Entrevista: bancos son una "roca", están abiertos a soluciones a deudores "sin romper" nada, lo de las AFAP "no suma" y más

El CEO de Scotiabank Uruguay, Maximiliano Saporito habló sobre la situación de la industria financiera, los planteos de ley para deudores y de desdolarización de la economía, entre otros.

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Maximiliano Saporito, CEO de Scotiabank Uruguay.
Foto: Estefanía Leal / EL PAÍS.

En 2011 el banco canadiense Scotiabank adquirió el Banco Comercial y en noviembre de 2015, compró las operaciones del israelí Discount Bank en Uruguay, fusionando ambos bancos. A 15 años de su desembarco en Uruguay, su CEO Maximiliano Saporito (nombrado en noviembre pasado) repasa la situación de la industria financiera en el país, habla del proyecto de ley para deudores en problemas del Frente Amplio, de las propuestas del Banco Central (BCU) para desdolarizar la economía y del cambio que evalúa el gobierno en el régimen de AFAP, entre otros aspectos.

En entrevista con El País, Saporito dijo que "hay mucha más apertura hoy" del lado del sistema para resolver problemas de deudores "de lo que a priori parecería", y por tanto, con una ley "hay cosas que no se pueden violentar que son los activos que tenemos como país y como industria que es la seguridad jurídica". También planteó que "hay compañías de crédito que operan en niveles de tasa que a priori pueden parecer excesivamente elevados, donde pierden plata para prestar, porque los niveles de mora son altísimos".

Respecto a la desdolarización de la economía y los planteos del BCU, sostuvo que entiende el énfasis del Central, pero "no vamos a cambiar una historia del Uruguay de tres o cuatro décadas en un año o dos. Porque eso no va a suceder y no es sano que suceda".

Sobre los cambios en el régimen de AFAP, dijo que "es un tema que el gobierno se compra innecesariamente hoy, que es un problema adicional a la lista de desafíos que tenía".

Lo que sigue es un resumen de la entrevista.

-¿Qué balance hacen después de estar 15 años ya como Scotiabank en Uruguay?

-La verdad que el balance es tremendamente positivo. Estos 15 años nos encuentran en un muy buen momento del banco a nivel local, nos encuentra en un momento con muchísima energía, optimismo y dinámica de lo que viene para adelante. A mí me tocó estar desde el primer momento y han sido 15 años muy prolíficos. El banco tuvo un proceso de rebranding inicial, después tuvimos la adquisición de Discount Bank, fue un proceso de mucho crecimiento y consolidación. Pasamos la pandemia, que también fue muy desafiante desde todos los lugares y estamos en un nuevo momento, también de mucho cambio. Hace tres años Scotiabank tuvo un cambio muy fuerte de liderazgo a nivel global con una reconversión estratégica bastante profunda y muy disruptiva para lo que era la historia del banco. Y Uruguay ha tenido un posicionamiento que nos resulta muy cómodo y hemos logrado capitalizar la nueva estrategia para poder potenciar el futuro. Somos un banco internacional canadiense que tiene, por un lado, la solidez de la fortaleza del accionista con un estándar de gestión en términos de lo que son riesgos, ciberseguridad altísima y que es un diferencial fuerte desde el punto de vista de la confianza. Y por otro lado, la verdad que somos un banco con una vocación comercial muy fuerte, que tenemos una red muy potente con 25 sucursales más una sucursal virtual. Estamos intentando generar un empujón adicional, con una mayor agresividad comercial. Tenemos gran oportunidad con respecto a los clientes actuales y también de crecimiento respecto a clientes que hoy no transaccionan con nosotros y que podrían encontrar en el banco una batería de productos y servicios que pueden ser tremendamente convenientes. Estamos en el mercado pyme desde las microempresas, donde el banco tiene un enorme conocimiento en sus ejecutivos comerciales, en la red, en la forma en que trabajamos y también en la banca de consumo y el crédito familias. Estamos empujando fuertemente el tema auto con productos en Unidades Indexadas (UI). El 93% de los productos que tenemos para familias están dominados en moneda nacional. La estrategia hoy está el tema de priorizar la generación de valor con respecto al volumen, es decir, poner mucho más foco en profundizar la relación con el cliente, de más largo plazo.

