El músico argentino que convenció a Diego Forlán de actuar en un videoclip hará una gira por Uruguay

El famoso cantautor compuso su último disco en su casa de Maldonado y recorrerá por primera vez el interior del país con su “Serenata Tour”. Antes de la gira y del cierre en Montevideo, conversó con Sábado Show.

Coti trae su "Serenata Tour" a Uruguay.
Coti trae su "Serenata Tour" a Uruguay.
Foto: Franco Cappelli

Hay entre Coti Sorokin y Uruguay una historia de amor que empezó a escribirse cuando el músico argentino cruzaba de Concordia a Salto para salir a bailar o durante esas vacaciones gasoleras con amigos en Rocha. El primer concierto del año lo hace siempre en Medio y Medio. Se compró una casa en Maldonado donde se instala un par de meses para escapar del caos. Ahí compuso su último disco, Serenata en Mi Mayor para un amor y un atardecer, que incluye la canción “Uruguay”, y lo trae a una gira por seis ciudades del interior del país junto a artistas locales.

El 15 de octubre se presentará en Nueva Helvecia junto a Nico Yamandú; el 16, en Durazno, con Metraya; el 18 llegará a Salto junto a Nacho Toso; el 20 estará en Florida con ATZBR; el 21 tocará en Paysandú junto a Motor Eterno y el 22 cerrará en Mercedes, con Los Amigos de William. Además, el 22 de noviembre cantará en Sala del Museo, en Montevideo. Las entradas se compran en Redtickets.

De su primer tour nacional por Uruguay, su amor por este país, el recuerdo de su amigo Ruben Rada, las anécdotas con Diego Forlán, sus ganas de reversionar la canción que le escribió a Lionel Messi y más charló con Sábado Show.

—Traes el Serenata Tour 2026 para una gira por el interior durante octubre y el 22 de noviembre cerrás en Sala del Museo. Tus toques en Medio y Medio son una cábala y además tenés una casa en Maldonado. ¿En qué momento Uruguay empezó a sentirse como un hogar?
—Me crie en Concordia (Entre Ríos) y nuestra aventura adolescente era cruzar a Salto y salir a la noche. Mis primeros viajes solo con amigos eran a la costa de Rocha: La Pedrera, Cabo Polonio, Valizas. Siempre sentí a Uruguay muy parte de mi vida y últimamente también de mi trabajo. Incluirlo en mis giras es como volver a casa. Esta vez en formato de gira, por teatros y lugares pequeños.

—Vas a volver a Salto además...
—En Salto no toqué nunca y va a ser muy lindo, como cuando toco en Concordia. Imagino que irá gente de mi ciudad.

—¿Cómo surge la idea de compartir el escenario con un artista local por ciudad y cómo imaginás esos encuentros?
—El local tiene una magia especial por la cercanía con la gente, por cómo palpita con el pueblo y con su arte. En Mercedes también habrá gente de la escuela de música de jazz. De hecho, un sobrino mío estudia ahí. Será una experiencia muy linda.

—La gira es en octubre, y así se llama una de las canciones de este último disco que compusiste en Uruguay. La letra dice: “Cien atardeceres locos, de esos que curan infiernos”. ¿Así te sentís cuando estás por acá?
—Hay una canción que se llama “Uruguay” también y es un disco que tiene mucha relación con este lugar tan mágico y especial. Es muy loco porque me remite mucho a mis orígenes, pero también me veo en un futuro pasando gran cantidad de tiempo acá. Estar en Uruguay, para mí, es, como dice la canción de Fito Páez —“me gusta estar al lado del camino”— entrar en una pausa donde el tiempo pasa lento.

—¿Te vendrías a vivir a Uruguay?
—Toda la pandemia la pasé ahí, viviendo y componiendo. Y paso un par de meses todos los años.

