La historia secreta de Otroshakers: el grupo que salvó a los hermanos Fattoruso y que Rada vivió como revancha

Hugo Fattoruso cuenta que Opa estaba en “el fondo del tarro” cuando fue invitado a abrir los shows de Milton Nascimento. Ese viaje derivó en A los Shakers, un disco que vuelve al vinilo 45 años después.

Hugo Fattoruso, Ruben Rada y Osvaldo Fattoruso en las sesiones de grabación de "A Los Shakers".
Hugo Fattoruso, Ruben Rada y Osvaldo Fattoruso en las sesiones de grabación de "A Los Shakers".
Foto: Captura de Facebook /negrorada.

Las discografías de Ruben Rada y de Hugo Fattoruso forman un universo en expansión. Incluso pasada la barrera de los 80 años, siguen publicando con una vitalidad inusual, sostenida en una lógica de libertad: desvíos, cruces y decisiones que, con el tiempo, terminan por redefinir el mapa de la música uruguaya. En ese territorio —tan vasto, tan mutante— también quedan zonas en penumbra, registros que incluso los oyentes atentos apenas alcanzan a rozar.

En ese margen se inscribe A Los Shakers. Grabado en 1981 a partir de un proyecto fugaz, impulsado por una estrategia de marketing fallida, el disco reúne a varias figuras centrales de la escena local y circuló durante décadas como una pieza esquiva, de escasa tirada. Fue una de esas figuritas difíciles que sobrevivieron en manos de coleccionistas, con copias que, con el tiempo, empezaron a circular en digitalizaciones caseras subidas a YouTube y a blogs especializados.

El álbum tuvo una primera reaparición en 2020, cuando Montevideo Music Group lo publicó en plataformas. Pero su regreso pleno ocurre ahora: el sello español Sometimes Music lo reedita en vinilo, con sonido restaurado por Gerardo Alonso, acompañado por fotos de época, letras y una reseña firmada por Humphrey Inzillo.

La singularidad de A Los Shakers está en su punto de cruce: toma la impronta beatle que definió a Los Shakers y la funde con el pulso jazz-fusión de Opa. El núcleo del proyecto es Opa —Hugo y Osvaldo Fattoruso junto a Ringo Thielmann—, con la participación especial de Rada en un rol que remite a Magic Time (1976), la obra maestra del grupo.

Pero el disco también arrastra una historia de supervivencia. Para los hermanos Fattoruso fue, literalmente, un salvavidas; para Rada, una forma de revancha. Y empezó por Milton Nascimento.

“Estábamos en las últimas de las últimas”, le cuenta Hugo a El País. A comienzos de 1981, él y su hermano —fallecido en 2012— llevaban más de una década en Estados Unidos. Junto a Thielmann habían grabado discos con Opa y acompañado a artistas como Airto Moreira y Flora Purim. Se habían ganado el respeto de la escena del jazz, pero eso no alcanzaba para sostenerse.

“Lo que hacíamos con Opa ya no se usaba en los clubes ni en los restaurantes. Con la llegada de la música disco se terminó el laburo de tríos. No teníamos trabajo y, para postre, ni siquiera teléfono”.

Recién instalados en Atlanta, la salida llegó de forma inesperada. “Fue por obra y magia de la buena fortuna”, recuerda. El productor argentino Osvaldo Papaleo logró ubicarlos a través de los padres de Carol Moore —entonces pareja de Osvaldo—, que vivían en Florida.

Osvaldo y Carol estaban viviendo de prestado en la casa de unos amigos, donde había teléfono. Papaleo fue directo: quería que el trío Opa abriera los tres shows que Milton Nascimento iba a ofrecer en abril de ese año en el Estadio Obras, en Buenos Aires.

Opa junto a Ruben Rada.
Opa junto a Ruben Rada.

“Yo miraba a Osvaldo y le decía: ‘Esto es una mentira, no puede ser. Nos está empaquetando’”, dice Hugo, entre risas. Pero no lo era. La elección tenía una historia previa: él había participado en Milton (1976) y Journey to Dawn (1979), dos discos centrales del brasileño.

“Osvaldo, que es un ángel de la guardia, nos consiguió un adelanto y lo primero que hicimos fue comprarnos comida y ropa”, cuenta. “Realmente estábamos en el fondo del tarro”.

Junto a Ringo y a sus parejas —Carol Moore, en el caso de Osvaldo, y María de Fátima, en el de Hugo—, además de los hijos del pianista, entre ellos un Francisco recién nacido, viajaron a Buenos Aires en un movimiento que era una salida de emergencia y una apuesta.

Allá los esperaba Rada. Llevaba un tiempo instalado en la ciudad y atravesaba un presente distinto: acababa de anotarse un éxito radial con “Rock de la calle”, grabado junto a La Banda, mientras trabajaba como percusionista y corista en discos de Raíces, Raúl Porchetto y León Gieco.

Con la formación de Magic Time reunida, Opa abrió los tres shows de Milton Nascimento en Obras. Días después viajaron a Montevideo para dos recitales en el Cine Plaza, de los que participaron Eduardo Mateo y un Jaime Roos recién llegado de Holanda.

