Luciana Acuña: su pasado como artista callejera, su costado esotérico y su exnovio famoso

El comercial del 1122 la catapultó a la fama y se ganó un lugar como comediante. Ha actuado en distintas obras, hace humor en "Polémica en el bar" y "La Pecera". El 2 de abril cumplió 46 años y, por eso, esta nota.

La actriz y comediante Luciana Acuña.
La actriz y comediante Luciana Acuña.
Foto: Kevin Miranda

Ama a Antonio Gasalla desde que tiene uso de razón y, cada vez que venía a actuar a Uruguay, sus padres la llevaban a verlo como regalo. Luciana Acuña imitaba a Mamá Cora, su icónico personaje, en cada evento familiar. Escribía guiones con ocho años y los interpretaba junto a su hermana Gia. Montaba obras de teatro en el living de su casa para sus padres y amigos, y hasta les cobraba entrada.

Estudió actuación con Carlos Aguilera, pero también cursó la carrera de Comunicación porque no se animaba a dar el paso y dedicarse exclusivamente al arte. Primero hizo teatro callejero y se probó en el drama; en paralelo, trabajaba en una agencia de publicidad. Arrancó como guionista en Sonríe, te estamos grabando (Teledoce), y fue un comercial del 1122 —en el que interpretó a 12 personajes— su pasaporte a la fama.

Reconoció que en la calle la llamaban “1122” en lugar de Luciana y, lejos de ofenderse, lo recibía con alegría, porque le dio la masividad necesaria para lanzarse al humor y hacerse un lugar como comediante. Se metió en el stand-up, y también en la radio y la televisión gracias a sus personajes.

Fue parte del staff de La culpa es de Colón (Canal 12), en su versión femenina, donde forjó una gran amistad con sus compañeras. Con ese grupo, además, ha desarrollado distintos proyectos teatrales.

El presente la encuentra haciendo una columna de humor en La Pecera (Azul FM), con su personaje de Pelusa en Polémica en el bar (Canal 10), además de distintos proyectos teatrales. El 2 de abril cumplió 46 años y, por ese motivo, te contamos cinco curiosidades que quizás no sabías de la actriz y humorista.

Lee los registros akáshicos

Desarrolló desde niña un fuerte vínculo con lo espiritual, influenciada por sus padres, que creían en la ley de atracción y el poder de la mente. Esa base la llevó, con los años, a explorar distintas herramientas de autoconocimiento. Fanática de las terapias alternativas, realizó cursos y consultas de todo tipo: desde tarot hasta experiencias con chamanes para limpiar auras negativas.

Estudió biodescodificación -a través de Biología Total- y hoy aplica el conocimiento adquirido para ella y sus allegados. No cobra, aunque no está cerrada a poner un consultorio en un futuro. También se formó en lectura del iris y en Registros Akáshicos, práctica que aprendió y hoy lee con respeto, aunque sin ejercer de forma profesional. Además, pasó por constelaciones familiares, se hizo la carta natal y no descarta estudiar astrología.

Su enfoque es claro: probar, experimentar y quedarse con lo que le sirva. “Me redescubro en cada curso. Me apasiona y no lo puedo evitar”, dijo a Domingo esta artista inquieta.

"La culpa es de Colón". Foto: Difusión
Catalina Ferrand, Denise Casaux, Lucía Rodríguez, Luciana Acuña y Leti Cohen.

Una colección de pelucas y algunas obsesiones

Llegó a reunir 20 pelucas que hoy guarda en una habitación especial en su casa. Según contó en Sonríe (Canal 10), supo tener la colección en el living, pero tras la visita de un médico decidió cambiarlas de lugar: “Eran todas caras mirando. ‘A esta la interno’, habrá pensado”, bromeó.

Entre sus señas particulares aparecen obsesiones pasajeras: se enloqueció con los búhos -hasta quiso tener uno- y le regalaban accesorios, ropa, adornos con ese animal: y tuvo otra época de fascinación por los patos. Esa intensidad se traslada también a la comida: tuvo un idilio con las milanesas y con la calabaza. En el plano artístico, se fanatizó con Eugéne Ionesco.

Hizo teatro callejero y a la gorra

Estudió actuación con Carlos Aguilera y fundó un grupo de teatro independiente con esos compañeros. Recuerda Telarañas, de Pavlovsky, como una obra “durísima” y ha dicho que tiene en el tintero volver al drama.Contó a Sábado Show que viajó a Córdoba con el grupo Clap para hacer sainetes en las calle: “Lo hacíamos en Montevideo también pero nos echaban de todas las plazas porque no teníamos permisos”.

Definió la experiencia del teatro callejero como increíble: “Tenés que llamar la atención de la gente como sea. Eso me ayudó muchísimo para el stand up y el humor con el público, porque en la calle te puede pasar cualquier cosa y la gente está en la suya: tenés que caer y gustar”.

Fue pareja de Martín Fablet

Se conocieron trabajando en Las cosas en su sitio (Radio Sarandí), donde Martín Fablet era coconductor y ella tenía un espacio de humor. El romance se hizo público en abril de 2020 y en noviembre de ese mismo año culminó, en buenos términos y sin escándalos. En su momento, atribuyeron la ruptura a la diferencia de edad: él tenía 57 y ella 40.

Luego ella confirmó que había puesto fin a la relación: “Cuando algo no funciona hay que ir para otro lugar”, dijo a Sábado Show. En 2022 se sinceró con Revista Domingo y reconoció sentir presión por no estar en pareja: “Me lo preguntan mucho y me perturba. Te ven sola y es como un problema y yo la verdad que estoy mejor sola que cuando estuve acompañada”.

Luciana Acuña es Pelusa y Agosto Alzira

Un comercial cambió su vida

Es fanática de Antonio Gasalla e imita a Mamá Cora desde que tiene uso de razón. Escribe guiones para interpretar con su hermana desde los ocho años. Hacía funciones de teatro para sus padres y parejas amigas y hasta les cobraba. El arte era su vocación, pero estudió Comunicación y tuvo distintos trabajos antes de animarse a dar el gran salto: en una editorial, en una agencia de publicidad y como guionista de Sonríe.

Hasta que llegó el comercial del 1122 y cambió su vida: “Recién ahí me sentí segura para dejar el trabajo en la editorial y jugármela”, dijo a Sábado Show. Hacía 12 personajes y la gente por la calle le gritaba durante años “qué problema más atroz”. “No soy Luciana, soy 1122 y a mí me encanta”, indicó. Le sirvió de trampolín para meterse en el humor y hacer stand up. Según confesó, los comerciales le dieron visibilidad y le sirvieron “mil por ciento” para consolidarse como comediante.

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