Cumplió 57 años el 28 de octubre y dos días antes recibió el mejor regalo que le podía haber tocado. Alejandra Garbuyo ganó el concurso "El postre del papa" que organizó el centro católico y cultural Casa Don Jacinto para homenajear a León XIV por su visita a Uruguay, prevista para el 6, 7 y 8 de noviembre. Fue tan emocionante como inesperado.
“Ya era feliz con estar entre los 16 finalistas. Cuando dijeron mi nombre, temblaba como una hoja”, confesó a TV Show sobre el galardón. Bautizó su cheesecake de membrillos en almíbar y castañas, con base de biscotti, “Tincho Fierro”, en homenaje a su hijo Martín y al tradicional Martín Fierro, un postre infaltable en la heladera de su casa durante su niñez.
Se llevó varios premios —un fin de semana en el Hotel del Lago, un cuadro y un libro del barrio Jacinto Vera—, pero el reconocimiento que más la conmovió fue un mensaje de Mari, su catequista cuando tomó la primera comunión.
También destacó el orgullo de haber sido premiada por un jurado integrado por referentes que admira: Ximena Torres, Ana Durán, Ella Firpo y Daniel Cano. “Me felicitaron y los sentí súper interesados en la historia. Les gustó mucho la base de biscotti y el sabor”, relató.
Aprovechó la ocasión para expresarles su agradecimiento: “Tengo las recetas de Ana Durán guardadas, los libros de Ximena Torres, además las veo por la tele. Les dije que admiraba mucho su trabajo”, señaló.
También valoró especialmente un gesto de la jurado de MasterChef Uruguay (Canal 10): “Mientras daba mi discurso, Ximena Torres me miraba con cariño y juntaba las manos asintiendo lo que yo decía. Le habían pedido a ella que presentara el postre y dijo que creía que yo podía hacerlo mejor. Así que tuve la posibilidad de hablar”.
La iniciativa del concurso "El postre del papa" surgió inspirada en la historia del pionono, un postre creado en España en agradecimiento al papa Pío IX, quien visitó Uruguay antes de convertirse en pontífice y de que el país fuera independiente. Fue él quien nombró a Jacinto Vera como primer obispo de nuestra patria. “Nos pareció una linda oportunidad para recordar esta historia”, explicó Santiago Torres, uno de los organizadores e integrante de Casa Don Jacinto. El objetivo fue encontrar una creación original que homenajeara a León XIV y agradeciera su visita a Uruguay.
El jurado evaluó la calidad gastronómica —sabores, texturas, ejecución y presentación—, la creatividad, la originalidad y el vínculo con el espíritu y la historia del postre del papa. Aunque entregar personalmente la creación a León XIV sería “un sueño”, Torres reconoció que es muy difícil por lo breve de su estadía y su agenda. De todos modos, contó que el postre ganador será enviado al Nuncio Apostólico.
¿Cómo es el postre para homenajear al papa León XIV?
La cocina ocupa un lugar destacado en la historia de Alejandra desde mucho antes de este certamen. Sus dos abuelas cocinaban muy bien y, de tanto compartir tiempo con ellas, le fue agarrando el gusto. Recuerda con cariño aquellos tres meses de vacaciones junto a sus abuelos maternos en San Luis, donde aprendió muchas de las recetas que hoy aplica, porque allí todo se preparaba de forma casera.
Si hay algo que atraviesa su historia, además de esos recuerdos familiares, es la fe. Católica desde siempre, encontró en la religión un sostén en dos momentos que marcaron su vida: un incendio que presenció y el diagnóstico de un tumor de mama en 2013.
En uno de esos veranos en San Luis, vio cómo empezaba arder un club ubicado a unos 100 metros de la casa de sus abuelos y salieron corriendo hacia la iglesia. Recuerda que lloraba y su abuela le decía: “Tenés que tener fe. Todo va a estar bien”. Y así fue: aquel día soleado se transformó en tormenta, la lluvia apagó el fuego y la casa quedó intacta.
