"Queremos estar donde se definen las reglas": Oddone explicó la estrategia de Uruguay para acercarse a la OCDE

El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone y la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi recibieron al secretario general (la máxima autoridad) de la OCDE, Mathias Cormann.

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Panel de autoridades de Uruguay, OCDE y BID.
Darwin Borrelli, El País.

“Queremos estar en las mesas donde se definen reglas y estándares (a nivel mundial) y no que Uruguay se entere por la prensa”, afirmó el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone en referencia al interés de Uruguay de convertirse en miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Lo hizo junto al secretario general (y máxima autoridad) del organismo, Mathias Cormann quien llegó ayer al país y se reunió con el ministro y con el presidente de la República, Yamandú Orsi.

Oddone, Cormann, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi y la vicepresidenta de Países e Integración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Anabel González, participaron del panel "Uruguay, OCDE y BID: cooperación,inversión y desarrollo" llevado a cabo ayer en la Torre Ejecutiva.

Además las autoridades de la OCDE y del BID participarán hoy y mañana de la “11ª Cumbre Ministerial del Programa Regional para América Latina y el Caribe” de la OCDE, que se lleva a cabo en la sede de la Presidencia de la República y tiene como ejes: innovación inclusiva, inteligencia artificial, productividad, competitividad, integración económica, políticas industriales y comerciales.

Oddone recordó que Uruguay está desarrollando con la OCDE -y con el apoyo financiero del BID- un Estudio Económico Multidimensional que llevará dos años y permitirá identificar la brecha entre las regulaciones uruguayas en una serie de temas que el país eligió y los estándares internacionales necesario para ser parte de la OCDE. Este diagnóstico permite evaluar de forma precisa el grado de alineación técnica del país con los niveles exigidos por el organismo.

"En ningún caso (esto) compromete a Uruguay (a ser miembro de la OCDE), pero es una vocación de Uruguay de intentar encontrar donde estarían las recomendaciones" que el país "podría recibir de un organismo de este tipo" y "al mismo tiempo Uruguay poder volcar en todos los foros que está participando, algunas de las buenas experiencias de política pública" como "la trazabilidad (del ganado), el Plan Ceibal, el cambio en la matriz energética", expresó el ministro.

La decisión de adherirse al organismo debe ser producto de un debate nacional, que analice los pros y contras –“que también los hay”-, planteó Oddone.

"Es un proceso en que Uruguay todavía está simplemente estudiando cosas que forman parte de la información que tenemos que reunir, para eventualmente algún día impulsar. En ningún caso hay una posición tomada de parte de este gobierno de impulsar este proceso, sino simplemente de conocer mejor, acercarnos más y entender un poco mejor cómo funciona la OCDE", remarcó el ministro.

Oddone destacó otros dos procesos en curso en relación a la OCDE: concluir la calificación del Impuesto Mínimo Complementario Doméstico (IMCD) para que forme parte del Impuesto Mínimo Global (IMG) y el trabajo del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) para recolectar evidencias y comparar relaciones laborales y leyes del mundo del trabajo con la OCDE.

Expresó que Uruguay siempre ha sido miembro activo de las instancias internacionales. “Nuestra idea es estar presente en la mesa (de la OCDE), pero de otra manera”, señaló y dijo que Uruguay también puede aportar su reputación de país pacífico, que respeta las reglas y con una institucionalidad fuerte.

Recordó que la relación del país con la OCDE ha sido constante y data de 2003 con las pruebas PISA, se acercó a temas vinculados a reglas tributarias, sobre todo desde 2009, y luego pasó a formar parte del Centro de Desarrollo en 2015.

El ministro también resaltó que, para un país pequeño como Uruguay, pertenecer a espacios o ámbitos institucionales que defienden el multilateralismo es muy importante, en especial con las nuevas reglas mundiales de comercio.

