Puede que la forma en que se define como futbolista también aplique a la vida y que lo haya hecho destacar en Paysandú FC; un equipo con una particularidad que lo favorece. Hay jugadores que necesitan salir de su ciudad para imaginar un futuro en el fútbol, pero no es el caso de Ezequiel Amaro, que con 19 años ya es figura en Primera y se ganó un lugar en la selección uruguaya para los Juegos Odesur. Sueña con vivir del deporte para retribuirle a quien más confió en él.
Al otro día de volver de Argentina ya estaba entrenando con su equipo. “El grupo es muy unido, muy lindo. Me preguntaban cómo me había ido, siempre estuvieron muy atentos y dándome para adelante”. La aventura en los Odesur no terminó como imaginaba, pero dejó enseñanzas. “No esperábamos irnos tan temprano y aparte somos Uruguay y siempre tenemos que tratar de dejarlo en lo más alto. Competimos de igual a igual, pero algunos detalles nos llevaron a resultados negativos”. La Celeste perdió por la mínima ante Venezuela y Argentina y empató con Paraguay.
La convocatoria llegó mientras el plantel sanducero estaba en Montevideo para jugar contra Cerrito. Se lo dijeron en el entrenamiento y lo primero que hizo fue llamar a sus padres. “Saben lo que es para mí la selección y tenían una felicidad enorme”. Desde chico, su madre estuvo al lado de un sueño que nunca cambió y fue quien lo llevó a su primer club a los cinco años.
“Siempre desde chiquito tuve claro qué es lo que quiero, vivir de esto y darle todo a mi madre que fue la que siempre estuvo. El amor de madre incondicional. Quiero devolverle todo lo que ella ha hecho por mí”, confesó Ezequiel, que tiene dos hermanas por parte de padre y dos hermanos más chicos por parte de madre. Empezó jugando de arquero, pasó por Juventud Unida, Independencia y Estudiantil en baby fútbol. Estuvo a prueba en Defensor Sporting, le fue bien, pero sus padres decidieron que era muy chico para quedarse en Montevideo y en Sub 16 llegó a Paysandú FC.
El salto no demoró en llegar. “Estaba jugando en juveniles y el año pasado Ramón Silvera me dio la confianza. Me subió un martes y el domingo jugué de titular”. La confianza a los juveniles es materia corriente en el equipo sanducero, donde también suma buenos minutos Vicente Pesce, con 15 años.
“El club te da la confianza y herramientas que no hay en todos lados y estando en Primera agarrás otro ritmo, experiencia y otro roce que estando en juveniles”, comenzó Amaro. Ese crecimiento lo llevó al Complejo Celeste. “Me sorprendió mucho el buen trato, como si estuvieras ahí de toda la vida”. También se encontró con algunos ídolos.
“Todos miramos a la selección del 2010. Es como que no te das cuenta porque los tenés como que son tus técnicos y en el entrenamiento estás tan a full que no tomás dimensión, pero cuando termina te das cuenta de que estuviste con Diego Forlán y el Ruso Pérez”.
Entró a la selección después de algunas bajas en la nómina, pero terminó siendo titular para Santiago Espasandín y se sorprendió con el nivel de dos compañeros, ambos de City Torque. “El liderazgo del capitán Benjamín García, tremenda personalidad y jugador. Y la técnica de Facundo Martínez”.
Al preguntarle cómo se define como jugador, Amaro contestó: “Un guerrero”. Y lo explica así: “Siempre voy a tratar de dar todo por la camiseta, donde me toque, soy un jugador que le gusta ir para adelante y deja todo”. En Paysandú escucha especialmente a Toto Silvera y Michel Acosta; a nivel mundial mira a Enzo Fernández.
Más allá de su buen presente, hay algo que pasa por encima de todo. “Siempre voy a recalcar que defender a mi departamento y a la ciudad que me vio crecer es un orgullo enorme. Siempre voy a tratar de dar todo por esta camiseta y quiero ver a Paysandú en lo más alto”. También valora el vínculo con Maxi Gómez, jugador de Nacional y hermano de su compañero Leo: “Siempre estamos hablando, me da consejos y trato de escucharlo y aplicarlo”.
Mira hacia atrás y todavía se sorprende. “Me preguntabas hace cinco años y no imaginaba nada de esto. Sí que quería luchar por ser un jugador profesional, pero no imaginaba un torneo con la selección, de estar en Primera. Es una emoción enorme lo que estoy viviendo y espero que sea mucho más”. En lo inmediato, Paysandú pelea por meterse en playoffs. “Quedan siete finales que vamos a tratar de darlo todo para poder pelear un puesto y después el ascenso. Que la gente se quede tranquila que vamos a dejar todo”.
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