Natalie Pérez grabó su nuevo disco en Montevideo y ahora volverá para presentarlo. La cantante y actriz argentina llevará Casa a la Sala Zitarrosa el sábado 14 de noviembre a las 20.30.
Será su primer concierto en la ciudad desde el que ofreció en 2024 en la Sala del Museo. En 2025 también pasó por Montevideo, aunque como actriz: presentó dos funciones del unipersonal Las cosas maravillosas en El Galpón. Esta vez, el regreso tendrá como eje un álbum que grabó en vivo con su banda en el estudio de No Te Va Gustar, Elefante Blanco, con producción de Diego Matturro.
Las entradas se venden en Tickantel y cuestan entre 1100 y 1500 pesos.
El título tiene una explicación concreta. Pérez compuso las canciones en su casa y allí grabó las maquetas antes de llevarlas al estudio. También es el lugar desde el que se pregunta por el amor, la familia y las expectativas ajenas. "Casa habla de muchas historias personales, de mis crisis, de lo que me pasa a los 40 años, de las preguntas que me hacen las personas de si me voy a casar o a tener hijos", contó al diario argentino La Nación.
Aunque lo presenta como su trabajo más íntimo, la cantante reconoce que esa exposición acompaña a cualquiera que escriba canciones. "Yo siempre conté mis historias en mis canciones, algunas decoradas o con historias de otras personas porque al final todos tenemos los mismos problemas de amor, de soledad, atravesamos las mismas crisis", explicó.
En lo musical, la cantante de hits como "Detox" entiende Casa como una confirmación de su estilo. La mezcla de géneros, un comentario que suele recibir sobre sus discos, sigue siendo parte de su propuesta. El cambio, dice, está en cómo compone: “Siento una evolución en la melodía, en la escritura, en la musicalidad de las canciones; siento que es una confirmación de quién soy”.
El riesgo estuvo, sobre todo, en la producción. Pérez habló de una inversión económica importante y de un equipo numeroso para un proyecto que también se cuenta en imágenes. "Hicimos casi una película", resumió. El video comienza con ella abriendo las puertas de su casa y muestra a los músicos tocando en vivo, además de situaciones que remiten a sus crisis y al descubrimiento de cuánto disfruta de estar en su lugar.
El cierre del disco reserva una escena familiar. Entre las canciones incluyó un rock and roll dedicado a sus padres (llamado, justamente, "Rock de mis viejos") que tenía guardado desde hacía tiempo. La decisión llegó con una pregunta: “Uno en su casa hace lo que quiere entonces ¿por qué no terminar este disco con mis papás bailando?”. Verlos bailar, contó, siempre le dio alegría. Esa imagen le permitió encontrarle un lugar a la canción en un disco en el que también quiso compartir esa parte de su vida.
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