Coti hizo su primer show el 2026 en Medio y Medio.
Coti hizo su primer show el 2026 en Medio y Medio.
Foto: Mauricio Rodriguez/Gentileza Medio y Medio

—El disco busca rescatar el valor de lo artesanal, del sonido más humano, alejándose de la lógica del algoritmo. ¿Te sentís más conectado con la esencia cuando venís?
—Sí, es parte de esa conexión con lo auténtico y genuino. Salirse de la locura de las redes, la carrera armamentista, el mundo del consumo y el falso progreso hace bien. Nos venden una idea de progreso y, en la mayoría de los casos, es retroceso. En lugares como Portugal o Uruguay son mucho más cautos con estas cosas. No hay paraísos, pero así lo siento yo.

—¿Llegaste a mostrarle a tu amigo Rada la canción “Uruguay”?
—Diste en el clavo y creo que no. Es más, una de las cuentas pendientes era hacerla con él. La mezclé en Madrid y me acuerdo de haber pensado, en cuanto vuelva al Río de la Plata, haré una versión con el Negro. No se dio, pero sí se dieron otras cosas hermosas: él eligió a diez artistas para grabar con él, entre ellos Fito Páez, y me convocó para versionar “Nada fue un error”. Fue uno de los premios más grandes que me dio la vida, un privilegio, y sobre todo su amistad.

—Compartiste en tus redes una escena íntima en su casa, con su familia. Él les cocinó pasta e improvisaron un blues. ¿Qué tenían de especiales los encuentros con él?
—Tuve muchos momentos de esos con él y su familia. Me invitaba y era hermoso. Me cocinó varias veces. Le encantaba estar conmigo porque nos divertíamos mucho. Parecíamos Olmedo y Porcel. Me dolía la panza al otro día de reírme tanto.

—Varios artistas cruzaron el charco para despedirlo. ¿Te hubiera gustado estar?
—Más vale. Pero lo importante es cómo quedan esos seres presentes: el amor, su música y cómo siguen siendo parte de la vida de tanta gente. Siempre lo tendré no solo como un recuerdo, sino de una forma viva: como semilla, influencia, enseñanza. El amor es siembra y queda presente. Lo escuché de pequeño y después fui su amigo. Es hermosísimo.

—¿Te gustaría invitar a sus hijos a cantar en Montevideo?
—Sería hermoso, pero es difícil por las agendas. A veces nos encontramos menos de lo que quisiéramos porque estamos de gira. Muchos de los encuentros fallidos que tuvimos con el Negro fueron por eso. Hasta último momento él estuvo dándolo todo, sonriendo y bailando. Y me alegro. Ojalá me pase también a mí.

Coti Sorokin en uno de los shows de "Serenata Tour 2026".
Coti Sorokin en uno de los shows de "Serenata Tour 2026".
Foto: Franco Cappelli

—Le dedicaste un emotivo posteo a Linda, la perrita de tu exesposa Cande Tinelli, que falleció. ¿Las pérdidas también te inspiran canciones?
—No soy sensacionalista en esas situaciones y no intento buscar el efecto. Me cuido y trato de vivirlo hacia adentro. Este animalito era un ser de luz, de amor, y esa semilla sigue. Cuando nos toque a nosotros irnos, va a pasar lo mismo. Llegar hasta último momento dando amor, enseñanza y calor es maravilloso.

—El fútbol también te mueve y has compartido bastante con Lionel Messi. ¿Te dan ganas de componer un tema por su retiro?
—Todo lo que me moviliza siempre es inspirador, porque la sensibilidad aflora. Lo artístico es inspirador y Lionel tuvo una carrera muy artística. Hay grandes jugadores, pero él era una cosa increíble: hacía cosas que no volveremos a ver. En 2010 le compuse “El Messias” y ahora quiero actualizarla y volver a grabarla. Era una letra poética, no efectista. Tengo algunas ideas. Así que tendré que buscar un hueco para hacerlo.

—¿Es verdad que Messi te salvó una gira por España?
—Sí. En 2007 me lesioné en un escenario de Barcelona. Me iba a encontrar con Messi después del concierto, no pude ir y me mandó a su fisioterapeuta, Juanjo, que hoy sigo teniendo amistad. Me infiltró y pude continuar la gira, de otra manera, no iba a poder. Después me regaló una camiseta autografiada que tengo en mi estudio. Era la 19 porque todavía no había empezado a usar la 10.

