Llegó la primavera, pasó otro aniversario del club, se termina setiembre y cada vez falta menos para las elecciones en Peñarol, que van a ser a principios de diciembre. Ya hay varios candidatos confirmados como Santiago Sánchez, Carlos Lazzarino, Juan Pedro Damiani, Evaristo González, entre otros de menor calibre, y la expectativa está puesta ahora sobre la decisión del oficialismo: si Ignacio Ruglio va por su segunda reelección o si postula a otro referente de su entorno.
Y entre tantas promesas deportivas, políticas y económicas que rebosan en los discursos de cada uno, hay un tema que trasciende: la inversión en infraestructura que necesita el Estadio Campeón del Siglo.
La casa de Peñarol cumplió 10 años en marzo y los gobiernos que han pasado —de Damiani, Barrera y Ruglio— le sacaron provecho, pero casi no han invertido en su mantenimiento.
“El estadio requiere unos US$ 2.000.000 anuales para un mantenimiento básico. Lo que se hace hoy es un mantenimiento solamente operativo, se cubre los gastos del personal y nada más. Es mínimo, no hay un mantenimiento general como debería tener un estadio”, señaló a Ovación el presidente del área de infraestructura de Peñarol, Diego Fernández.
Césped híbrido: inversión deportiva y económica
Explicó que la “infraestructura es mucho más que levantar muros”, sino la preservación diaria de todas las instalaciones del club: en el estadio, la Ciudad Deportiva Néstor Goncalves, el Palacio Peñarol, Los Aromos, el Centro de Alto Rendimiento...
“Por ejemplo, nosotros este año hicimos una revolución en áreas verdes y hoy se puede ver una evolución de todas las canchas, inclusive del CDS”, apuntó. Y en ese sentido aseguró que la estructura del estadio tiene todas las condiciones para organizar cualquier tipo de espectáculos, “con accesos amplios para que entren y salgan camiones, pero el césped no te lo permite porque se estropea completamente”.
Por eso la inversión en césped híbrido tiene un objetivo más allá de lo deportivo, es fundamental para “generar un retorno de dinero muy grande” y que el estadio dé ganancias en lugar de pérdidas, y resuelva así su propio mantenimiento.
Cerrar las tribunas: inversión en seguridad
Pero más allá de lo presupuestal, hay otra obra clave que debe ser prioridad para la gestión que asuma en diciembre y está intrínsecamente relacionada a la seguridad del estadio.
“El gran problema que tiene el CDS es que es un estadio abierto y eso implica determinadas dificultades para los operativos de seguridad”, señaló Fernández. Según explicó, el estadio tiene que estar cerrado “hasta donde van las patas de la tribuna” simplemente por una cuestión psicológica: que la gente no se desespere al ver hacia afuera.
“Si vos tenés que esperar media hora, pero te encapsulan en la tribuna y no ves nada, te recostás contra una pared y te ponés a charlar con otro. Pero si salís al exterior del estadio y empezás a ver a la Policía con los palos, los camiones cisterna esperando para echarte agua... Ahí empiezan los problemas, los proyectiles y el descontrol”, sostuvo.
Además, el muro perimetral del estadio mejoraría la acústica y tendría un sinfín de beneficios más. Según Fernández, ya hay un informe que solicitó el Consejo Directivo y el proyecto está en carpeta para realizarse más temprano que tarde.
Después están los accesos, parking, más palcos y butacas en otras tribunas, entre otras buenas ideas de modernización, pero lo primordial debe ser combatir la inseguridad. "Nadie te va a comprar un palco si no le garantizás seguridad", aseveró Fernández.
Edificio central y gimnasio polideportivo en la Ciudad Deportiva
Más allá del CDS, pero en sus alrededores, también hay una obra “proyectada y ya diseñada” para la Ciudad Deportiva Néstor Goncalves: el famoso “edificio central”. Que “más que un edificio es un gimnasio polideportivo con dimensiones para jugar al básquetbol, futsal, volley y todos los deportes anexos del club”, además de “un edificio anexado de dos plantas”.
El edificio incluiría “vestuarios, piscina fría y caliente, oficinas técnicas para profes y sanidad”, y en la planta superior oficinas ejecutivas y administrativas para acercarlas a las áreas de trabajo.
“Y después empezar un proceso de mejoramiento de canchas, sumar otra de césped sintético y pasar a tener dos. Es una inversión grande, de unos 12 millones de dólares aproximadamente, pero que resolvería un montón de problemas del día a día”, aseguró Fernández.
Presidente del área de infraestructura de Peñarol
Dedicado a la construcción en el sector privado, conoció a Ruglio por ser palquista del CDS y su primer proyecto fue la supervisión de la Residencia de Juveniles (adyacente al estadio).
“Hice la dirección de obra. Pero mi empresa nunca trabajó para Peñarol ni le cobró un dólar. Yo puse un capataz y el resto fueron subcontratos que administró el club”.
Después encabezó el proyecto de la Ciudad Deportiva, otras obras en el Palacio y de iluminación en Las Acacias.
En 2023, cuando la reelección de Ruglio, Alejandro Ruibal ocupó su cargo por los votos que sacó Edgardo Novick. Pero en setiembre 2025 volvió a asumir como presidente del área de infraestructura.
“Fue una decisión del presidente porque es un rol que requiere dedicación, estar en el día a día, sobre los problemas, tiempo y horas de trabajo que yo le puedo dar al club y quizás otros actores polítcos no”, explicó.