-El sistema bancario en Uruguay está bastante competitivo, sobre todo lo que tiene que ver con algunos segmentos, ¿cómo están viendo esa competencia? ¿Y cómo ven la rentabilidad del negocio hacia adelante, ya que en los últimos años ha sido muy buena?

-Uruguay tiene algunos desafíos, es un mercado chico, el Banco República tiene una posición fundamental con más o menos el 50% del mercado, y después tenemos varios bancos privados, todos de primer nivel. Pos crisis de 2002, Uruguay ha logrado tener una plaza financiera súper sólida. Todo hace pensar que a futuro el tema de la competencia se va a seguir profundizando en el marco de un cambio de paradigma respecto al rol de la banca y de participantes en la industria que no son bancarios, como las fintechs y otro tipo de entidades. Ahí hay un desafío muy fuerte.

La realidad es que los bancos en Uruguay están muy líquidos y eso obedece a que la penetración del crédito en Uruguay es relativamente baja, y también en términos absolutos, con respecto a otros mercados. Eso ha determinado que los bancos en Uruguay estén muy líquidos y estos últimos años de tasas (de interés internacionales) altas han generado resultados en la banca extraordinarios. Hay que tomarlos como son, son extraordinarios. El secreto de estos años era aprovechar esta época de viento de cola para poder introducir reformas y prepararse mejor para el futuro. Pero, estos años que han sido tan buenos, tampoco resuelven algunos problemas que la banca tenía antes y que una vez que el escenario internacional cambie, van a volver a tener.

-¿Cómo ven la llegada de BTG Pactual comprando al HSBC, que era como que siempre estaba a la venta, y ahora este nuevo competidor es un banco brasileño que pisa muy fuerte en ciertos segmentos?

-Desde el punto de vista conceptual y como abordaje, la competencia siempre es buena, nos obliga a mejorar y tiene un rol fundamental en el desarrollo de las industrias y la banca no escapa de eso. Eso se nos da tanto con competidores tradicionales, como el caso de BTG que mencionás, como con nuevos desafiantes que no son de la industria. A nivel local esperamos que genere un movimiento. Sin perjuicio que HSBC es un banco tremendamente sólido y prestigioso en lo internacional, estaba ya hace unos cuantos años en un proceso un poco errático, donde estaba buscando salir y, obviamente, esa no es la situación ideal de ninguna compañía para competir.

-En el caso de las fintechs donde los bancos le solicitan al Banco Central, que es el regulador, de que la cancha de juego sea pareja para todos, ¿creen que hoy por hoy es así?

-Es complejo y en general es un escenario que es muy dinámico. Es muy difícil hacer un ejercicio de análisis estático y decir hoy está bien, porque esto cambia cada día, porque la tecnología cambia, los hábitos cambian. Y también hay que tener la capacidad autocrítica, mirar el futuro y pensar cómo nos vamos a desarrollar. En general, muchas experiencias internacionales muestran que en los momentos que se procesan cambios grandes en la industria financiera, temporalmente existen asimetrías y eso es un tema que es complejo porque en general la regulación va atrás de los cambios. El desafío del regulador, desde mi perspectiva, tiene que ver con el hecho de entender el rol que cada uno de nosotros jugamos en el sistema. La banca en Uruguay tiene desafíos, tiene rigideces, tiene costos operativos muy elevados, muchos de esos que hacen a la propia esencia de la fortaleza de la banca, porque son costos regulatorios, y tiene un marco de acción determinado. Y obviamente, muchas veces no somos quizás los jugadores más ágiles para poder desdoblarnos en otros mercados, en otros servicios, en otros campos que capaz que no nos fueran naturales a un inicio. Sin duda creo que tenemos una ventaja competitiva de hacerlo porque tenemos el conocimiento. Un poco el riesgo que esto tiene, es que un jugador fintech entra sin condicionamientos regulatorios, con costos mucho más bajos que los que nosotros tenemos. Es positivo siempre el hecho de correr las fronteras, ver hasta dónde llegamos, innovar, explorar cosas nuevas, pero con el cuidado de no romper nada.

