Federico Valverde atraviesa por un gran momento personal en el Real Madrid y lo demostró en la fecha FIFA con la selección de Uruguay, pero además, espera su tercer hijo que será la primera nena y en medio de todo esto, el volante se apronta para el desafío de jugar el Mundial 2026 con la Celeste.
En una extensa entrevista que el Pajarito brindó al programa “Terapia Picante” (YouTube) habló de muchos temas, entre los que recordó su primer entrenamiento en el Real Madrid Castilla: “Fue una vergüenza tremenda. Me mató. Dije ‘no sé qué hago acá’. Ya cuando llegué al parking, notaba que mis compañeros, en ese entonces del Castilla, que eran jóvenes como yo, tenían coches muy buenos. Y yo, en Uruguay, ya jugaba en un primer equipo, que era Peñarol, y no podía tener apenas un auto. Mi familia, mis padres, y con un sueldo bueno. Digo, ¿pa' dónde me estaré metiendo yo? Digo, bueno, capaz que a los jóvenes a veces se les va la cabeza, compran el primer auto bueno porque quieren y ya está. Entro al vestuario y empiezo a ver marcas que uno en Uruguay no ve, marcas caras. Yo no me quería ni sacar la ropa. O me sacaba la ropa muy rápido para que no me vieran (risas). Pero al final llegaba a casa y decía ‘mis padres hicieron lo que podían durante toda su vida para que yo estuviera bien y tuviera lo mejor’. Tengo que estar agradecido a eso también. Pero fue un golpe a la realidad de dónde estaba llegando”.
Ya hablando de lo estrictamente deportivo, el uruguayo habló de su pegada que en la actualidad le está dando muy buenos resultados: “Siempre dije que cuando le pego al arco le pego con el alma. Muchas veces uno intenta perfeccionar dónde apuntar, dónde tirar. Yo cuando le pego al arco estoy mentalizado en pegarle con toda la fuerza que pueda. Como si fuera un niño chico que jugás con grandes e intentás pegarle fuerte, le pego de la misma forma. Muchos compañeros siempre bromean con mis piernas. Soy flaquito y yo creo que mi cuádriceps es igual que el gemelo (risas). No hay diferencia. Si yo me levanto el short, notás el cuádriceps y decís wow, cómo la gente puede pensar que qué fuerte le pega. A mis compañeros les extraña que yo no tengo una pierna grande. Ves a Roberto Carlos o a Luka Modric. El gemelo de Luka Modric era más grande que mi cuádriceps para que puedas tener una idea. Pero le pego con todo lo que puedo”.
Consultado acerca de si midió la velocidad máxima de algunos de sus remates, el uruguayo dijo: “No, no. Pero no es por aparentar. ¡Wow, qué fuerte le pego! No soy Hulk. Pero muchas veces en el entrenamiento he lesionado a algún que otro arquero. Roturas de hombro o que el hombro se le salen del lugar. Goleros, no del primer equipo, pero me acuerdo de uno de los hijos de Zidane, Luca. A mí me tocó compartir con él en juveniles del Madrid y en el primer equipo. Yo no jugaba tanto, él tampoco. Y bueno, cuando tirábamos, una vez le lesioné el hombro. Y me quería morir yo porque era el hijo de Zidane. Digo ‘me van a echar de acá’”.
Más adelante, Alan Parodi nombró a algunos directores técnicos que tuvo Valverde y el Pajarito respondió. El primero fue Pablo Bengoechea y acerca del Profesor, el volante dijo: “Por su forma de ser y sus actitudes hacia mí, hoy por hoy las veo muy buenas. Aprendí a tener esa perseverancia, esa humildad, esa tranquilidad, a tener esa paciencia de que no es todo siempre color de rosa el camino. Hay que saber también mantenerse donde uno está, saber dónde está, con quiénes está. Y a partir de ahí, creo que me hizo madurar a la hora de creer que los momentos llegan cuando tienen que llegar. Yo estuve seis meses con él entrenando con el equipo pero nunca participé en nada y en ese momento uno obviamente, siendo sincero, jamás imaginaba que podía jugar. Pero uno sueña, me puede tocar, ¿no? Hoy doy gracias a Dios de no haber jugado porque yo hoy siento que no tenía el físico ni la mentalidad para jugar en Peñarol. Y creo que él tuvo esa paciencia conmigo”.
Consultado por el maestro Oscar Washington Tabárez, el jugador del Real Madrid expresó: “Fue la persona que me abrió las puertas a lo más lindo que es para nosotros jugar a la selección. Cada día unos valores dentro de la selección, no solo a nivel futbolístico, en el fútbol, sino también en la vida. Cuando hablo de Tabárez, también hablo de todos esos técnicos que estuvieron en las juveniles, que siempre nos enseñaron valores de la vida. Yo siempre destaco que son mínimos detalles, de llegar a un lugar y decir buen día, muchas gracias. Siempre con las gracias a cualquier persona que nos servía la merienda, los que hacían las canchas en el complejo. Y creo que eso sirve para toda la vida”.
Valverde también se refirió a la ayuda que tuvo por parte de Zinedine Zidane, a quien considera una “leyenda del fútbol” y resaltó su paz para afrontar las diferentes situaciones: “En el día a día siempre que preguntara por mi familia y mis hijos era algo raro, pero quiere decir que le puede interesar o no, pero a mí me dejaba muy feliz”.
Sobre Carlo Acelotti, el Pajarito fue claro: “Me hizo brillar en el mundo del fútbol, me hizo creer en mí. Yo lo tenía como un familiar, lo quería. No solo a él sino a cada persona del staff. Tengo imágenes únicas. Él dijo que no iba a dirigir más pero ojalá me lo pueda cruzar de nuevo en el fútbol a él o a alguno del cuerpo técnico que tenía”.
Federico Valverde también habló de Marcelo Bielsa y expresó: “Muchos lo conocerán. Es una persona muy diferente a todos. Es muy inteligente, entiende mucho todo lo que es el fútbol. Sabe cómo llegarle al jugador. No como los demás, de otra forma, pero sabe cómo llegarte. Vive el fútbol y trabaja para el fútbol. Yo por lo menos las veces que he ido a la selección, cada hora, cada minuto, siempre hablando para mejorar a nivel futbolístico, no solo en lo individual, sino en lo grupal. Y eso ya demuestra la clase de entrenador que es”.
Por último, el volante de 27 años habló de la importancia de dejar el ego de lado en el fútbol y remarcó: “Yo siempre le digo a mis hijos y a los niños que andan cerca de ellos que jueguen al fútbol, que disfruten todo lo que puedan, porque a partir de una edad ya el fútbol empieza a ser un trabajo, ya no es tanta diversión como cuando sos niño. Y a veces el ego, porque las cosas van bien, porque vendemos una imagen, porque vendemos muchas cosas o al club o a la gente, obviamente te hace tener un ego que es difícil de sobrellevar. Cuando uno deja el ego de costado para involucrarse en el equipo, para dejar el alma por el compañero, para saber cuándo las cosas hay que hacerlas, cuando uno tiene que dar un paso al costado y que juegue otro compañero por lesión, dolor, lo que sea, ahí es cuando entendés que no sos el punto de mira, el punto de mira es el equipo y eso es lo importante. Y creo que cuando los 25 jugadores de un equipo, o 30, los que sean, si todos piensan de esa forma, podrás jugar mal, podrás jugar muy mal, no podrás dar dos pases, pero creo que te va a llevar al objetivo tarde o temprano de una forma mejor que si cada uno lucha por su premio, cada uno lucha por intentar meter dos o tres goles, pero me da igual si perdemos. Eso es lo que cambia”.
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