El último episodio de Los Puglia giró en torno a los 48 años de Horacio Correa, una celebración que tuvo de todo: comida, amigos, humor y una seguidilla de situaciones tan inesperadas como divertidas. "Amo recibir mi cumpleaños", había anticipado el esposo de Sergio Puglia.
Fanático de los festejos, Horacio arrancó el festejo a las 0:00 con una cena temática española en su casa, inspirada en Sevilla. Entre paella, arroz meloso con pollo y tablas de fiambres, brindó con vino y sopló por primera vez las velas rodeado de familiares y amigos.
Pero el día recién empezaba. El almuerzo fue en el nuevo local de La Casa Gallega, donde volvió a celebrar con otro postre y más compañía. Por la tarde, siguieron los regalos en casa —incluido un saco que prometió estrenar esa misma noche— y algún comentario con humor: “Ropa con lo gordo que estoy”, lanzó entre risas.
La noche tuvo su “plato fuerte” en la parrillada Juan Pérez, en Punta del Este, uno de sus lugares favoritos. Allí, entre provolone, chorizos, brochetas y distintos cortes de carne, el grupo vivió una cena cargada de risas. Hubo más canciones de cumpleaños y dos tortas gigantes para cerrar el momento.
Puglia acusó a dos de los invitados de haber "enloquecido al mozo". "Está haciendo una crisis de identidad", bromeó.
El broche fue en Enjoy Punta del Este, con banda en vivo y covers de rock argentino. Correa se sumó con palmas y canto, disfrutando de una velada que parecía no terminar.
Sin embargo, el día siguiente trajo las anécdotas más curiosas. Con café en mano durante el desayuno, Puglia definió la noche como un “aquelarre” e “icónica”, aludiendo a una serie de episodios extraños durante la cena: cubiertos que se caían, copas que volaban y un mozo desbordado por la situación. “Alguna energía había”, deslizó.
Los invitados también sumaron su versión. Una amiga habló de “energías oscuras”, mientras que otro sufrió un corte tras romperse una copa y terminó con el pantalón empapado. “Por suerte era agua”, bromeó su pareja.
Mientras todos recordaban lo ocurrido, el cumpleañero seguía durmiendo. Al despertar, se dedicó a responder saludos y a revisar mensajes, todavía adaptándose a su reciente incursión en redes. “Me mandaron fotos de cuando era flaquito. Era otro Horacio”, comentó.
El capítulo cerró con una imagen más calma: granizo cayendo tras la ventana, Puglia exclamando “Piove, piove” y una última definición del chef: “Es romántico”. Una postal inesperada para un cumpleaños que tuvo todos los condimentos.
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