Si yo al final del día tengo que competir con un entrante que puede tener una ventaja competitiva en determinado segmento de mercado, porque la regulación es distinta, porque no tiene los costos y no tiene la rigidez laboral, los costos operativos y regulatorio que podemos tener nosotros, también tenemos que entender cuál puede ser el perjuicio de eso frente a todo el sistema que está dando todo lo demás. Esa es la parte del iceberg que está bajo el agua, que es la solidez en los depósitos, los estándares de seguridad, los estándares de gestión de riesgo.

Casi 20 años en la industria financiera

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Maximiliano Saporito, CEO de Scotiabank Uruguay.
Foto: Scotiabank Uruguay.

El CEO de Scotiabank Uruguay cuenta con casi 20 años de experiencia en la industria financiera. Ingresó a Pronto! en 2007 (la financiera que luego sería adquirida por Scotiabank) donde llegó a ser Chief Strategy & Corporate Governance Officer.

En 2011 desembarcó en Scotiabank Uruguay (cuando el canadiense adquirió el Banco Comercial y Pronto!) ocupando los roles de director de Compliance, Legal & Corporate Governance, director de Strategic Planning. En 2018 volvió a Pronto! como deputy CEO primero y como CEO después (hasta 2024) y se mantuvo como director primero y vicepresidente después de Scotiabank.

Desde julio de 2024 hasta noviembre de 2025 fue vicepresidente y director de Banca Retail & Pymes en Scotiabank, para luego asumir con CEO.

Además, desde 2022 integra el directorio de Cencosud Scotiabank en Chile, y es miembro de los directorio de Urutec y Banred (empresas del sistema de pagos de las que Scotiabank es uno de los accionistas).

-En Uruguay el crédito en relación al tamaño de la economía, el Producto Interno Bruto (PIB), es bajo cuando se lo compara con otros países de desarrollo relativo similar. ¿Qué ven ustedes? ¿Por qué no hay más crédito?

-Hay un tema cultural en Uruguay. Cuando veo la penetración del crédito en Uruguay, está por abajo del 30% del PIB. Eso realmente es un valor bajo, a nivel regional es bajo, cualquier líder de la región está casi en el doble, en torno al 50% -60% y cuando te vas a países más desarrollados más todavía. No es un tema nuevo, es bastante estructural y es multicausal. Por un lado Uruguay es una economía que tiene un ingreso per cápita elevado y también medido en dólares. Hay discusiones con respecto a cuál debería ser el tipo de cambio de equilibrio. Tanto a nivel de segmentos que tienen capacidad de ahorro, como mismo de las empresas, hay mucha propensión a la utilización del ahorro. Las empresas muchas veces utilizan la caja, y desde el punto de vista financiero, obviamente el poco apalancamiento de las empresas, coloca a ese tipo de industrias en una situación subóptima desde el punto de vista de la gestión financiera. Hay elementos desde el punto de vista de la oferta que podrían ayudar a mejorar esto, y son temas que venimos trabajando tanto con el Ministerio de Economía y el Banco Central, respecto al tema de poder eliminar algunas rigideces o fricción que puede tener el sistema. El acceso a la información para mí es crítico y eso explica mucho. Cuando tomás cualquier mercado, tenés un acceso a una información mucho más simétrica a la que hay en Uruguay. Y eso genera un montón de fricciones en el momento del otorgamiento de crédito. Porque cuando vos tomás una pyme o una compañía chica, donde el Scotiabank tiene una gran vocación atender, es una compañía de cuatro a 10 empleados, a veces más grandes, con muy poco desarrollo y sofisticación desde el punto de vista de la gestión interna, muchas de ellas son empresas familiares. Los requerimientos bancarios para el otorgamiento del crédito son complejos y son requerimientos de información y cosas que existen alrededor nuestro, que existen en DGI, a nivel público hay un montón de información que está disponible, que en otros países los bancos acceden y a partir de ahí ambos tienen la posibilidad de ser mucho más proactivos en empujar el crédito. Acá estamos un poco reactivos. Entonces dado que no tenés culturalmente una gran vocación por endeudarte y si a eso le sumás que se encuentra en el proceso alguna rigidez, al final determina la situación.

