Uno de los grandes ejes que tiene la política exterior del gobierno de Yamandú Orsi apunta a Oriente Medio: no por la importancia que puede tener Uruguay a la hora de influir en un conflicto extremadamente sangriento y complejo, sino por la oportunidad que representa para un pequeño país continuar buscando un posicionamiento de intermediación en un problema que lleva décadas y que en los últimos años, sobre todo a partir de la invasión de terroristas de Hamás en territorio israelí el 7 de octubre de 2023, solo ha recrudecido.
Es una temática que conlleva una complejidad propia para el partido de gobierno, cuyas bases y militancia ha reclamado a lo largo de este año que la Cancillería de Mario Lubetkin reviera los pronunciamientos que tienen que ver con lo ocurrido en la Franja de Gaza luego de los ataques de hace tres años, y por ejemplo denunciara que allí hubo un "genocidio" y no meramente una "masacre", que es el término oficial usado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Ha habido algunos posicionamientos personales en el gabinete —como el de la vicecanciller Valeria Csukasi, que declaró que si Benjamín Netanyahu visitara Uruguay debería ser detenido en cumplimiento de la orden emitida por la Corte Penal Internacional, y que llevó a Orsi a responder que "hablar de lo que no existe está demás"— que no afectaron la postura institucional y la línea histórica que ha seguido Uruguay. Ese norte, dijeron a El País fuentes del Poder Ejecutivo, volvió a remarcarse este setiembre durante la semana en que Orsi y Lubetkin pasaron en Nueva York, con la Asamblea General de Naciones Unidas como contexto de una serie intensa de reuniones bilaterales y multilaterales, y apunta a defender la tesis de la solución de los dos Estados.
Esa línea y ese posicionamiento estuvieron presente en dos encuentros que Lubetkin tuvo en paralelo con representantes de ambos bandos: con directivos del Comité Judío de Norteamericanos y con autoridades palestinas que pudieron, pese a las dificultades con los visados, llegar a Nueva York.
Con los primeros, según supo El País, la agenda se basó principalmente en la preocupación judía por el crecimiento del antisemitismo en todo el mundo. Y la reunión con las autoridades palestinas llevó al gobierno a una conclusión que ayer, en declaraciones a La Diaria Radio, fue comunicada por el propio Lubetkin: elegir a Marcos Carámbula, exintendente de Canelones y expresidente de ASSE, además de amigo personal del presidente Orsi —quien lo acompañó como secretario general de esa comuna entre 2005 y 2015.
Carámbula, quien negó hacer declaraciones a El País, sustituirá al actual embajador en Ramala, Fernando Arroyo —funcionario de carrera—, nombrado en ese destino a fines de 2023, y ya próximo a su retiro.
"Estamos mandando a una figura cristalina, de referencia, de confianza del presidente de la República y de muchos de los actores políticos del país para que dé una mano. Estamos dando una señal en el marco de un conjunto de movimientos en Naciones Unidas", dijo Lubetkin sobre la futura designación. "Hablamos con él, lo vi muy entusiasmado con un desafío que le llega en esta fase de su vida", y que concretará, dijeron fuentes ministeriales, a partir del próximo marzo, para dar, sobre todo, una imagen de "confianza" y de credibilidad en los esfuerzos de Uruguay de "ayudar" en la tarea de la intermediación. En suma, el objetivo es jerarquizar la representación diplomática en Ramala.
Lubetkin recordó asimismo que en la ONU, junto con Orsi, precisamente, participó "en la conferencia para la creación de los dos estados". "Para nosotros solo la política de los dos estados puede darle serenidad y paz al pueblo israelí y al palestino", subrayó el ministro.
Gobierno no se pronunciará sobre atentado hasta tener "todo mucho más claro"; embajador espera mensaje
El gobierno uruguayo todavía no se pronunció oficialmente sobre lo ocurrido en el vuelo de Flydubai este 30 de setiembre y con destino a Tel Aviv, y que debió aterrizar de emergencia en Tabuk, Arabia Saudita, luego de que un piloto atacara al otro y un grupo de pasajeros interviniera a tiempo y tomara el mando del avión, evitando así lo que parecía iba a terminar en una catástrofe.
Aunque están en curso todas las investigaciones, el Estado de Israel ya ha denunciado que se trató de un “ataque terrorista” que tenía por objetivo estrellar el avión.
El embajador israelí en Uruguay, Eldad Hayet, dijo en las últimas horas que, además, y de acuerdo al análisis preliminar, su país estimaba “con alta probabilidad que se trató de un intento de atentado yihadista” y esperaba recibir de parte “de las autoridades uruguayas un mensaje de solidaridad”. “Espero que así sea porque creo que es lo más obvio y natural”, afirmó el diplomático este miércoles.
Lubetkin fue consultado al respecto ayer jueves, y respondió que el Ejecutivo se encontraba evaluando “qué actitudes están tomando” todos los países ante un “hecho negativo” que, de haberse concretado el objetivo del atacante, “hubiera sido absolutamente terrible”.
“Lo estamos analizando y tomaremos las medidas y los pronunciamientos en la medida en que tengamos todo mucho más claro”, dijo el canciller, que, ante una repregunta, reiteró: “En la medida en que tengamos el escenario más claro, iremos tomando las decisiones”.