En la casa de Aldo Silva siempre sonaba una radio. Su padre, que soñó con ser locutor y nunca pudo dedicarse a eso, le contagió desde chico una pasión que terminaría marcándole el rumbo. Creció en un hogar humilde del barrio Reducto, es fanático de Aguada y hasta pudo haber sido basquetbolista, aunque el destino tenía otros planes.
Es hijo de una modista y un empleado público a los que la crisis de la tablita les complicó la economía familiar y no le quedó otra que salir a trabajar para joven. No pudo ir a la universidad. A los 18 años entró a UTE para repartir facturas mientras hacía sus primeras armas en radio.
Comenzó en Radio El Sodre junto a Elías Turubich con un programa de música popular y después pasó por Emisora del Palacio. Mientras organizaba recitales y hacía prensa de bandas, se metió de lleno en la escena rockera uruguaya de los 80. Llegó a ser considerado el “quinto Buitre” en la época en que fue mánager de Buitres.
El salto a la televisión llegó casi de casualidad. Alexandra Morgan lo incentivó a presentarse a un concurso para entrar a Telemundo. Dio la prueba, quedó seleccionado y en febrero de 1992 ingresó a Canal 12 con el único saco que tenía y una corbata prestada.
Arrancó cubriendo policiales y poco a poco fue creciendo dentro del canal. Con apenas 37 años le llegó uno de los mayores desafíos de su carrera: reemplazar a Néber Araújo en la Edición Central del noticiero de Teledoce.
Con el tiempo también construyó proyectos personales como Código País y Mirando de Cerca, programas que le permitieron hincar el diente al periodismo. A la par, formó una familia junto a Martha, su compañera de toda la vida y madre de sus hijos Julieta y Emil.
Hoy también conduce Informativo Sarandí, y la radio sigue siendo su lugar en el mundo. El 24 de abril cumplió 60 años y es motivo suficiente para repasar cinco curiosidades sobre su vida que quizás no conocías.
Repartió facturas en UTE
Dejó los estudios para salir a trabajar y ayudar en su casa. No llegó a la Universidad y, según contó, su camino posterior fue “cuesta arriba”. Su primer trabajo fue en UTE, donde se desempeñó como repartidor de facturas, empleo que le consiguió su padre, también empleado público.
En paralelo a las largas jornadas laborales, comenzaba su actividad en radio y debió optar: “Las ocho horas en UTE me mataban”, confesó a El País. Con el tiempo dejó ese trabajo para dedicarse de lleno a los medios, decisión que a su padre le costó entender. “Se agarró un bajón enorme. Finalmente le expliqué: ‘Papá, yo quiero hacer otra cosa en la vida’”, dijo en esa misma nota.
Vivió un papelón con Fito Páez
Se vinculó con la música antes que con el periodismo, primero como fanático del rock uruguayo de los 80 y luego como manager de bandas. Tras un llamado de Gabriel Peluffo, pasó a encargarse de la gestión de prensa de Buitres y llegó a ser considerado “el quinto Buitre”. Colaboró con La Trampa, Metamorfosis, La Tabaré y Traidores, previo a la masividad.
Con el tiempo dejó atrás ese rol y se enfocó de lleno en su carrera en los medios, aunque siempre mantuvo el vínculo con la música. Integró equipos de producción de estrellas como Los Redondos, Fito Páez y Los Ratones Paranoicos, y vivió momentos increíbles.
Recordó en Undertake Media una anécdota con Fito: “Había armado una agenda de prensa, lo tenía que llevar a un par de entrevistas y los periodistas no estaban. Espantoso. Un papelón”. En medio de ese imprevisto, terminó saliendo a caminar con Fito por la ciudad un domingo. “No era la súper estrella que es hoy, pero ya era el Fito de Giros y Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
Le dolió el adiós a "Código País"
Le encantaría volver a hacer Código País, aunque nunca más se lo ofrecieron. “Canal 12 tomó una decisión y la peleé hasta donde pude. No quiere decir que un día los agarre distraídos. No tiré la toalla”, confesó en Undertake Media. Dijo extrañar el ciclo periodístico que estuvo al aire durante 13 años, hasta 2017, y que aún mucha gente recuerda en la calle.
“Fue una etapa muy dura, pero lo superé. Me costó y me dolió mucho”, expresó. “Cerré el ciclo pensando que volvía al año siguiente y no volvió”, agregó. También reconoció que el programa había perdido fuerza: “Me habían advertido. Faltó creatividad. Si hoy volviera, no sería ese Código país”.
Silva hizo además una autocrítica: “Asumí una cuota parte de responsabilidad, de falta de liderazgo, de ver que algo se estaba despeñando y no tener el carácter para decir: ‘así no’”. Pese a todo, no cerró la puerta: “Guardo experiencias inolvidables y la esperanza de que vuelva”.
Se llevó una desilusión en Aguada a los 16 años
Contó en Protagonistas (Del Sol) que empezó a jugar en Aguada, el club de sus amores, a los 10 años y que a los 16 fue ascendido al plantel superior, donde compartía equipo con figuras como Jeff Granger y Walter Vázquez. Un incidente grave en un partido clave entre Granger y el entrenador que lo había promovido lo cambió todo. Echaron al técnico y el nuevo DT dejó a Silva afuera del plantel en plena definición del campeonato.
“Me fui llorando a mi casa y fue uno de los golpes más duros de mi vida”, afirmó. Ese episodio lo alejó durante años de Aguada, aunque con el tiempo volvió a acercarse gracias a amigos de esa etapa que continuaron vinculados al básquetbol. Hoy su pasión rojiverde sigue intacta.
Quiere vivir en Rocha cuando se jubile
Si bien todavía disfruta mucho de su trabajo en Telemundo, Silva reconoció que piensa en el día en que llegue el retiro. En Hacemos lo que podemos habló de la salida de Claudia García del noticiero y admitió que le gustaría ser él quien diga, ‘hasta acá llegué’.
En una entrevista con Montevideo Portal reveló tener claro cómo imagina esa etapa de su vida: viviendo en Rocha, frente al océano y junto a Martha, su mujer de toda la vida. La Paloma es su lugar en el mundo y aseguró que sueña con una vida más tranquila allí cuando se jubile. En Protagonistas, además, destacó el rol fundamental de su esposa, a quien conoció gracias a un amigo que los presentó. “No me imagino mi vida sin ella”.