Asimismo, valoró que Uruguay ya cuenta con experiencias de asociación beneficiosas, como el acuerdo de Basilea en materia de regulación y supervisión bancaria que “ha favorecido el sistema financiero uruguayo”, dijo, así como haber adoptado la estabilidad fiscal como un elemento central, “que nos ha permitido ser el país con menor riesgo país de la región y a su vez mantener un estándar de calificación de grado inversor durante muchos años”, defendió.

Finalmente, impulsó nuevamente una discusión abierta en el país para saber “qué relación queremos con organizaciones que deciden cosas que afectan a Uruguay: hay que preguntarse si nos conviene estar allí para influir”.

Csukasi, desde el ángulo de Cancillería, apuntó que hay “prejuicios y preconceptos” sobre la OCDE, pero que el organismo tiene una agenda activa en educación, trabajo y mejora de productividad, que “permite compararnos con los que están mejor para poder resolver problemas”. También mencionó que Argentina, Brasil y Perú están en proceso de adhesión a la OCDE y que otros países de la región han manifestado interés al respecto.

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Gabriel Oddone y Mathìas Cormann
Darwin Borrelli.

Por su parte, Cormann aportó una visión optimista al señalar que, si bien el crecimiento de la economía uruguaya había sido de 1,8% en 2025, las perspectivas de expansión siguen en años venideros; y que tanto la OCDE como el BID acompañarán al país en su desarrollo, que, a su entender, pasa en gran parte por una mayor adopción de la inteligencia artificial.

“Uruguay ha construido fortalezas a las que muchos países aspiran: instituciones sólidas, estabilidad macroeconómica y una capacidad poco común para sostener reformas a lo largo del tiempo”, afirmó Cormann.

A su turno, González valoró las fortalezas de Uruguay y contó que, cuando era ministra de Comercio en Costa Rica, la entonces presidenta Laura Chinchilla le solicitó acercar más a su país a la OCDE, hoy miembro del organismo, lo que les ayudó a elevar la conversación y los estándares.

“No es copiar modelos; la OCDE eleva la vara, pero las decisiones son de cada país”, afirmó. Además, habló sobre la complementariedad entre la OCDE, que aporta estándares y modelos, y el BID, que provee financiamiento, asistencia técnica y acompañamiento en las implementaciones.

“Convertir nuestras fortalezas en crecimiento”

Como es habitual, tanto los representantes de la OCDE como el BID reconocieron de Uruguay su Estado de derecho, la fortaleza de sus instituciones, la transparencia (entre las más altas de la región), su política exitosa de energías renovables y la oferta exportadora de bienes y servicios “variada y de clase mundial”.

¿Cómo convertir esas fortalezas en crecimiento e innovación? Según González, los puntos fuertes del país son la base fundamental para afrontar esos desafíos de innovación, crear más empleos y de mayor calidad, aumentar la productividad y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Resaltó varios conceptos: que Uruguay puede ofrecer previsibilidad en una geopolítica compleja como la actual, que el BID está dispuesto a financiar iniciativas, y que los procesos de mejora no dependen de un gobierno, sino de acuerdos para que tengan continuidad.

Al igual que Oddone, Corman compartió que la OCDE está llevando a cabo un nuevo estudio económico sobre Uruguay, con experiencias comparadas con otros países, y agregó que realizarán un acompañamiento del proyecto de ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, actualmente en el Parlamento.

Mathias Cormann, secretario general de la OCDE en su primera visita oficial a Uruguay.jpg
Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, en su primera visita oficial a Uruguauy.
Darwin Borrelli, El País.

Entre sus recomendaciones, mencionó la necesidad de realizar reformas regulatorias para que las empresas en el país utilicen más la inteligencia artificial (IA), ya que el desarrollo pasa por ahí, y vio con buenos ojos los sandboxes (escenario de pruebas controladas) para IA y centros de datos que existen en el país, así como los programas para apoyar a las pymes en sus transformaciones tecnológicas.

Mencionó al acuerdo Mercosur-Unión Europea no sólo como una oportunidad para abrir mercados, sino como alianza para reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Como aportes que Uruguay puede ofrecer a la OCDE, el organismo valora especialmente la gobernanza digital, la renovación fiscal y las energías limpias.

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