—Este verano en el concierto en Medio y Medio estuvieron Diego Godín y Diego Forlán entre el público. ¿Son amigos tuyos?
—Sí. Con Forlán nos hicimos muy amigos cuando él jugaba en el Atlético de Madrid. De hecho, actuó en el videoclip de “Nunca tendré”, con Maxi Rodríguez. Vivíamos todos cerca en Madrid. Era una época muy linda donde los argentinos y uruguayos nos encontrábamos mucho, también con Ángel Di Maria y Fernando Gago, que estaban en el Real Madrid. Tenemos una linda amistad y siempre va a verme. Soy muy hincha del Atlético y a ellos los amo.

—Forlán es bastante tímido. ¿Cómo lo convenciste para que grabara el clip?
—Sí, Maxi es más caradura (risas). Estábamos comiendo un asado en casa un día de semana, porque los fines de semana ellos jugaban y yo tenía toques. Siempre los gastaba con que ellos entrenan un rato, pero están todo el día al pedo. Empezamos a hablar de qué íbamos a hacer mañana y les conté que tenía que grabar un clip. “Bueno, te acompañamos”. Cuando me dijeron eso, agarré el teléfono, llamé a la directora del video y le dije: “Mirá, va a haber dos actores más. Vas a tener que inventarte alguna escena para ellos”. Los comprometí y al otro día fueron lookeados y todo. La primera imagen del clip son ellos dos.

—¿Sos hincha de algún cuadro en Uruguay?
—No. Me hice de Peñarol cuando jugaba Maxi Rodríguez. Seguía los clubes donde él iba, porque es mi hermano, lo adoro. Aparte somos del mismo barrio en Rosario.

—Sergio Gonal contó que vos eras parte de la banda de Sergio El Lobizón del Oeste, el personaje creado en Videomatch que a fines de los noventa pegó varios hits. ¿Te acordás de esas épocas?
—Fui papá de mellizos con 20 años en 1995 y no tenía un centavo. Me tiraban un pancho y lo agarraba en el aire. Entonces hice de todo, desde disfrazarme y tocar -como en ese proyecto que me ofrecían porque tenía un amigo que estaba en esas movidas- hasta dar clases particulares, tocar en iglesias o sinagogas. Recién había llegado a Buenos Aires de Rosario y agarraba lo que me tiraban, hasta que empecé a componer canciones y producir discos.

—Llegaron a tocar acá, en la Botavara, con el Lobizón del Oeste. ¿Viniste con ellos?
—No me acuerdo porque era una locura, pero puede ser.

—En la canción “Laberinto”, incluida en tu último álbum, aparece la idea de poder volver atrás y cambiar los hechos. Si realmente existiera esa posibilidad, ¿hay algo de tu vida o de tu carrera que harías de otra manera?
—No me armo esa fantasía y esos dejavú porque creo que todo lo que pasa es por algo. Todo te construye para un lado o para el otro. No existe el presente sin lo que pasó antes. Aislar las cosas del contexto con el beneficio del tiempo y la distancia es un poco cobarde: si lo hiciste en ese momento, por algo fue. Siempre fui muy responsable en bancar las decisiones, no es que las defienda. Por ahí me equivoqué, pero lo que uno hace mal es lo que lo ayuda a aprender y a tomar mejores decisiones.

—¿Hay algún momento de tu carrera o tu vida personal que te gustaría volver a vivir?
—Te juro que no me pasa. No quiero volver atrás.

—¿Y para adelante qué ves?
—Me gusta lo que veo porque me gusta el presente que tengo. Me gusta ver a mis hijos grandes y felices. Me gusta lo que hago y poder elegir, que en otro momento no podía: tenía que hacer y agarrar. Por eso no volvería atrás. Recién ahora tengo la posibilidad de elegir lo que hago con mi tiempo, con mi trabajo y mis afectos. Eso no lo cambio por nada. Pero es una construcción: ahora lo puedo hacer porque antes hice todo lo otro. Así y todo, elijo seguir trabajando, hacer 180 conciertos por año, o ir a ciudades donde nunca toque, como Nueva Helvecia, Salto, Paysandú. Es una elección mía incluso ir a pérdida en la facturación, pero poder hacerlo. Y esos son los lujos para mí.

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