SELECCIÓN

El inexplicable cambio de Luis Suárez que quiso explicar Tabárez

El "Pistolero" estaba siendo figura del equipo y protagonista de las jugadas más peligrosas del ataque, pero el entrenador resolvió sustituirlo.

Luis Suárez al finalizar el primer tiempo
Luis Suárez al finalizar el primer tiempo. Foto: Leonardo Mainé.

Luis Suárez encendido. Provocador con su fútbol. Volcando a la defensa de Colombia adentro del área. Poniéndole los pelos de punta al zaguero Yerri Mina, haciéndolo dudar a Carlos Cuesta. El “Pistolero” enchufado. Amenazando con meter el disparo ganador. Parecía que iba a ser una buena noche. Sí, el partido invitaba a creer que Suárez podía anotar su gol número 65 con la Selección uruguaya, aunque se perdió una gran oportunidad porque la pelota no agarró el efecto que le quiso dar o porque David Ospina le atrapó un tiro al ángulo o porque estaba adelantado en la veloz jugada que terminó anotando.

Sin embargo, no salió a jugar el segundo tiempo. Y la incertidumbre que pudo provocar aquel choque de rodillas con Mina, pocos segundos antes de que el árbitro venezolano Jesús Valenzuela avisara que había que marcharse para el vestuario, la despejó en la conferencia de prensa el propio entrenador Óscar Tabárez al revelar que lo sustituyó porque quería tener más velocidad por el centro del ataque. Y agregó que estaba acordado que se iba a rotar a los futbolistas. ¿Fácil de entender? No. Inexplicable. Incomprensible.

Y mucho antes de que la película del segundo tiempo dejara al descubierto que el equipo se desmembró. Perdió fuerza. Lectura que realizó Reinaldo Rueda al dejar de lado la determinación de cuidarse casi de forma exclusiva para meter hombre que pudieron darle la victoria.

Ahora bien, qué aspectos son los que terminan dando peso a la precisión de que la salida de Suárez fue inexplicable. E incomprensible.

1

Era el mejor

Rodrigo Bentancur con elegancia imponía el ritmo en el mediocampo, tenía la buena colaboración de Matías Vecino y Federico Valverde, pero adelante, el que enloquecía a los defensas colombianos era Suárez. “Lucho” estuvo activo, picante y siempre muy bien ubicado.

2

Cerca del gol

Suárez rematando a colocar, pero Ospina realizó gran atajada
Suárez rematando a colocar, pero Ospina realizó gran atajada. Foto: AFP.

En 30 minutos de juego Uruguay tuvo cinco ocasiones de gol y en tres de ellas estuvo Luis Suárez. Un remate desde la izquierda del área y cruzado que se fue algo ancho. Un disparo a colocar al ángulo que atajó Ospina y un cabezazo a la red anulado por su posición ilícita y que fuera marcada por el línea.

3

Profundizó el juego

Con Suárez metiéndose entre los zagueros Mina y Cuesta, Colombia puso mucha atención en no perderle pisada. Eso, entre otras cosas, obligó también a uno de los dos volantes centrales a retrasarse. Ayudado por la presión de los mediocampistas, la Celeste encerró a su rival en tres cuartos de cancha y el peso del salteño fue evidente.

4

¿Estaba acordado?

El técnico ya había avisado que se iba a dar una rotación de futbolistas, porque la agenda de los tres partidos imponía tener siempre gente fresca. Ahora bien, si se constata que hay un jugador que está teniendo gran incidencia en el juego, ¿es necesario sacarlo de la cancha porque se acordó de antemano que eso ocurra? Si Suárez no estaba lesionado y había que arriesgar su presencia ante Argentina, por culpa de un desgaste mayor, ¿no era mejor dar los pasos que ayudaran a sumar los tres puntos?

5

¿Faltó velocidad?

El entrenador argumentó que la modificación se debió a la necesidad de tener mayor velocidad en el pasillo central. Y lo curioso es que por adentro se pisó el área y, además, se estaba abasteciendo al definidor.

El grito de gol que ahogó el línea
El grito de gol que ahogó el línea.
6

Se afectó el juego

En 30 minutos Uruguay articuló un juego ofensivo y colectivo pocas veces visto. Quizás tuvo la mejor media hora de toda la Eliminatoria. Lo que faltó fue aprovechar la generación y mandarla a guardar. Los cambios que impuso el entrenador, para colmo de males, no potenciaron al equipo. En realidad, fue todo lo contrario. Porque ni siquiera Darwin Núñez, que le puso empeño y coraje a su participación, pudo ser tan incisivo como se había exhibido Brian Rodríguez.

En definitiva, Tabárez tomó una decisión inentendible. Y su explicación tampoco terminó siendo convincente. Suárez estaba enchufado. Picante. Pintaba que la iba a mandar a guardar. Pero lo sacaron.

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