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Maximiliano Saporito, CEO de Scotiabank Uruguay.
Foto: Estefanía Leal / EL PAÍS.

-Hay una iniciativa del Frente Amplio, un proyecto de ley porque hay deudores con problemas, que busca modificar la regulación en lo que tiene que ver con topes de usura, que introduce un mecanismo de reorganización que le permita a la persona tener la posibilidad de negociar con el banco y si no que lo resuelva la justicia. ¿Cómo ve todo eso?

-Hoy por hoy es una iniciativa legislativa que tiene mucha cosa dentro. Por un lado está la problemática de los deudores, que está muy concentrada con respecto a esa iniciativa también, con respecto a la preocupación de la gran cantidad de personas en la Central de Riesgos en Categoría 5 (irrecuperables). Hubo una iniciativa voluntaria por parte de las instituciones financieras que fue bastante difundida, bastante masiva hace poco tiempo, y ahí tenías como elegibles en esa iniciativa a casi 800.000 personas. Hubo unas 500.000 y pico de consultas, es difícil entender si quienes consultaron exactamente eran los que eran elegibles o no, pero de los 500.000 y pico que consultaron, el 50% era elegible para una solución, unas 275.000 personas. Y de esos, el 80% logró una solución real, logró un acuerdo. Del universo original de casi 800.000, 200.000 lograron una solución. No quiero con esto minimizar una problemática que es muy compleja desde el punto de vista de quién la vive con la deuda, pero hay mucha más apertura hoy del lado de la industria con respecto a resolver estos problemas de lo que a priori parecería haber. Muchas veces es un tema de poder encontrar de alguna manera los intereses del deudor con el del acreedor. En lo que nos corresponde a nosotros con Scotiabank y con la financiera (Pronto!), la vocación de poder resolver ese tema está presente muy profundamente, porque a las instituciones no les sirve de nada tener una bolsa enorme incobrable. Las instituciones lo que quieren es resolver el tema por dos motivos. Uno para dar tranquilidad a todos esos clientes y que esto quede resuelto, porque obviamente muchas veces son deudas que tienen un nivel de tratamiento contable que ya tampoco funciona y que el hecho de recuperar algo al final es positivo. Pero sobre todo, ¿sabes por qué? Porque en una economía chica como la uruguaya es importante el hecho de poder subir de vuelta a esos clientes al sistema. Porque al final del día, son clientes que después van a volver a poder tener un historial de crédito y volver a ser elegibles, y seguramente después funcionen bien. Ahí estamos más cerca de lo que queremos. Hay que seguir trabajando. Hay mucho tema de educación económico -financiera, mucho con respecto a eso. Hay que buscar algunas soluciones, obviamente sin romper nada. Hay cosas que no se pueden violentar que son los activos que tenemos como país y como industria que es la seguridad jurídica, los contratos, hay que encontrar soluciones consensuadas pero para mí está todo dado para que se dé y creo que el lado de la industria hay muy buena predisposición para que eso suceda.

-Y una ley como la que está planteada hoy ¿podría romper algo?

-Lo que pasa es que ahí se están incorporando otras cosas que hay que tratar con cuidado. Uruguay ya vimos que tiene una penetración del crédito preocupantemente baja con respecto al PIB, en familias es el 13%. Cuando uno eso después lo empieza a mirar un poco más firme y ve cómo distribuye ese crédito, obviamente la distribución no es homogénea. Y es probablemente que algunos hogares de ingresos menores, obviamente están más apalancados, y quizás familias de ingresos más altos, que tienen alta capacidad de ahorro, prefieren no endeudarse, más allá que ahora los bancos, y en particular Scotiabank ha desarrollado productos y soluciones que está logrando incorporar a segmentos que históricamente no pensaban en el crédito, a pensar en el crédito y capaz que tengan un uso alternativo de sus ahorros y tener un crédito para poder acceder a determinados bienes que no son de primera necesidad.

