A pocos días de su estreno en la Copa Libertadores 2026, el Corinthians sacudió su estructura deportiva con la destitución de Dorival Júnior, en una decisión que impacta directamente en Peñarol, su rival en la fase de grupos.
El despido se produjo luego de la derrota 1-0 como local frente a Internacional de Porto Alegre, resultado que profundizó el mal momento del “Timão”, que acumula nueve encuentros consecutivos sin victorias en el Brasileirão. Actualmente, el equipo paulista se ubica en la parte baja de la tabla, apenas por encima de la zona de descenso.
La medida marca un giro brusco en un proceso que había comenzado con expectativas altas. El entrenador había llegado en 2025 y logró títulos importantes como la Copa de Brasil y la Supercopa, pero el flojo arranque en la temporada 2026 terminó por desgastar su continuidad.
En su comunicado oficial, el club expresó: “Sport Club Corinthians Paulista anuncia la salida del técnico Dorival Júnior y de su cuerpo técnico. El club agradece a los profesionales sus servicios, marcados por importantes logros al frente del equipo, como la Copa do Brasil 2025 y la Supercopa Rei 2026, resultados que quedarán grabados en la historia de la institución. Corinthians les desea éxito en la continuación de sus carreras profesionales e informa que el entrenamiento de este lunes estará dirigido por William Batista, entrenador de los sub-20”.
Nota oficial
— Corinthians (@Corinthians) April 6, 2026
O Sport Club Corinthians Paulista comunica o desligamento do técnico Dorival Júnior e de sua comissão técnica.
O Clube agradece aos profissionais pelos serviços prestados, marcados por importantes conquistas à frente da equipe como a Copa do Brasil de 2025 e a… pic.twitter.com/n40cXovxF8
De forma interina, el equipo será conducido por William Batista, técnico de las divisiones juveniles, mientras la dirigencia trabaja en la búsqueda de un nuevo entrenador en una semana clave para el club.
El contexto no es menor: antes de recibir a Peñarol, Corinthians deberá afrontar una seguidilla exigente de partidos, incluyendo su debut en la Libertadores y compromisos determinantes a nivel local. El choque ante el aurinegro, previsto para el jueves 30 de abril en São Paulo, aparece ahora rodeado de incertidumbre.
Para Peñarol, este escenario puede representar una oportunidad. Enfrentar a un rival en plena transición, con cambio de entrenador y sin resultados positivos recientes, puede ser un factor a favor en la pelea por avanzar de fase. Sin embargo, también implica el riesgo de medirse ante un equipo herido, urgido de reaccionar y con un plantel de jerarquía con jugadores como Memphis Depay y Jesse Lingard de gran trayectoria europea.
Así, el cruce entre ambos no solo será clave en lo deportivo, sino también un termómetro del impacto inmediato que tenga la crisis institucional del conjunto brasileño.
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