Veinticinco años atrás, mientras Argentina y Uruguay atravesaban una de sus peores crisis socioeconómicas, un cuento de hadas copaba la televisión rioplatense. Entre miles de aspirantes, cinco chicas conseguían en Popstars la remota chance de integrar una banda de pop nacida para ser un éxito. De la noche a la mañana, Lissa Vera, Lourdes Fernández, Virginia da Cunha, Ivonne Guzmán y Valeria Gastaldi dejaban de ser anónimas para convertirse en estrellas juveniles y en el reflejo de una promesa: que los sueños, incluso en medio del derrumbe, podían llegar a cumplirse.
Así nació Bandana. Un proyecto de productores —con Gustavo Yankelevich a la cabeza— que fue un torbellino: llenó 150 veces el Teatro Gran Rex, protagonizó la película argentina más taquillera de su año (Vivir intentando, 2003), grabó un tema para una producción de Disney ("Muero de amor por ti", para Lilo & Stitch) y, de golpe, se desvaneció. Duró apenas tres años.
En 2016 se reencontraron, ya sin la colombiana Ivonne Guzmán, que siguió su camino solista y como parte de La Delio Valdez. Desde entonces, su recorrido fue intermitente: a veces como trío, a veces como cuarteto, atravesado por crisis personales, escándalos mediáticos y varias transformaciones.
Ahora, Bandana se prepara para el primer gran show en Montevideo de su historia. Será el sábado 9 de mayo en el Teatro de Verano: un festejo para el público, pero también para ellas mismas. Una forma de reconocer que, a pesar de todo, 25 años después siguen ocupando un lugar de privilegio en la memoria de quienes alguna vez aprendieron a soñar con ellas, y que hoy vuelven para reescribir la historia desde otro lugar.
Las entradas para el show se consiguen en Tickantel y hay 2x1 para socios de Club El País. Antes, parte de la charla que Lissa, Virginia y Lowrdez tuvieron con El País.
—El público que va a esta gira, ¿va a recuperar un tiempo feliz?
Lissa: Yo creo que muchos sí. Y otros van porque no tuvieron la posibilidad cuando eran chicos. A veces es una asignatura pendiente...
Lowrdez: Mucha gente no podía. Los padres no llegaban.
Virginia: Lo mismo que nos pasaría si se juntan los Backstreet Boys. Uno quiere volver a ser niño.
Lissa: Yo tuve esa revancha. Fui a ver a los Backstreet Boys, me di el gusto de escuchar su música en vivo y lloré. Y ahí entendí a las fans. De repente sonó “The One”, una canción que estaba de moda justo en 2001, cuando estaba todo el tema del casting, y todo ese sonido me llevó a un lugar que... Mirá que yo no soy teatrera ni nada, pero empecé a llorar. Fue increíble.
—¿Han llorado en estos primeros shows de 25 años de Bandana?
Lowrdez: Sí, muchísimo.
Virginia: Sí. Porque siempre tuvimos una estructura impresionante haciendo todo esto, con lo bueno y lo malo, y de repente nos la jugamos a ser responsables y hacedoras, y tenía un gran riesgo. Y fue magnético: la gente estuvo ahí y el público estuvo mucho más enardecido que hace 25 años. Atravesamos muchas tormentas interiores y salimos fortalecidas. Es como decir: lo logramos. Mirá lo que podemos hacer cuando estamos bien. Muy, muy emocionante.
—Esa es la característica central de esta gira: que producen y definen todo, algo que no ocurría en el proyecto original, donde la gran mayoría de las decisiones se les escapaban de las manos.
Lissa: No podíamos decidir ni la ropa. O como le pasó a Viri en una canción que escribió, que se la adulteraron toda. Hasta eso, ¿entendés?
Virginia: Era una falta de libertad. No teníamos ni voz ni voto. Que el contrato te lo decía, pero después, cuando lo vivimos siendo artistas y mujeres tan independientes, con tanta personalidad propia y tanto para decir, se volvió doloroso.
—Es paradójico, teniendo en cuenta que la gente que consumía Bandana en aquel momento veía en el grupo un símbolo de libertad.
Virginia: Por eso vienen también, porque saben que para nosotras es como una redención este show. Se lo merecen, chicas, están ahí. Disfrútenlo, ahora que pueden.
Lissa: Y porque nadie entendió por qué nos bajamos en pleno éxito. Los fans me han dicho que han llorado, que se han enojado, que se han ofendido, pero que con los años empezaron a comprender un poco cuál fue el motivo. Y no fue porque nos habíamos peleado todas... Ahora sí nos peleamos, pero también nos arreglamos (sonríe). Pero en ese momento, si no hubiésemos tenido la unión y la conexión que trabajamos todo el tiempo con una psicóloga que nos ha acompañado mucho, habríamos explotado por el aire.
Lowrdez: Esa fue una inteligencia de Gustavo Yankelevich, nuestro gran mentor, que nos dio las herramientas para que podamos llegar a este punto. Yo creo que hoy por hoy lo que rescatamos es estar disfrutando muchísimo de lo que hacemos, poder vivir de lo que nos gusta. Hoy en nuestro país es bastante difícil.
Lissa: A pesar de que éramos rebeldes y en pleno crecimiento, Gustavo nos tuvo paciencia, nos explicó, nos enseñó el oficio, nos mostró los vericuetos y las cosas que te podían suceder. Se adelantó a todo y con los años entendimos. Y yo sé, estoy segura, que hemos aprendido con el mejor. Con el mejor de todos. Bandana era un producto blanco y lo cuidó y nos cuidó. Porque con el tiempo nos hemos dado cuenta de que a veces los medios se transforman en una picadora de carne. Y él nos enseñó a caminar con pie de plomo. Nosotras éramos totalmente sueltas. Tan libres...
Lowrdez: Y el pop estaba visto desde un lugar de una minita linda que tenía que mostrar un escote o salir en pelotas, y nosotros no tuvimos que mostrar ni un hombro, al contrario. ¡Nos tapaban! En ese momento no lo entendíamos, pero hoy por hoy lo valoro.
—¿Cómo miran hoy a esas niñas que eran cuando ganaron un reality y de la noche a la mañana eran estrellas?
Virginia: Le pusimos mucho ovario, porque realmente responder a un público tan masivo y tan fuera de lo que nosotras veníamos viviendo… Estábamos cero preparadas para sostener emocionalmente tanto. Somos altas sobrevivientes.
Lowrdez: Para mí es estar juntas, ¿viste? No cambiamos nosotras, sino el entorno: por ahí te salía un tío, un segundo padre (se ríen), y era rarísimo. Pero estábamos juntas y teníamos la terapia y las herramientas musicales, a Afo [Verde] y a todo el equipo que habían preparado unos temones que no pasan de moda...
—¿Qué eligen ahora cuando eligen volver a Bandana?
Virginia: Darnos la oportunidad de vivirlo desde un lugar de disfrute. Hoy existe Bandana y existe la vida de cada una. Antes estábamos completamente abducidas. No teníamos tiempo ni para dormir. Había un gran desequilibrio. Ahora, poder hacer que todo conviva en armonía es LA misión. No hay ningún jurado: hoy nos elegimos nosotras.
-
Crónica del regreso de Buenos Muchachos en el Teatro de Verano: como si el tiempo no hubiera pasado
Tan Biónica vuelve a Uruguay con "El regreso": cuándo, dónde, precios y cómo será la venta de entradas
La Trastienda reabre con nueva gestión: la respuesta a las críticas por la grilla y las reformas en la sala