En Uruguay la integración financiera es un desafío muy alto. La integración financiera, muchas veces no es la bancarización, porque los bancos no pueden atender ese segmento de clientes. Los costos bancarios no permiten atender a esos clientes. Lo podría hacer el BROU en un rol de banco de fomento, pero no como un banco comercial. No se puede pagar eso. Entonces tenemos compañías financieras con otro perfil que pueden atender ese segmento, que pueden generar productos de crédito que pueden dinamizar también soluciones en términos del mercado de medios de pago. Y ahí es muy desafiante porque a la interna de eso también hay muchas leyes distintas y los niveles mora son muy distintos. Hay compañías de crédito que operan en niveles de tasa que a priori pueden parecer excesivamente elevados, donde pierden plata para prestar, porque los niveles de mora son altísimos. Y eso tiene mucho que ver con la asimetría de la información y el tema de la capacidad de poder diferenciar un cliente que va a pagar de uno que no va a pagar. Y después el buen pagador termina pagando por el mal pagador y obviamente eso encarece las tasas.

-Decía que en algunos segmentos una financiera pierde plata para prestar, ¿por qué lo hace?

-Porque al final del día la vocación con respecto a eso es el tema de poder diferenciar y poder integrar el buen probador y el cliente que va a tener una historia diferente del que no. Lo que pasa es que en ese ejercicio es muy difícil, en determinado segmento, diferenciar el cliente que tiene un potencial real y el que no. Entonces, en definitiva, vos para poder construir en esos segmentos una relación de crédito sana con un cliente en el tiempo, tenés que probar y lo que te termina pasando es que la mitad de los que estás incorporando se te caen, se te caen rápido. Y eso tiene un costo que obviamente para el que está pagando le termina encareciendo fuertemente el crédito.

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Maximiliano Saporito, CEO de Scotiabank Uruguay.
Foto: Estefanía Leal / EL PAÍS.

La situación de la administradora de créditos Pronto!

-¿Cómo está la situación hoy de Pronto?

-Es una empresa que está muy bien valorizada, está bien. Lo que pasó es que estamos en un momento distinto de la historia. La llegada de Scotiabank a Uruguay fue en 2011 y vemos esto con la perspectiva del tiempo y la verdad que estamos súper orgullosos de lo que hemos construido. Hay que también entender cuál era la realidad de este banco en el momento de Scotiabank entra en Uruguay (N. de la R.: se refiere al entonces Banco Comercial). Era un banco reprivatizado hacía no tanto, con participación aún del gobierno. Era un banco muy distinto al que es hoy. Y por otro lado, la industria financiera y las compañías como Pronto!, Creditel, Crédito de la Casa que fueron pasando a propiedad de los bancos, tenían un horizonte de desarrollo muy amplio y en mucho tiempo. Había menos competencia también, había menos compañías. Hoy el mercado es mucho más maduro que hace 15 años, está mucho más competido, no muestra la tasa de crecimiento que mostraba hace 15 años. Para nosotros es una operación que es complementaria al negocio del banco, es un negocio sólido, no es un negocio core, pero hace sentido del punto de vista de cómo nosotros atendemos el mercado. El banco tiene 375.000 clientes entre personas físicas y jurídicas, Pronto! tiene más de 135.000 clientes, por lo que entre las dos compañías es más de medio millón de habitantes. Hoy Pronto! es una compañía ordenada, que tiene el mismo estándar operativo de Scotiabank como corporación, que viene de Canadá, y también eso es un diferencial fuerte en el mercado que muchas veces nos genera asimetrías competitivas, porque hay muchos competidores que están mucho más livianos que nosotros. Entonces es una compañía que va a tener una rentabilidad más acotada que un competidor, pero nos hace todo el sentido.

