Grupo Mamba nació de casualidad. En 2018, Santiago “Coby” Acosta formaba parte de la banda Croupier Funk y se encargaba de componer las introducciones de los shows, que siempre eran diferentes. Para una en particular, llamó a Pedro Viera y Sebastián Macció para que lo ayuden. El resultado fue un éxito y comenzaron a ensayar juntos. En 2022, grabaron ese arreglo, la “semilla” de Mamba, y se constituyeron como una banda concentrada en la percusión y la danza. Hasta hace no tanto, una bailarina era parte de la formación.
Sus primeros recitales fueron en la plaza Viejo Pancho y luego en una casa donde entraban -a reventar- 60 personas. Con el tiempo, se fueron uniendo más músicos y, en la actualidad, son nueve integrantes con los que, además, han grabado canciones. También realizaron shows en distintos formatos, como “Mamba a la calle” o “Mamba a la noche”, que el año pasado fue en Sala del Museo.
Ahora, se embarcan en un nuevo ciclo: “La cueva de la Mamba” Todos los jueves de octubre en Inmigrantes, darán un show junto a una artista distinta: Lu Ferreira, Paulina Viroga, Cami Ferrari, Papina de Palma y Sofía Álvez. Hoy es la primera fecha. Las entradas están a la venta en Redtickets a 600 pesos.
La dinámica de cada show, explica Acosta, consiste en tocar canciones del repertorio de la invitada y también del grupo, pero versionadas y adaptadas al formato en vivo. “Está bueno lo que se genera cuando invitamos a alguien. Se crean versiones únicas, que capaz es de un tema que escuchaste mil veces, pero no así”, afirma Vale Bique, una de las integrantes de Mamba.
El criterio de selección para las artistas que formarán parte del ciclo está relacionado con el vínculo previo que mantienen con el grupo que ya trabajó antes con las cinco invitadas. De acuerdo con Ayrton dos Anjos, baterista del grupo, cada espectáculo se adapta al formato: no es lo mismo tocar en la calle que en el sótano de un bar. “La idea es que la gente baile, que el tambor llame a la danza. En Mamba tenemos muchas cosas performáticas, pero como el escenario es pequeño, adaptamos ese repertorio para tocar y tocar. Va a ser un ciclo en el que la gente se va a ir cansada” sostiene Acosta.
Si bien arman una lista de canciones y conversaron con las artistas para llegar a una idea en común, también hay lugar para la improvisación. Esta experimentación es parte de la naturaleza de la banda, que consiste en la variedad de géneros: candombe, groove, funk y capas de música electrónica, entre otros.
“Escuchás Mamba y lo reconocés. Todos nuestros temas tienen ese toque especial que forma parte de nuestra identidad y es nuestro hilo conductor”, argumenta Acosta.
Dos Anjos agrega que ese sello tiene que ver con los arreglos y la tímbrica que tienen, además de un
cuidado superlativo a la calidad del sonido. “Si bien podés escuchar uno de nuestros temas con auriculares y está buenísimo, el hecho de presenciarlo en vivo te pega de otra forma. Tiene una energía que es increíble”, explica. Tampoco parecen tener límites con el tipo de instrumento, ya que han llegado a tocar con baldes y objetos similares, y cuentan con surdos, congas, djembe y bacurinhas, entre otros.
Grupo Mamba es un proyecto similar a la Rueda de Candombe, o los jams que se hacen en distintos puntos de la ciudad. Este tipo de propuestas ha crecido en los últimos años. Pero, según ellos, también es importante el proceso interno que han vivido desde que forman parte de Mamba. “Es una especie de escuela, no solo en el aspecto musical, sino en general. Es como un refugio, venís a tocar y te cambia el chip. Pero, además, en todos los shows se aprenden cosas neuvas, han pasado cosas que no pensé posibles”, dice Dos Anjos.
Si bien ahora están concentrados en “La cueva de la Mamba”, Acosta sueña con poder llegar a dar un show en un teatro. Van camino a conseguirlo.
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