"Se le tendría que permitir a cada nación soñar con participar en la Copa del Mundo”, dijo el presidente de FIFA, Gianni Infantino, la última vez que se refirió a aumentar, aún más, los cupos de un Mundial. Muchos de los detractores del incremento a 48 selecciones reconocieron, finalizada la edición de 2026, haber quedado sorprendidos para bien con el formato. Selecciones como Cabo Verde, Egipto o Congo compitieron contra potencias como España, Portugal, Argentina e Inglaterra y el consenso de que no se hizo pesado fue general. Además, la Copa del Mundo se desarrolló sin complicaciones logísticas respecto a los 12 grupos y sus 16 sedes.
Las 48 estuvieron bien, pero la ansiedad por ampliar los cupos se renovó apenas 24 horas de la final que España le ganó a Argentina, cuando el presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, aseguró que el Mundial 2030 —en el que se celebrará el centenario de la Copa del Mundo, con Uruguay, Argentina y Paraguay como sedes junto a España, Marruecos y Portugal— es una oportunidad para “una competencia con 64 equipos”. Esto daría lugar a 16 selecciones más.
Desde la reunión que mantuvo con FIFA en 2025 es sabido que la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), al menos bajo el mando de Ignacio Alonso, es una impulsora de que la Copa del Mundo cuente con 64 equipos, lo que llevaría a que el formato pase a contar con 16 grupos de cuatro equipos. ¿En qué beneficia al país? Esta dinámica podría abrir la puerta de que uno de ellos se juegue de forma íntegra en Uruguay, así como en Argentina y Paraguay, mientras que los 13 restantes se los repartirían entre los otros organizadores.
Puja por un grupo en Uruguay y cuándo empiezan las Eliminatorias
Para este cambio cabe hacer una aclaración fundamental y es que, según explicaron fuentes del Ejecutivo de AUF a Ovación, el paso a 64 selecciones se daría “por única vez, solo por los 100 años de la Copa del Mundo” y no como regla.
El presidente de FIFA, que antes no se había expresado claramente al respecto, dejó esta vez una puerta abierta a debatir el aumento, según explicó esta semana en una entrevista con el medio suizo Blue News. “Se le debería permitir a cada nación soñar con participar en la Copa del Mundo. Hemos visto que la calidad de los equipos es extremadamente alta y está aumentando por todo el mundo. Si no les das a los países pequeños la oportunidad de participar, bloquearás su incentivo de seguir mejorando”, dijo. “Un torneo de 64 equipos es definitivamente un tema que se examinará y discutirá en los comités pertinentes después de esta Copa del Mundo”, aseguró el dirigente suizo.
Según supo este medio, las Eliminatorias comenzarán a disputarse en junio de 2027, con Uruguay, Argentina y Paraguay compitiendo, pese a estar clasificados. La fecha quedará confirmada después de la próxima reunión de las máximas autoridades. “Es casi un hecho (que sean 64) pero no está cien por ciento confirmado, se va a definir en el próximo Congreso”, indicaron a Ovación desde AUF, aunque allegados a FIFA sostuvieron que la postura firme es mantener las 48 selecciones.
Aunque sean indivisibles, para analizar cómo le afecta este formato a Uruguay, hay que intentar separar lo político y económico de lo deportivo. En este último aspecto, Conmebol, criticada por la poca competitividad de las Eliminatorias pasadas, pasará a ser “menos competitiva” por tener clasificado a tres de sus integrantes. Pero además, los puntos que deberá estudiar la Confederación es el hecho del préstamo de los jugadores por parte de los clubes, ya que no todos estarán a fin de liberar a sus estrellas para encuentros estando sus selecciones clasificadas. A esto hay que sumarle cuidar las transmisiones y que el producto no pierda valor con partidos poco interesantes o tribunas vacías.
La otra cara de la moneda es positiva para la Asociación Uruguaya de Fútbol y Uruguay, teniendo en cuenta que, con el cambio de formato, podría pasar de organizar el partido de inauguración a organizar y recaudar por tres encuentros, lo cual “es un golazo para el país”. Así lo definieron desde AUF y puntualizaron que en el plan de 64 selecciones, impulsado por Ignacio Alonso y Conmebol, habrá más partidos para ver (esta vez se jugaron 104) pero el número máximo de partidos que disputará una selección, en caso de llegar a la final, será la misma, ya que seguirán siendo ocho.
