En una charla distendida, cargada de recuerdos y algunas confesiones que hasta ahora no habían salido al aire, Luis Alberto Carballo pasó por Malos Pensamientos, el ciclo de Orlando Petinatti en Azul FM, y dejó mucho más que titulares picantes y anécdotas: dejó una historia con autocrítica incluida.
Carballo se definió como “producto del Carnaval”, aunque aclaró que hoy ya no se siente parte de ese mundo como antes. Sin embargo, fue justamente el Carnaval el que le abrió puertas y lo marcó, especialmente en los años noventa. Su vínculo con los escenarios, curiosamente, empezó lejos del tablado: en la iglesia. Recordó su paso por la parroquia Nuestra Señora de la Merced, donde participaba activamente con otro grupo de jóvenes, era monaguillo y hasta hacía teatro para recaudar fondos.
“Se me ocurrió hacer una función de Romeo y Julieta. Mi papá me dice, ¿por qué no le pedís los trajes al Buby Benitez, dueño de Los Klapers. Voy a hablar con él y me los presta", relató el hoy conductor de Algo Contigo (Canal 4). Gracias a esa actuación en la iglesia, se convirtió en un Klaper.
En otro tramo de la entrevista, Petinatti llevó a Carballo a un terreno más complejo: la politización del Carnaval. Recordó que una opinión suya generó una fuerte repercusión. “Dije que ese año estaba complicado”, resumió, en referencia a un Carnaval particularmente atravesado por la política. Las críticas no tardaron en llegar, y él sintió que era injusto.
"Me cayó muy mal. Es más, le hacen una nota a Jaime Roos y le preguntan: 'Carballo dijo que el Carnaval está muy politizado, ¿usted qué opina?'. Y él contestó: 'peor, está partirizado'. Y Jaime siguió tocando. Pero era Jaime, no me voy a comprar con él", expresó.
El momento más revelador llegó cuando recordó su única experiencia en murga, en 1997, con Araca la Cana, donde obtuvo el primer premio. Allí interpretaba a Figuretti, un personaje popularizado por Freddy Villarreal en Videomatch, en un espectáculo que —según reconoció— tenía letras muy duras hacia el entonces referente frenteamplista Danilo Astori.
Para entender el clima de la época, hizo referencia al recordado “fax de Nicolini”, un episodio político de los años 90 que generó tensiones internas en el Frente Amplio y que puso a Astori en el centro de la polémica. Ese contexto se mechaba en el humor de Carnaval, muchas veces sin filtros.
El episodio en cuestión ocurrió en una actuación en el Club Malvín, con el tablado de bote a bote: "Me costó una enemistad muy grande y un enojo de Danilo Astori", se sinceró. Con el político presente en la platea junto a sus hijos, Carballo bajó del escenario en personaje y lanzó un comentario irónico —decía: "acá está Figuretti, rodeado de amigos", pero fue para donde él estaba, hizo una pausa y giró para el otro lado— que desató la risa del público.
Con el tiempo entendió que había cruzado una línea. "La gente explotó, se empezó a matar de risa. Y tengo entendido que él también. Después alguien me dijo que no le gustó mucho a los hijos", comentó.
“Sinceramente, yo le debía una disculpa”, admitió. Y explicó sin vueltas: “Me aproveché de la situación para buscar lo que buscamos todos los humoristas: el aplauso y la risa”.
Aunque años después se cruzaron y se saludaron cordialmente en Canal 4, Carballo reconoció que aquel momento dejó una marca. Hoy, con perspectiva, lo ve distinto: “Creo que abusé. Hoy no lo haría”, remató.
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