf-yoga en Brasil y que repitió esa experiencia seis veces. Incluso llegó a llevar a sus hijos.

Otra herramienta que recomendó y que, según contó, aplicó en algunos de los momentos más difíciles de su vida es la escritura. Explicó que cuando está enojada o angustiada, se sienta a escribir sin preocuparse por el orden o la coherencia.

“¿Viste cuando agarras una manguera enrollada y está sucia, la abrís y saca primero toda la basura y después empieza a salir agua limpia? Es ese el efecto que hace con la escritura cuando estás enojado, triste, inquieto”, explicó.

Muchas veces escribe durante la noche, cuando no puede dormir, hasta que logra ordenar lo que siente. “De repente conectás con cosas lindas, limpiás y te dormís de vuelta”, relató. Después quema todo lo que escribió para que, según su creencia, esa energía no quede en la casa.

La claustrofobia que Loli Ponce de León superó de adulta

Uno de los momentos más reveladores llegó cuando habló de sus miedos. Loli Ponce de León aseguró que le tiene miedo a la oscuridad y a los helicópteros, y contó que la claustrofobia se le desarrolló de grande.

Casi una década atrás, viajaba en avión y, durante una escala, comenzó a sentir mucho calor mientras la aeronave estaba detenida. Después de casi una hora, explicó, "como que me empezaron a hablar muchas voces y se me despertó una especie de pánico".

“Ahí entendí que era claustrofobia. De ahí en más, quedé propensa a los lugares muy encerrados”, agregó.

El calor es, según explicó, uno de los factores que más la afecta. También recordó que durante el mandato presidencial de Luis Lacalle Pou tuvo que viajar en helicóptero y que la experiencia no fue sencilla.

“Ahí desarrollé claustrofobia. Pude ir en ese viaje y no pude volver. Me tuve que volver en auto”, relató. Para trabajar ese miedo recurrió a distintas terapias alternativas, entre ellas, contó que hizo constelaciones.

A pesar de todo, Ponce de León aseguró que no se considera una persona miedosa. “No tengo miedos, salvo a la oscuridad, como tampoco tengo vergüenza. Yo siempre digo que en mi familia, cuando nacemos, nos operan la vergüenza y el miedo. No tenemos directamente”, cerró entre risas.

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