Darío Silva visitó Fix Fútbol, el programa que conduce Sebastián Giovanelli en la plataforma FIX, y dejó una catarata de titulares y anécdotas muy divertidas de su etapa con la selección uruguaya, su carrera en Europa y su gusto por la vida nocturna.
Uno de los tramos más graciosos y elocuentes sucedió cuando confesó que, harto de pagar la entrada, decidió comprarse una discoteca en Marbella. Iba desde la medianoche hasta las seis de la mañana y a las ocho estaba directo en el entrenamiento.
“Desayuno, matecito y a las 8 entrenamiento, porque si me iba a dormir, me dormía”, comentó sobre su etapa como futbolista del Málaga. Y agregó que, curiosamente, ese fue su mejor año a nivel deportivo: “Clasificamos a la UEFA”, recordó.
Pero otro de los momentos más comentados llegó cuando la charla derivó hacia la actualidad de Nacional y Peñarol y Giovanelli quiso saber cómo había surgido aquel inolvidable pico con Álvaro “Chino” Recoba, durante un partido de la selección uruguaya ante Brasil en el Maracaná, de cara al Mundial 2002.
Mientras miraban la foto, Silva contó que todo había comenzado porque él estaba convencido de que se llevarían un triunfo de Brasil. “Mirá que vamos a ganar, mirá que la vamos a romper”, le dijo al Chino. “Vos quedate tranquilo que vamos a ganar en Maracaná”, le insistía.
Entonces el exfutbolista Alejandro Lembo, que forma parte de la mesa del programa, comentó que Uruguay había sido perjudicado en aquella ocasión con el empate. “Un penal que inventó faltando cinco”, dijo.
Pero Silva continuó con su anécdota. Le dijo al Chino que tenían que hacer “algo bueno” para quedar en la historia. “Boludo, ¿sabés lo que es Maracaná? ¿Te entra? Lo del 50”, dijo, en referencia al Mundial de 1950, cuando Uruguay derrotó a Brasil y se consagró campeón del mundo.
“El Chino inamovible, ¿no? Tipo frío como el Chino”, bromeó Giovanelli. “Lo quiero al Chino”, se rió Silva.
Y entonces reveló su idea: “Nos encajamos un pico, hacemos la de Caniggia y Maradona”, le dijo entonces.
Su compañero le contestó “sí, sí” y recreó la escena entre risas, mientras el Chino ponía los dedos en la cara de una manera más cuidadosa. Giovanelli le dijo que había sido una especie de promesa: “Hacemos un gol acá y pico”.
“Pero en Maracaná, no era en el barrio, a la salida de la discoteca”, insistió Silva.
Acto seguido, compararon la foto con la de Maradona y Caniggia con la camiseta de Boca, también memorable, y Silva acotó: “Esto ya era amor, un nosotros era amistad”, se rió.
El recuerdo se remonta al 28 de junio de 2000, cuando Uruguay empató 1-1 con Brasil en el Maracaná por las Eliminatorias rumbo al Mundial de Corea-Japón 2002. Silva abrió el marcador a los pocos minutos de juego y festejó de una manera que quedó para siempre en la memoria de los hinchas.
El partido terminó igualado después de un penal sancionado a favor de Brasil sobre el final, que Rivaldo convirtió en gol. Aquel resultado quedó en segundo plano frente a una imagen que se volvió inolvidable: el particular festejo de Silva junto a Recoba.
“Lo importante es dónde quedó: después del 50, el primer gol lo hicimos nosotros, en el mismo arco”, cerró Silva.
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