Fiscalía pidió 10 años para taxista: afirma que un pasajero bajó, mató y volvió al auto para darse a la fuga

La acusación sostiene que el taxista sabía que trasladaba al hombre que cometió el homicidio y que lo esperó para ayudarlo a escapar; la defensa afirma que solo realizó un viaje y reclamó su absolución.

Patrullero de Policía
Patrullero de Policía
Foto: Estefanía Leal/Archivo El País.

El pasajero bajó del asiento trasero a las 06:53. El conductor permaneció dentro del taxi, estacionado en una calle de Casabó. Seis minutos después, una cámara cercana registró siete disparos. Segundos más tarde, el hombre regresó al vehículo y ambos abandonaron el lugar. Esa secuencia de ocho minutos puede costarle 10 años de cárcel al taxista.

La Fiscalía de Homicidios de 3er Turno, encabezada por Andrea Mastroianni, pidió que este sea condenado como coautor de un delito de homicidio agravado. Para el equipo fiscal, el pasajero fue quien mató a la víctima y el conductor conocía el plan. Aseguran que trasladó al homicida hasta las inmediaciones de la escena y lo esperó para facilitar la fuga.

La defensa del acusado sostiene que no se demostró que el pasajero fuera el autor de los disparos ni que su cliente supiera que se cometería un crimen.

El juicio terminó días antes del comienzo de la feria judicial, por lo que la sentencia será dictada el 5 de agosto. El autor material del homicidio todavía no fue identificado y el arma utilizada tampoco fue encontrada.

El crimen ocurrió el 27 de diciembre de 2024. Esa madrugada, un compañero del acusado le entregó el taxi sobre las 2:00. El taxista permaneció en su domicilio hasta las 6:46, según la reconstrucción realizada mediante registros del vehículo.

Cuatro minutos después se detuvo en la calle Etiopía, en Casabó. Fiscalía entiende que allí recogió al futuro homicida, aunque la defensa cuestiona que exista prueba suficiente para determinar cuándo fue que este subió. A las 6:53, el vehículo se detuvo en la calle Ucrania. Las cámaras muestran que el hombre bajó del asiento trasero y caminó hacia un pasaje cercano. Minutos después, cámaras de la zona registraron el sonido de los siete disparos.

El hombre regresó al taxi y el conductor retomó la marcha. Para Fiscalía, la secuencia demuestra que el acusado trasladó al homicida, permaneció a pocos metros mientras cometía el ataque y posteriormente lo retiró.

“El imputado sabía lo que iba a ocurrir ese día”, afirmó la fiscal durante su alegato final. El taxista había sido imputado en febrero de 2025, luego de que las cámaras y el sistema de geolocalización permitieran reconstruir parte de su recorrido.

Vínculos con bocas de droga

Para demostrar que no se trató de un viaje común, Fiscalía presentó las declaraciones de antiguos compañeros y empleadores del acusado.

Otro taxista que había compartido turno con él, brindó uno de los testimonios más comprometedores, según surge de audios a los que accedió El País. El hombre afirmó que frecuentemente debía ir a buscarlo a una boca de drogas vinculada a personas apodadas “los Mellis”. Según declaró, el acusado le había contado que realizaba viajes para ellos y que trasladaba “armas y de todo”. También aseguró que conocía a un hombre apodado “el Sicario”, del que le habría dicho que “mataba como loco”.

Sin embargo, el testigo reconoció que nunca vio al acusado armado. También relató que había renunciado luego de reiterados problemas con los horarios de los relevos, ya que su compañero le entregaba el taxi varias horas tarde.

Otros antiguos empleadores describieron al imputado como un “trabajador impuntual”, con “recaudaciones anormalmente bajas” y que permanecía durante horas en determinadas zonas del Cerro. Una administradora afirmó que lo despidió luego de comprobar que había cortado los cables del dispositivo que registraba los viajes. También dijo que encontró marihuana y una bolsa con polvo blanco dentro del auto.

El taxi utilizado el día del homicidio no tenía operativo el sensor que detectaba automáticamente la presencia de pasajeros. El conductor debía activar manualmente el reloj, por lo que los registros no permiten establecer con certeza cuándo subió una persona.

Al cerrar el juicio, la jueza indicó que volverá a escuchar las grabaciones y analizará toda la evidencia. “La prueba no se mira sola, no se mira en forma individual, no es fragmentada”, afirmó.

Además

Defensa dice que solo hay indicios de su “comportamiento laboral”

La defensa del taxista sostuvo que los testimonios sobre la actividad laboral y el consumo de drogas no demuestran que el acusado conociera el homicidio. “Es un mal trabajador de taxi. No estamos juzgando acá su comportamiento laboral”, afirmó su abogado, quien acusó a Fiscalía de intentar condenarlo por sus vínculos y antecedentes personales.

Según su planteo, el acusado “realizó un hecho natural de su profesión”. Es decir, llevar a una persona hasta un destino, esperar y luego continuar el viaje. Dos personas vinculadas al sector reconocieron durante el juicio que un pasajero puede pedirle a un taxista que aguarde mientras realiza un trámite o mandado.

La defensa también cuestionó que se haya logrado identificar al pasajero como autor del homicidio. Según los cálculos del abogado, el pasajero habría tenido que recorrer más de 100 metros en aproximadamente siete segundos, debido al tiempo transcurrido entre la última detonación y su aparición junto al taxi. Otro punto de discusión durante el juicio fue la velocidad con la que el vehículo abandonó el lugar.

Durante la formalización, el equipo fiscal de ese momento afirmó que el taxi se retiró rápidamente, pero los registros incorporados al juicio indican que comenzó a circular a unos siete kilómetros por hora, según el defensor. Después marcó velocidades de entre 17 y 25 kilómetros por hora. “¿Puede asemejarse a la conducta de un vehículo en fuga?”, preguntó el abogado durante su alegato de clausura. Para él, la baja velocidad contradice la hipótesis de que el conductor sabía que acababa de ayudar a escapar a un homicida.

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