El episodio más doloroso sucedió cuando le detectaron un tumor en una mama. Se había tocado un bulto y no se dejó estar, ya que su tía y su madre habían fallecido de esa enfermedad. Le hicieron una punción y le dijeron que no tenía nada. Poco después, la llamaron para comunicarle que el estudio se había perdido y que el médico quería hablar con ella. El especialista se demoró y terminó siendo atendida por otro doctor, que le hizo una ecografía y detectó el tumor.
La operaron en cuestión de días y logró evitar la quimioterapia. La fe fue su refugio durante esa época que describe como “un torbellino”. “Fue muy duro, pero entendí que nada había sido casual. Siempre le digo a mi esposo: ‘Me tengo que portar bien porque me dieron la chance de quedarme en este plano’”, indicó.
Todo eso motivó a esta administrativa, tesorera del Club Yale y vecina de Jacinto Vera, a presentarse al concurso El postre del papa. Apenas vio la publicación de Casa Don Jacinto y leyó los requisitos —crear un postre original, de su autoría, inspirado en Uruguay, en León XIV y en su visita al país—, se le ocurrió una receta, aunque todavía no estaba decidida a participar.
La impulsó el hecho de que el Sumo Pontífice mantuviera su compromiso de viajar a Uruguay pese a la operación a la que se sometió días atrás para extirparle un tumor en el pulmón.
“Fue un acto de valentía impresionante y lo linkeé con mi enfermedad”, contó. Pero lo que terminó de convencerla fue una charla con dos de sus ahijados, que fueron a su casa y la alentaron a presentarse.
Creó el Tincho Fierro desde cero y codo a codo con su marido. Como ella no es fanática de los dulces, él se encargaba de catar cada prueba y también la ayudó a seleccionar los ingredientes. El nombre la llevó directo a su niñez, así que decidió recuperar una receta de su padre: los membrillos en almíbar.
Ella y Pepe probaron distintas técnicas, proporciones, temperaturas de horno y tiempos de cocción hasta encontrar la textura que buscaban.
Sobre la cheesecake colocó castañas Madre de Dios y nueces pecanas, frutos que crecen en la Amazonía de Perú, país donde León XIV vivió muchos años. También trazó un paralelismo entre las características de los membrillos —todos diferentes y duros al partirlos— y la evangelización: “Después de trabajarlo con paciencia, se transforma en algo delicioso, como los corazones llenos de fe”.
Alejandra se postuló junto a otros 36 participantes de todo el país en esta competencia, que tuvo una primera instancia virtual: debían enviar una foto o un video del postre, una breve descripción y el motivo de su inspiración. Luego, el jurado seleccionó a 16 finalistas, que presentaron sus creaciones el 26 de octubre en un evento en Casa Don Jacinto.
Al escuchar su nombre, saltó de felicidad. Cuando subió al estrado, lo primero que hizo fue aclarar que el premio era compartido con su esposo. “Yo puse las manos, pero el criterio para elegir los ingredientes y catar fue de Pepe. Lo hicieron subir y fue hermoso”, relató.
El sueño de llegar a León XIV
Alejandra tiene muy presentes las visitas de Juan Pablo II a Uruguay, en 1987 y 1988. “Se había instalado el cántico ‘Juan Pablo II, te quiere todo el mundo’”, evocó. Se quedó con las ganas de verlo en persona porque entonces vivía en Santa Lucía y no era tan fácil trasladarse hasta la capital.
Esta vez vive en Montevideo, pero no consiguió entradas para la misa del sábado 7 en el Estadio Centenario. Le encantaría que León XIV probara su postre, aunque reconoce que es muy ambicioso y maneja otro plan.
“Hacerlo en casa y llevárselo va a ser una misión imposible. Me encantaría conocerlo, pero me alcanza con hacerle llegar, a través de alguien de la organización o de Casa Don Jacinto, la receta escrita con mi letra. Tengo una medallita de la Virgen que me regaló mi papá, que ya no está, cuando cumplimos 25 años de casados con Pepe, y me gustaría que me la bendijera”, concluyó, con ese deseo pendiente.
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