En este formato se suspendería la clasificación de los ocho mejores terceros a dieciseisavos, instancia a la que ingresarían los primeros y segundos de cada grupo. Desde el máximo ente del fútbol uruguayo también señalaron la importancia de los mercados globales que se abrirían, como India o China, con un mayor alcance para comercialización los de derechos, además de hacer énfasis en que no hubo grandes goleadas ni diferencias deportivas, lo que rompe el argumento de la poca competitividad.
No existen estudios de cómo impactaría a un país organizar tres partidos, pero en este último Mundial se prometió un impacto económico de 30.500 millones de dólares entre Estados Unidos, Canadá y México. Los anfitriones apostaban a recibir retornos de inversión en rubros como turismo, aumento del PIB, infraestructura, entre otros, lo que, según explicaron expertos en un informe de la BBC, no fue tan así. De hecho, afirman que los “beneficios económicos a largo plazo son mínimos”. Otros informes destacan que hay “fugas”, como la venta de entradas, que va directo a FIFA, o los patrocinios comerciales.
Para Uruguay, recibir en el mejor de los casos tres partidos, no le significará una recaudación como la de España, pero puede beneficiarse económicamente con los proyectos de regeneración que se pueden llevar a cabo, como la remodelación del Centenario o la marca país que se puede generar.
Vale destacar que es más que razonable la decisión de que los anfitriones sudamericanos jueguen estas Eliminatorias, posibilidad que instaló Robert Harrison, presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol. “Estas Eliminatorias van a tener 3.5 cupos y nosotros tres ya estamos clasificados, pero todos las vamos a jugar”.
La próxima reunión ordinaria de FIFA está pactada para el 18 de marzo, con el 77º Congreso de la FIFA, día en el que se llevarán a cabo las elecciones del máximo organismo mundial, instancia a la que Infantino confirmó que se presentará. Los directivos deberán definir otros temas, como despejar la duda de cuál de los anfitriones será sede de la final, puja en la que Marruecos pisa fuerte mientras construye un estadio en Casablanca con capacidad para 115.000 espectadores.
La confirmación que pasó a "oportunidad" vs. quejas de calendario
El de 2030 será un torneo especial: el primero organizado por países de tres confederaciones distintas (UEFA, CAF y Conmebol), en tres continentes y el primero transoceánico, porque para conmemorar el centenario del torneo, que comenzó en 1930 en Montevideo, la FIFA decidió que hubiese tres partidos inaugurales en Argentina y Uruguay, finalistas de la primera edición, más Paraguay, sede de Conmebol.
“¡El próximo se juega en casa!”, comenzó el mensaje del presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, que causó confusión tras asegurar el lunes a las 12:56 que el Mundial 2030 “es una gran oportunidad para el fútbol y para celebrar el Centenario de la Copa del Mundo con una competencia con 64 equipos”.
La declaración del titular de la Conmebol fue tomado como una confirmación por medios internacionales. Sin embargo, es FIFA, no Conmebol, quien debe comunicar esto de manera oficial. Ante las repercusiones, el propio Domínguez aclaró sus dichos en otro posteo en X a las 1:39 de la madrugada de ayer. “Trabajamos para que el Mundial 2030 se dispute con 64 selecciones en homenaje al Centenario de la Copa del Mundo”, manifestó. Y añadió: “El fútbol de selecciones crece cuando se abre al mundo. La expansión a 48 selecciones demostró que una participación más amplia crea más oportunidades, impulsa el desarrollo del fútbol y transforma la Copa del Mundo en una verdadera celebración global. El Centenario nos ofrece una oportunidad histórica de creer en grande. Que la Copa del Mundo sea la mayor celebración que el fútbol haya conocido”.
A raíz de su mensaje, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, fue uno de los consultados por este tema, aseguró, en una entrevista con La Gazzetta dello Sport italiana, que la FIFA está “destruyendo la industria del fútbol” y que Gianni Infantino debería marcharse. “Hemos denunciado repetidamente el problema del calendario. Y ahora quieren celebrar un Mundial con 64 equipos”.
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