Fue en esos días cuando los hermanos Fattoruso recibieron otra propuesta clave. Esta vez llegó de la mano de Oscar López, productor del sello Sazam Records. La idea era directa y respondía a una lógica comercial: grabar un disco que reviviera a Los Shakers, la banda que había sido furor en la región a mediados de los sesenta.

Hugo y Osvaldo, que necesitaban trabajo, aceptaron con una condición. “Le pusimos Otroshakers porque no estaban ni Pelín ni Caio”, explica Hugo, en referencia a la formación original.

Para completar el proyecto, convocaron a Rada, quien vivió el disco como una revancha. “Cuando Los Shakers iban a Buenos Aires, yo los acompañaba y quería cantar con ellos. Pero el productor me decía que yo no daba para beatle: tenía mota y era negro”, cuenta a El País. “Con este disco pude ser parte de Los Shakers y de Opa”.

La portada refuerza esa intención, y Fattoruso lo recuerda como un gesto deliberado. “Se nos ve la tapa de la cabeza a cada uno, y es como un chiste porque hay un disco de los Beatles (A Hard Day’s Night) que tiene algo parecido. Acá la cuarta cabeza tiene una mota, que es la de Ruben”, cuenta. “Rada es una pieza fundamental siempre, y tenerlo en el cuadro hace la diferencia”.

Su aporte también define el tono del álbum. Firma dos canciones: “Adiós por un rato”, un tema bilingüe que homenajea a los Beatles y despliega un cuidado trabajo de armonías vocales —podría haber encajado en La conferencia secreta de Toto’s Bar—, y “En tal caso”, una grabación casera en la que canta acompañado por el charango de Álex, hijo de Hugo, entonces de 14 años.

A Los Shakers se grabó en Buenos Aires, con Oscar López de viaje en Miami. Esa ausencia terminó de marcar el rumbo. Cuando volvió y escuchó el resultado, quedó perplejo: “¿Pero qué hicieron? ¡Yo quería a Los Shakers!”. “Le dijimos que eso era lo que tocábamos ahora. Menos mal que no estaba: capaz nos cortaba el disco”, recuerda Hugo.

Esa misma libertad —la que desconcertó a Oscar López y convirtió a A Los Shakers en un fracaso comercial— fue la que, años después, captó la atención de Paul Hurtado de Mendoza, creador del sello Sometimes Music. Radicado en España desde hace tres décadas y seguidor de Opa desde Goldenwings (1976), quedó impactado la primera vez que escuchó el disco. “No era Opa, pero de alguna manera tenía ese sello, sobre todo en los teclados y la percusión”, dice. “Es como una versión más beat de Opa: un disco para escuchar de principio a fin”.

Si tiene que condensar la esencia del álbum, menciona “Adiós por un rato”. “Esa mezcla personal de beat y rock, con raíces uruguayas, brota de manera natural y define muy bien su espíritu”. También destaca la sofisticación de “La marañaza” (“podría haber sido compuesta en 2026; es supermoderna”), los teclados de Hugo en “Brother Rada” y “What’s In the News Today?”, que define como “la canción pop perfecta”.

Sobre esta última, Hugo recuerda que surgió en los tiempos en que Opa tocaba en el boliche O’Haras, en Florida. “Había dos compositores que venían a escucharnos siempre. Eran fans de lo que hacíamos con Opa. Un día nos dijeron que tenían un tema y que querían que lo grabáramos, y así fue”, cuenta. Se trata de Arnold J. Capitanelli Jr. y Robert O’Connor, y, según narra Inzillo en el texto que acompaña el álbum, el intérprete original fue el actor y cantante Joe Pesci.

Otra canción que viene de los tiempos de Opa es “Brother Rada”, una celebración de su amistad con Ruben, que llegaron a grabar en 1975 como demo y que en 1996 fue publicada en el disco Back Home. “Cuando la escuché por primera vez, lloré como loco”, cuenta Rada. “Me hicieron esa canción antes de que yo viajara a Estados Unidos”, dice.

A 45 años de su salida, A Los Shakers vuelve a girar en vinilo como una joya lista para ser redescubierta. “Estoy feliz con el resultado”, dice Hugo. Rada coincide: “En aquella época salíamos con cualquier cosa, pero cuando lo terminamos quedamos recontentos. Recomiendo el disco: es maravilloso”.

Así se rescató el disco "A Los Shakers"

El rescate de A Los Shakers pasó por varias manos antes de llegar al vinilo. El primer capítulo ocurrió en 2016, cuando el Instituto Nacional de la Música (Argentina) recuperó el catálogo de Sicamericana, que incluía al extinto sello Sazam. Ese año, la organización le devolvió a Hugo Fattoruso el máster original del álbum, junto con los derechos para reeditarlo.

El técnico Gustavo Gauvry digitalizó ese material, que en 2020 Montevideo Music Group (MMG) —el sello que trabaja con Fattoruso y Rada— publicó en plataformas.

Así, Paul Hurtado de Mendoza obtuvo la licencia de MMG y avanzó con la reedición en vinilo para Sometimes Music. El audio fue restaurado por el técnico Gerardo Alonso, y la edición incluye fotos de época, una reseña histórica y las letras transcritas por Carol Moore, que grabó coros en el disco.

El vinilo se puede comprar a través de Bandcamp y cuesta 27 dólares.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premiumRuben RadaHugo Fattoruso

Te puede interesar