Ashley Spencer, de The New York Times
En Hechizo de Amor, de 1998, Nicole Kidman y Sandra Bullock (antes de la gloria de los Oscar) interpretaron a Gillian y Sally Owens, las hermanas brujas cuya familia está afectada por una maldición generacional que mata a cualquier hombre al que amen. La película, que mezclaba géneros, fue en gran medida ridiculizada por los críticos.
Sin embargo, en las décadas transcurridas desde entonces, la historia ha encontrado una apasionada base de admiradores que atraviesa generaciones.
Ahora, Bullock, de 62 años, y Kidman, de 59, retomaron sus papeles en Hechizo de Amor: La Magia Continúa que llega mañaña a los cines.
La secuela, dirigida por Susanne Bier, sigue el cuarto libro de la serie El libro de mágica práctica, de Alice Hoffman, y presenta a Joyce King, de 27 años, y Maisie Williams, de 29, interpretando a las hijas de Sally, Kylie y Antonia (interpretadas como niñas en la primera película por Evan Rachel Wood y Alexandra Artrip). Esta vez, las mujeres Owens —incluidas las sabias tías abuelas (Stockard Channing y Dianne Wiest)— intentan destruir la maldición familiar después de que el novio de Kylie sufre un accidente trágico.
“Odio el término ‘chick flick’, y van a decir: Oh, es una película para chicas”, dijo Bullock. “Pero el matriarcado, ya sea por sangre o por amor, nunca es valorado como tiene que ser valorado»”
Estos son fragmentos editados de la conversación de las estrellas.
—¿Cuáles fueron sus reacciones cuando se enteraron por primera vez de que una secuela podía ser una posibilidad?
Bullock: Nosotras hicimos posible la secuela. Nadie nos lo dijo. Empujamos esa roca cuesta arriba.
Kidman: Pero creo que siempre estuvo gestándose, ¿no, Sandy? ¿Durante años?
Bullock: No, no para mí. No estaba en mi radar para nada. Mira, la primera vez que salimos, la recepción fue… nadie estaba preparado para eso. Así que ni siquiera me lo imaginaba. Después, con el tiempo nos dimos cuenta de que la historia había conectado con un público que llegó a encontrarse entre sí. Nunca, en un millón de años, pensé que haríamos una secuela o que querría hacerla. Yo decía: Dios, ¿por qué repetiríamos eso? Nos destrozaron. Después el mundo cambió y cambió la conversación.
—¿Alguna de ustedes tuvo reparos en tocar algo que se había vuelto tan querido?
Bullock: Quieres honrar la primera, pero hacer que la segunda se sostenga por sí sola para quienes nunca vieron la primera. Alice escribió un libro que tiene tanta narración metafórica. Realmente establece un paralelo con lo que está pasando ahora en el mundo. Y pudimos decir cosas que a todos nos ponían un poco nerviosas de decir la primera vez.
—¿Como qué?
Bullock: (En la primera película) teníamos tantos tonos, y uno de ellos era una relación abusiva. La gente tenía mucho miedo. Decían: “Hagamos que sea más liviano y más entretenido”. Tuvimos una función de prueba que fue sencillamente desastrosa porque era demasiado oscura, y tuvimos que recortarla. La gente no estaba preparada. Esta fue casi como: vayan tan oscuro como puedan. Tienen que adentrarse en el horror para hacer que la dicha sea mucho más hermosa.
—Sandra y Nicole, ¿recuerdan cómo se conocieron?
Bullock: No. De alguna manera no nos conocimos, simplemente estuvimos en una película juntas y establecimos un vínculo.
Kidman: Nos conocimos hace muchas vidas.
Bullock: Recuerdo la conversación con Denise (Di Novi, productora) y Griffin (Dunne, director de la primera película), y decíamos: ¿Creen que podríamos conseguir a Nicole Kidman? Porque creo que todavía estabas haciendo Ojos bien cerrados. Y, de pronto, estábamos en el set.
Kidman: Es magia. Solo recuerdo que nos divertimos muchísimo porque parece que en esa película festejábamos bastante. Estaba el baile de salsa. Estaba la fiesta en mi casa.
—¿Qué representaciones de las brujas y la magia en la cultura popular fueron las primeras que resonaron con ustedes?
Bullock: No me gusta la palabra con”B”.
Williams: Esto es interesante, Sandra, porque mis connotaciones con la palabra “bruja” son muy halagadoras. A lo largo de la historia, cuando se ha acusado a mujeres de ser brujas, normalmente se trata de mujeres muy poderosas que se convierten en una amenaza para el patriarcado. Ahora, este término se volvió casi en la cosa más seductora para mí y mis amigas. Se siente como si estuvieras en el camino correcto y haciendo algo ligado kármicamente a las mujeres que te rodean. Me siento orgullosa de ser un poco bruja y del poder que eso conlleva.
Bullock: Fui criada por mujeres que eran increíblemente poderosas y adelantadas a su tiempo, pero tenían que mantener las cosas en secreto. Todavía conservo algo de eso. Mi hija no tiene miedo, lo que me aterroriza. Nació así y quizá un pequeño porcentaje se deba a que la estoy criando para que siga siendo esa persona y no apague su luz. Ojalá cada generación tenga un poco más de poder para romper las viejas restricciones.
—Nicole, sus ojos se iluminaron cuando pregunté sobre la magia en la cultura popular. ¿Hubo algo que le hablara de niña?
Kidman: Crecí con Hechizada, y quería ser astronauta o bruja. Tuve que cambiar de escuela cuando tenía cinco años y era miserable. Me sentaba en el patio comiendo mi almuerzo e intentaba trabajar en mis habilidades mágicas.
Bullock: ¡Puedo ver a esa niña!
Kidman: Estaba sola, sin amigos. Pensaba: todo lo que tengo que hacer es concentrarme y podré convertir a la maestra en un burro. Eso surgía de la soledad y de sentirme excluida. Pensaba: ¿cómo perfecciono mi magia?
—¿Podríamos ver una Hechizo de amor 3?
Bullock: Absolutamente. Se merece una tercera.
Kidman: La mayor frustración fue que [la secuela] no pudiera ser más larga y tener más líneas argumentales. Había tantas tangentes por las que podríamos habernos ido.
Bullock: El material está ahí.
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