El Tiny Desk tiene la capacidad de cambiar vidas. Para ejemplo más reciente, el caso de Ca7riel y Paco Amoroso, el dúo argentino que dio un giro radical en su carrera tras la masificación que le dieron esos 17 minutos de show: pasaron de ser un proyecto de interés regional a llenar salas en Japón, girar con Kendrick Lamar y trabajar con artistas como Sting, Robyn o Jack Black. Ahora, a esa plataforma, llegó Agarrate Catalina.
La murga es la colorida aliada de Milo J en su desembarco en el formato de conciertos más popular de YouTube (Milo es el argentino más joven en tocar allí). Se trata de un ciclo de la National Public Radio estadounidense —la NPR— que nació en 2008, se filma en la redacción del medio (salvo por los que se hicieron en pandemia, tan domésticos como virales) y se emite por YouTube.
Es una suerte de escaparate en el que todos quieren estar: por allí han pasado Bad Bunny, Dua Lipa, Justin Bieber, Harry Styles, Taylor Swift, Coldplay, Adele, pero también Fito Páez, Robert Plant o 31 Minutos. Hasta ahora, el único uruguayo que protagonizó uno de estos microconciertos fue Jorge Drexler, en 2018. Otra presencia uruguaya la aportó la bajista Patricia Ligia, quien integró la banda de Karol G en uno de sus dos pasajes por la propuesta, y más adelante la de Grupo Frontera.
Ahora, Agarrate Catalina se suma a la lista con un diferencial histórico: es la primera vez que la murga uruguaya —en este caso, representada en cinco voces— llega al Tiny Desk. Y es todo cortesía del argentino Milo J, que desde que se cruzó por primera vez con la Catalina en los Latin Grammy de 2023, en Sevilla para una actuación junto a Bizarrap, encontró en el proyecto de los hermanos Cardozo un aliado para siempre.
La Catalina ya había hecho un aporte sustancial de coros para el álbum La vida era más corta, en el que Milo J se metió de lleno en el folclore bebiendo de los ancestros y renovando el agua, también, con su propio bagaje urbano y su formación en el trap. Y una comitiva viene girando con él y lo acompañó incluso en los Antel Arena con entradas agotadas del fin de semana pasado.
Ahora, en el Tiny, un recorte de la murga cantó en todas las canciones y encontró una forma de aportar el color murguero aún en los temas que no lo pedían tanto, según relató el propio Yamandú Cardozo a El País. “La selección de las voces fue un desafío realmente grande porque tenía que ser un coro reducido que siguiera representando la esencia de lo murguero. Que sonara a murga, pero que a su vez fuera flexible como para adaptarse a momentos en los que la canción requería otra cosa. Que respetara la correlación entre las cuerdas: que tuviera presente la prima, la sobreprima, la segunda. Martín (Cardozo) y yo íbamos a cantar de primos, el Oso (Leonardo Gómez) y Caro (Gómez) de sobreprimos, pero el Oso a veces cantaba de primo alto, y Eder (Fructos) quedaba de segundo. Y por momentos lo sumábamos al Cami a ese coro”, dice en relación a Milo.
La convocatoria les llegó a través de Aldana, madre y mánager de Milo J. Los ensayos comenzaron en noviembre. La murga trabajó en Montevideo con diálogo constante con Buenos Aires, luego cruzó el río para ensayar con toda la banda de Milo, y hubo un par de pasadas que se hicieron con los trajes y en un lugar con las medidas exactas del Tiny Desk, para asegurarse de que todos pudieran entrar y estar.
En el proceso, dice Yamandú, hubo que bajar la cantidad de personas (una menos en el coro; también hubo cambios en la banda que iba a llevar de Milo y por lo tanto en el repertorio). Además hubo dos postergaciones, una por la tormenta de nieve que azotó a Washington y dejó a los uruguayos varados en Miami.
Y hubo franqueza: “De verdad que les pudimos decir: bueno, vamos a ensayar, pero si esto no suena, tenemos que bajarnos, porque a qué costo, ¿no? ¿Cuánto podíamos reducirnos sin dejar de ser una murga? Fue un desafío hasta meter los trajes en ese espacio. Pero en todo momento ellos entendieron que si nosotros veíamos que no sonaba o no alcanzaba el piso que teníamos ganas de que alcanzara, nos íbamos a tener que bajar”. Los arreglos fueron de Martín Cardozo y Eder Fructos. Y al final la murga sonó a murga.
El concierto, que se estrenó este jueves y en menos de 24 horas ya superaba el millón de reproducciones, le aporta tonalidades murgueras a “Recordé”, el inédito “cuestiones”, “Solifican12”, “Bajo de la piel”, “Niño” y “Luciérnagas”, tiene varios momentos destacados de Carolina Gómez e incluye un recitado en décimas de Yamandú Cardozo, a pedido del propio Camilo. A pesar de la formación reducida, la Catalina fue en su versión plena en cuanto a la estética, llevando los trajes, el colorido y el maquillaje a una oficina de Washington D.C. y, desde ahí, al mundo.
“Encontrarle la vuelta y ver que el género se la banca y que puede pararse sin dejar de ser murga desde otros lugares, y que queda con sentido el asunto, es buenísimo”, dice Yamandú. “A mí como murguista —y sé que parece un discurso— me resulta tremendamente emocionante, mucho más allá de que sea la Catalina. Resulta muy emocionante ver al género puesto ahí, tratado con tanto respeto”.
En los estantes del set donde se filma el formato, allí donde todos los que llega ofrendan algo, un souvenir que se transforma en huella, la Catalina dejó de regalo su característico parche de un arlequín, pero también un sombrero de tentáculos fucsia, casi como testimonio de que no hay imposibles.
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