Sin lugar a dudas, Liverpool es probablemente el equipo que mejor ha manejado sus finanzas en la Liga AUF Uruguaya estos últimos años. Los directivos del club negriazul presentaron el proyecto del estadio en la Comisión de Deportes del Parlamento, también a sus socios y, luego de comenzar la primera etapa que tuvo que ver con la demolición, se dio por finalizada la licitación y comenzará la segunda fase.
A inicios del mes de junio y luego de haber conseguido todos los permisos municipales correspondientes, Liverpool inició la primera etapa de la construcción de su nuevo estadio: la demolición. Los antiguos bancos de hormigón de las tribunas fueron obsequiados a los socios y a un club del barrio, mientras que el presidente José Luis Palma colocó la piedra fundamental junto a Yamandú Orsi, presiente de la República, e Ignacio Alonso como mandamás de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
La etapa de demolición ya terminó, Liverpool tiene un lienzo en blanco para construir su nuevo hogar y ya comunicó cómo se desarrollará la segunda etapa con una empresa constructora como nueva aliada para comenzar a levantar el nuevo estadio. “Liverpool Fútbol Club informa que ha finalizado el proceso de licitación para la construcción del Nuevo Estadio Belvedere, alcanzando un preacuerdo con la empresa Saceem para llevar adelante la obra” informaron los negriazules en sus redes sociales.
Durante varios meses, la directiva negriazul analizó varias propuestas presentadas hasta elegir la que consideró más conveniente. En los próximos días se espera que puedan firmarse los contratos correspondientes. “Con la finalización de esta etapa, Liverpool continúa avanzando con responsabilidad y compromiso hacia el inicio de una obra que marcará un antes y un después en la historia de nuestra institución”, expresó el Liverpool Fútbol Club.
🚧 Inicio de una nueva etapa.
— Liverpool Fútbol Club (@LiverpoolFC1915) October 23, 2026
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De lo mejor en el continente: así proyecta Liverpool el Nuevo Estadio Belvedere
El nuevo Belvedere que proyecta Liverpool será mucho más que una cancha de fútbol: apunta a convertirse en un escenario moderno, sostenible y preparado para recibir espectáculos, con servicios comerciales y una mayor integración con el barrio. Estas son las principales características.
El estadio tendrá cuatro tribunas techadas y una capacidad proyectada de entre 15.000 y 20.000 espectadores, bastante superior a la del viejo Belvedere. Uno de los objetivos centrales es que el estadio genere actividad e ingresos más allá de los partidos. Debajo de las tribunas se prevén espacios comerciales y estacionamientos, y el recinto podrá recibir conciertos y otros espectáculos. La idea es aprovechar al máximo cada metro cuadrado y evitar que una inversión de esta magnitud se utilice únicamente en las jornadas de fútbol.
El diseño contempla una mayor cercanía entre las tribunas y la cancha, buena accesibilidad y una distancia adecuada entre los asientos. También se proyectan 50 baños, en línea con las exigencias de Conmebol. En lugar del alambrado perimetral tradicional se instalarán vidrios de seguridad. Además, el techo cumplirá una doble función: ayudará a reducir el impacto sonoro de los espectáculos sobre los vecinos y favorecerá la circulación del aire para mejorar el confort térmico.
Liverpool mantiene de forma impecable el césped en sus complejos deportivos, siempre lo hizo en Belvedere e incluso ayuda con el mantenimiento del Parque Viera, donde está oficiando de local. El Nuevo Estadio Belvedere tendrá césped híbrido, similar al del estadio Monumental de Núñez, y se mantendrá el sistema de tratamiento del agua de riego mediante ósmosis inversa, que permite descontaminarla. El proyecto también prevé que el estadio pueda operar con distintos sectores y servicios según la asistencia, para reducir los costos de funcionamiento cuando no sea necesario habilitar toda la infraestructura.
Según lo presentado por los dirigentes, el club cuenta con unos US$ 40 millones en reservas y estima una inversión de US$ 20 millones para la obra, que se financiaría sin endeudamiento. El plazo previsto en la nota era de entre 18 y 24 meses, sujeto a los permisos correspondientes.