El básquetbol de Uruguay está muy cerca de lograr un objetivo que en caso de concretarse, romperá una racha que lleva 40 años como la de la presencia de la selección en el Mundial de esta disciplina y Gerardo Jauri es uno de los principales responsables de que el sueño siga latente.
El entrenador de la selección uruguaya de básquetbol fue el invitado de En Clave País este miércoles y acerca de cómo se viven estos momentos en plenas Eliminatorias, comenzó diciendo: “Con equilibrio porque la ilusión está intacta. Cuando vos emprendés un camino para un determinado objetivo y lo estás transitando, creo que correctamente, con resultados, hay que mantener esa ilusión, pero a su vez con la sensatez de que nos faltan los últimos pasos. Y los últimos pasos, por lo general, son duros por la propia mochila que nos ponemos, porque es un objetivo importante, pero que además está siendo una etapa en la que nos estamos enfrentando a rivales con mayor potencial y nos queda un partido de local y tres de visita. Por eso tenemos que ir partido a partido para seguir sumando y lograr ese objetivo”.
Respecto a lo que sucedió en la última ventana en la que la Celeste sufrió algunas descalificaciones, incluso del propio Jauri, producto de la tensión de esos duros partidos, el técnico expresó: “Y ahí juega un poco la pasión, el básquetbol y todos los deportes son pasionales, y es muy directa la pasión. Y también la ansiedad, por eso mencionaba lo del equilibrio. Nos pasó un poco en el primer partido con Bahamas que todos, y me incluyo, estábamos muy ansiosos por dar ese paso y eso un poquito nos jugó en contra. Creo que lo positivo fue la autocrítica, el duelo que se hace después de un partido y que se borra porque rápidamente y pudimos enfrentar el partido con Puerto Rico y ganar”.
“Pero también hay que transmitirle a la audiencia que nosotros estamos jugando un petit Mundial. O sea, Bahamas, Puerto Rico, Canadá, si te tocan un Mundial en una serie, son países con un potencial muy grande. Entonces por eso menciono lo de la ilusión que no hay que apagarla, hay que mantenerla encendida, regarla y después el equilibrio de que tenemos que ir partido a partido”, explicó el entrenador de 65 años.
Acerca de cómo está el plantel en estas instancias, Jauri habló de lo bien que se viene trabajando para que todas las piezas estén alineadas: “El equipo está muy fuerte, muy compenetrado. Es un grupo con un compromiso increíble, increíble. La verdad que los jugadores, tantos nacionales como los del exterior, hacen, créanme, un esfuerzo muy grande. Yo el otro día hablaba de que mucho se habla de la identidad, que es por ponerse la camiseta de Uruguay ahí ya está. Bueno, yo creo que la identidad y el orgullo no se compran en un frasquito, hay que trabajarlo eso, hay que regarlo y lo tenemos que hacer entre todos”.
Luego de haber sido entrenador de la selección entre 2007 y 2011, Gerardo Jauri atraviesa su segundo ciclo al frente de la Celeste y está muy cerca de hacer historia. Consultado acerca de por qué aceptó este nuevo desafío, el técnico dijo: “El compromiso. El básquetbol a mí me ha dado muchas cosas, muchas. Desde que tengo uso de razón es parte de mi vida y me ayudó en muchos aspectos de crecimiento personal, obviamente también en el aspecto profesional, económico y en el desarrollo, pero sobre todo en el tema de valores. Y me parece que había ahí una oportunidad y yo tenía, sobre todo, muchas ganas de estar. Yo me imaginaba de alguna manera este camino, en el aprendizaje. A veces cuando lo comparamos hacia atrás, las instancias son diferentes y el básquetbol era diferente cuando yo estuve del 2007 al 2011, era diferente al de ahora, los recursos eran otros. Es una cantidad de cosas. Pero me parecía que era un desafío muy lindo y que a mí me gustaba enfrentarlo y poder aportar mi granito de arena a ese proyecto”.
Ante la pregunta de si está disfrutando este momento o no, el técnico no dudó: “Sí, la verdad es que lo estoy disfrutando. Esa es otra cosa que aprendés. A veces, por un lado creo que ser autocrítico es una virtud, pero no puede uno pasarse de ser extremadamente, porque si no no estás disfrutando. Por eso es un aprendizaje de vida eso. Pero lo disfruto porque dentro de la exigencia estamos convencidos y con alegría. A veces la gente interpreta que ‘ah, pero estos están alegres y están light’. No, al revés. Todos somos súper exigentes, tratamos de dar el máximo, pero lo hacemos en un ambiente de compañerismo, de solidaridad, del nosotros y no del yo. Y yo estoy convencido de que eso es fundamental”.