Hace 25 años Axel llegaba con su primer disco y una carrera que recién comenzaba. Desde entonces acumuló éxitos (como “Celebra la vida” o “Te voy a amar”), giras por la región y un público que lo acompaña desde hace más de dos décadas. Ahora se prepara para cerrar uno de los capítulos más importantes de ese recorrido.
El 10 de junio se presentará en el Auditorio Adela Reta con el concierto número 100 de la gira aniversario de sus 25 años. Entradas por Tickantel desde 1.700 a 3.900 pesos. Antes de ese regreso a Montevideo, habla de su relación con Uruguay, los cambios en la industria musical, el desafío de mantenerse vigente y el mostrar una faceta más vulnerable en sus canciones.
—Son 25 años de carrera y volvés a Uruguay en el marco de esta gira aniversario. ¿Qué lugar ocupa el público uruguayo en toda esta historia?
—Un lugar muy importante. Uruguay fue de los primeros países que visité con mi música. La primera vez que vine fue entre 1999 y 2000, cuando salió mi primer disco, y desde entonces siempre estuve muy ligado al país. Hemos hecho conciertos en muchísimos lugares: el Palacio Peñarol, el Teatro de Verano varias veces, el viejo Teatro Plaza, que ya no existe más, y el Sodre, que creo que es la quinta vez que hacemos. También recorrí bastante el interior. Toqué en Nueva Helvecia, Punta del Este, Tacuarembó, Paysandú y tengo un sueño pendiente: recorrer los 19 departamentos. Me imagino arriba de una combi haciendo 19 conciertos en 20 días y tocando en todos lados. Siempre me gustó venir porque el público uruguayo es muy amable y muy cálido.
—Cuando mirás hacia atrás, ¿qué cosas cambiaron en vos como artista y cuáles siguen iguales?
—La pasión sigue exactamente igual. La emoción de hacer lo que amo y de vivir de esto no cambió nada. Siempre digo que, si fuera por mí, tocaría todos los días. Sigo teniendo las mismas ganas de subirme a un escenario. Lo que sí cambió es la mirada sobre muchas cosas. La experiencia te hace aprender. Cuando sos más joven a veces sos ingenuo y con el tiempo aprendés a reconocer ciertas situaciones y ciertas personas que intentan aprovecharse de vos. Eso me pasó como a cualquiera. También cambió mi manera de escribir. La madurez, las experiencias y todo lo que uno atraviesa terminan apareciendo en las canciones.
—Esta gira también implicó volver a canciones muy conocidas y darles una nueva vida. ¿Cómo fue ese proceso?
—Fue un ejercicio muy lindo porque me permitió reencontrarme con canciones que ya casi no tocaba. A partir de los nuevos arreglos volví a enamorarme de varios temas que tenía guardados. La idea era encontrar nuevas sonoridades sin perder la esencia. Porque el público quiere escuchar la canción que conoce y eso hay que respetarlo. Se pueden modificar algunas cosas, darle otro aire, otra instrumentación o producción distinta, pero sin alterar aquello que hizo que esa canción conectara con la gente. Algunas de esas versiones quedaron tan bien que creo que se van a quedar varios años más acompañándonos en los conciertos.
—Pasaron siete años entre tu disco anterior y Vuelve. ¿Fue una pausa buscada?
—En realidad, no. Siempre saqué discos cada dos años. Después de Ser, que salió en 2017, teníamos pensado lanzar el siguiente álbum en marzo de 2020. Pero apareció la pandemia y cambió todo. Además atravesé procesos personales importantes, entre ellos una separación. Entonces decidí esperar. Siempre confío mucho en los tiempos de la vida y sentí que era momento de frenar y dejar que las cosas encontraran su lugar. El disco salió en 2024 y hoy siento que fue el momento correcto porque varias de las canciones nacieron de experiencias que viví durante ese período. Ahora ya estoy trabajando en el próximo álbum, así que espero volver al ritmo de sacar música con más frecuencia.
—En esos años también cambió muchísimo la industria musical.
—Muchísimo. Todo sucede a una velocidad impresionante. Escuché hace poco que se publican unas 600.000 canciones por día en el mundo. Es una locura. Eso hace que sea mucho más difícil que una canción se convierta en un gran éxito como ocurría antes. Hay una enorme cantidad de música compitiendo por la atención de la gente. Yo siento que sigo haciendo canciones de las que estoy orgulloso, pero hoy el contexto es completamente distinto. Al mismo tiempo soy bastante adaptativo. Me sigue gustando trabajar un álbum completo, pensar una identidad, un concepto, una estética visual. Entiendo que mucha gente consuma la música de otra manera, escuchando una o dos canciones en las plataformas, pero a mí todavía me gusta la idea del disco como una obra integral.
—También mantuviste una presencia fuerte en televisión, incluso en Uruguay.
—Sí, porque me encanta. Participé en La Voz Uruguay, hice televisión en Ecuador durante dos años, estuve en La Voz Colombia y siempre aparecen propuestas en distintos países. La televisión me divierte mucho. Si apareciera una propuesta en Uruguay, la haría encantado. Incluso me mudaría una temporada. Me siento muy cómodo trabajando acá.
—Una de tus canciones más populares de los últimos años, “El motivo”, ¿nació a partir de un consejo de Jorge Drexler?
—Sí. Fue en una charla después de unos Latin Grammy. Jorge me habló de las décimas y me contó que él había llegado a ellas gracias a una recomendación de Joaquín Sabina. Yo no sabía nada sobre ese mundo y empecé a investigar. Después conocí al poeta cubano Alexis Díaz Pimienta y terminamos escribiendo “El motivo” juntos. Descubrí una manera distinta de escribir, con otras reglas, otras posibilidades y una musicalidad diferente. Es un territorio que todavía tengo ganas de seguir explorando.
—¿Qué cosas te siguen inspirando después de 25 años?
—Estar atento. Atento a las personas, a mis hijos, al amor, a lo que le pasa al otro. Creo que muchas veces vivimos demasiado rápido y nos perdemos detalles que son fundamentales. A mí me gusta caminar por la ciudad, hablar con la gente, conocer historias. Me gusta sentarme con un artesano y preguntarle cómo vive, cómo trabaja, qué dificultades tiene. Ahí aparecen muchas veces las ideas para escribir canciones.
—En un momento donde todo parece ir cada vez más rápido, ¿cómo se sostiene una carrera tan larga?
—Buscando el equilibrio. Yo necesito mantener el contacto con la vida cotidiana. Me gusta salir a caminar, tomar un café, ir al Mercado Agrícola o el Mercado del Puerto cuando vengo a Montevideo. También me ayuda mucho la vida familiar. Llevar a mis hijos a la escuela, compartir tiempo con ellos, hacer cosas simples. Y mantener cerca a los amigos de siempre. Tengo amigos de cuando tenía siete, ocho o doce años y siguen estando. Para mí eso es muy importante porque son las personas que te recuerdan quién sos.
—¿Qué descubriste sobre vos mismo al hacer Vuelve?
—Creo que fue el disco donde empecé a mostrarme de una manera más completa. Durante muchos años mostré solo mi lado más luminoso. No porque quisiera ocultar otra cosa, sino porque sentía que era lo que se esperaba de mí. Con este disco empecé a mostrar también las dudas, los momentos difíciles, los días malos. Me interesaba ser más honesto y más humano. Entender que uno no es solamente sus fortalezas, sino también sus fragilidades. Y siento que todavía tengo mucho para explorar en ese sentido. De hecho, el próximo disco vaya aún más profundo en esa búsqueda.
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