La Sala Zitarrosa recibió este martes una ceremonia poco habitual. Frente a autoridades, músicos, familiares y amigos, Hugo Fattoruso recibió la Orden del Sol Naciente, una de las más altas condecoraciones que otorga el Gobierno de Japón, concedida por el emperador Naruhito en reconocimiento a su extensa trayectoria artística y a su aporte al fortalecimiento de los vínculos culturales entre Japón y Uruguay.
La distinción, entregada por el embajador de Japón en Uruguay, Kenichi Okada, pone al emblemático pianista uruguayo en un grupo reducido de personalidades internacionales reconocidas por el Estado japonés, entre las que figuran artistas como Charles Aznavour, Olivia Newton-John y Ennio Morricone. En el caso de Fattoruso, quien cumplió 83 años la semana pasada, el reconocimiento corresponde a la categoría Rayos de Oro con Escarapela y destaca una relación con Japón construida durante cuatro décadas de intercambios, colaboraciones y giras.
Fue un acto cargado de gratitud. En su discurso, Okada recordó que el nombre de Fattoruso fue uno de los primeros que escuchó al llegar a Uruguay y aseguró que desde entonces se convirtió en un admirador de su obra. También destacó que el músico ha realizado giras por Japón prácticamente todos los años y que muchas de sus composiciones nacieron inspiradas por las experiencias vividas allí.
"La música une a las personas más allá de las fronteras", afirmó el diplomático, quien sostuvo que gracias al trabajo del uruguayo "las relaciones entre Japón y Uruguay se han vuelto cada vez más sólidas". Antes de cerrar, expresó su deseo de que Fattoruso continúe compartiendo su música y su arte entre ambos países.
Cuando llegó su turno, Fattoruso agradeció el reconocimiento. Empezó enviando un saludo "con el más alto respeto" al emperador Naruhito y agradeció el gesto que, según dijo, "acerca las distancias geográficas entre Uruguay y Japón, las distancias entre la nobleza y lo popular".
Dedicó buena parte de su intervención a repartir el reconocimiento entre quienes, según él, hicieron posible ese recorrido. Recordó a los embajadores japoneses con quienes coincidió a lo largo de los años y aseguró que sin el apoyo de todos ellos "esta distinción no existiría".
El agradecimiento más sentido estuvo dirigido a dos nombres fundamentales en su vínculo con Japón: el percusionista Yahiro Tomohiro, su compañero en Dos Orientales, y Atsuko Kai, productora y mánager del proyecto. "Ellos han sido mis ángeles de la guarda desde el comienzo de nuestra relación", expresó.
También recordó que este año el dúo realizará su vigésima gira por Japón, un recorrido que volverá a llevarlos "de norte a sur y de este a oeste" del país asiático. "Sin ellos, esta distinción no existiría", insistió.
La relación entre Fattoruso y Japón comenzó mucho antes de la creación de Dos Orientales. Su primer viaje ocurrió en 1985, cuando integraba la banda del brasileño Djavan. Con el paso del tiempo, aquellas primeras presentaciones se transformaron en un vínculo artístico permanente que lo llevó a realizar más de veinte giras por distintas ciudades japonesas y a desarrollar una intensa actividad junto a músicos locales.
El proyecto Dos Orientales, creado junto a Tomohiro, se convirtió en el principal símbolo de ese intercambio. A través de sus discos y conciertos, el dúo acercó el candombe y otros ritmos uruguayos al público japonés. Este año realizará su vigésima gira por ese país, con un recorrido de 15 recitales en 15 ciudades, entre ellas Hiroshima, Osaka, Tokio, Fukuoka, Kashiwazaki, Asahikawa, Sapporo y Nagoya.
A esa experiencia se sumaron colaboraciones con artistas como la cantante Mio Matsuda, además de presentaciones con otros proyectos como Rey Tambor, Quinteto Barrio Sur, Expreso Oriental, HA Dúo y el Trío Fattoruso.
Cuando en abril se conoció que recibiría la Orden del Sol Naciente, Fattoruso confesó a El País que la noticia lo había tomado por sorpresa. Entonces definió el reconocimiento como un gesto que reflejaba "la amabilidad y la forma en que ven y sienten en Japón" y ya había señalado a Tomohiro Yahiro y a Atsuko Kai como los grandes artífices de esa historia compartida.
Tres meses después, ya con la condecoración en sus manos, volvió a poner el foco en ellos. Pero también reveló cuál es el sueño que comenzó a imaginar desde que supo que recibiría la distinción: ofrecer un concierto para el emperador Naruhito junto al dúo Dos Orientales. La idea, contó con una sonrisa, es presentar un repertorio que combine tango y candombe e incluya "La Cumparsita", una de las composiciones uruguayas más conocidas en Japón. "Estamos preparados", aseguró.
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