Desolación en el CDS: los errores que condenaron a Peñarol, el vacío que dejó Leo Fernández y un tema a resolver

El equipo de Diego Aguirre falló en el partido más importante del año hasta el momento tras perder con Platense 2-1 y complicó sus chances en el Grupo E de la Copa Libertadores.

Los jugadores de Peñarol tras la derrota con Platense por Copa Libertadores.
Los jugadores de Peñarol tras la derrota con Platense por Copa Libertadores.
Foto: Estefanía Leal.

La desazón de los hinchas de Peñarol tras el pitazo final del paraguayo Derlis López lo decía todo en las tribunas del Estadio Campeón del Siglo. Muchos incluso demoraron en salir porque, incrédulos, no podían digerir un resultado que condiciona el futuro del equipo de Diego Aguirre en el Grupo E de la Copa Libertadores.

Varios se agarraban la cabeza. Otros se apoyaban sobre alguna baranda mirando hacia el cielo y alguna lágrima se escapó. Lágrimas de tristeza, de amargura. Por el resultado y porque cuando el equipo tenía la prueba más exigente del 2026 hasta el momento, no estuvo a la altura y derrapó por completo.

Peñarol no podía fallar. Y falló. El equipo de Diego Aguirre sintió y mucho la ausencia de Leonardo Fernández –pegó duro en lo deportivo y por supuesto en lo emocional– y en su casa cayó con Platense 2-1 en la segunda jornada del Grupo E, pero además, perdió un invicto de casi nueve años en su cancha por este torneo.

Para empezar, la Fiera tuvo que cambiar el sistema y salió a jugar con un 1-4-3-3 definido a la hora de atacar, pero que mutó y mucho cuando el aurinegro tuvo que defender, rubro en el que volvió a cometer errores de relevancia que le terminaron costando muy caro.

Sin ideas claras en la ofensiva, a impulso individual y con rendimientos muy por debajo de lo habitual, al Carbonero le quedaba algo a lo que debía aferrarse: defender bien.

No lo hizo y lo pagó caro. A los 21’, Tomás Silva apareció solo por la izquierda y mandó un centro al área para que Guido Mainero cabeceara absolutamente solo para el 1-0 de Platense.

Ese fue el cuarto gol de cabeza y dentro del área que le anotaron a Peñarol en los últimos tres partidos, algo que habla a las claras de que el Mirasol tiene un problema que aún no sabe resolver.

Diego Aguirre, DT de Peñarol, en el partido frente a Platense
Diego Aguirre, DT de Peñarol, en el partido frente a Platense.
Foto: Estefanía Leal.

De ahí en más, el nerviosismo se adueñó de un equipo que se mostró muy impreciso en los pases y que no tuvo claridad alguna a la hora de jugar la pelota. No generó. Y ni siquiera con el empuje de su gente pudo hacerlo en un escenario que anoche dejó de ser una fortaleza.

Claro está, la baja del 10 la sintió y mucho y nadie tomó la posta de la conducción de un equipo al que Matías Arezo otra vez revivió a los 57’ tras una jugada que inició Escobar por derecha para Angulo y el colombiano, en velocidad, asistió al goleador Mirasol para el 1-1.

Pero apenas cinco minutos después, Eric Remedi, de muy bajo rendimiento –algo inusual en él– cometió un penal por una tonta mano en el área luego de un lateral que era para el aurinegro y los árbitros se lo dieron a Platense. Franco Zapiola la mandó a guardar a los 62’ y se terminó el partido. El Carbonero no tuvo reacción futbolística ni anímica porque a pesar de las variantes, el panorama no cambió.

Peñarol sufrió un golpe inesperado en su casa, sintió la ausencia de Leo Fernández y en apenas cuatro días hipotecó el semestre. Ahora, la Fiera deberá resolver un gran tema porque además de reinventarse en ofensiva, tiene que mejorar y mucho a la hora de defender porque de lo contrario, la seguirá pasando muy mal.

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