Yendo al lado de los depósitos, ¿qué pasa con la iniciativa de desdolarización que ha tenido el Banco Central, que de hecho ya ha tenido algunas medidas con temas de encajes (porcentaje de los depósitos que los bancos deben inmovilizar en el Central y no pueden destinar a crédito) y lo que ha dicho el presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, de que quiere que haya una comunicación de que tener depósitos en dólares puede significar una potencial del poder de compra.

-Es complejo y yo entiendo la posición del Banco Central. Creo que, más allá de lo declarativo, el Banco Central tiene claro y entiende que esto es un proceso de cambio cultural fuerte, pero también es válido, y es mi posición, que intente empujar esto todo lo que pueda para moverlo rápido, porque esto se está moviendo muy lento y obviamente lo que quiere es dinamizarlo. Porque al final del día vos llegaste al rol y se disparó el cronómetro y en definitiva lo que querés es hacer lo mejor posible respecto a tu entendimiento de las cosas en la gestión que tenés. El gobierno llega y sabe el día que se va a ir. Desde ese lugar, más allá de que muchas veces resulta como un poco intenso el planteo, es válido y se entiende. Pero nosotros tampoco tenemos que perder de vista el rol que tenemos como garante del sistema y como custodio de los depósitos de los clientes. El tema de la rentabilidad en pesos y en dólares tiene que ver con el periodo que uno toma. Si uno toma un periodo lo suficientemente largo, desde la pre-crisis 2002 para acá el peso le ha ganado el dólar. Podría ser válido. Ahora, ¿cuál es el horizonte temporal de depósito y de ahorro de un cliente? Eso lo sabe el cliente que viene con sus ahorros. Entonces, es válido el planteo en términos de cómo yo te construyo los periodos, pero en definitiva yo te puedo construir un montón de periodos donde eso no se dio de la misma manera. Sin ir más lejos, en este escenario bélico tenés un ajuste de tipo de cambio de 5% en 48 horas y te podría decir, si te habías colocado en pesos, te perdiste la rentabilidad del año en 48 horas, y también sería válido. No todo es blanco o negro, en general todo es gris. Hay que buscar un poco dónde ir poniendo los énfasis e irlo manejando. Entendemos que es sano para el país el proceso, son procesos de largo aliento y Uruguay tiene una tradición muy larga respecto al tema de la dolarización, que tiene que ver con efectos de determinadas crisis, que en esos momentos puntuales y con ajustes fuertes de tipo de cambio generó costos elevados de la economía. Por más que ya el último caso fue en 2002 y la realidad es que el sistema bancario hoy con respecto a 2002 es una roca. La probabilidad de un suceso de ese tipo es cero virtualmente. La realidad es que el entendimiento de por qué la gente reacciona, cómo reacciona, es algo que tenemos que incorporar.

-¿Qué pasa en general con los clientes?

-En general la gente transacciona en pesos y tiene sus saldos en pesos transaccionales e históricamente y culturalmente ha resguardado sus ahorros en dólares. Es un tema que no es nuevo y eso es algo que en el tiempo puede ir cambiando, sin duda que sería sano que cambie, lo comparto. Uruguay ahora está con niveles de inflación bajos de un tiempo está en parte, pero tampoco ha sido esa la historia. No tenemos una serie de 30 años, estamos hablando de los últimos años. Como banco tenemos un compromiso y estamos desarrollando productos en moneda nacional de ahorro, pero hoy en Scotiabank el 72% de los depósitos son en dólares. Prestamos en moneda nacional más de los depósitos que tenemos. Y toda la banca privada está en la situación. La banca privada, cuando vos ves el ratio de créditos sobre depósitos en pesos, está todo arriba del 100%. Si yo no tengo pesos no puedo prestar pesos. Vamos un paso más atrás. ¿Por qué la gente no rompe eso? Tenemos que generar las condiciones para que el cliente quiera romper eso, sí, y ese es un proceso que lo vamos a construir, pero es complejo también. El Central quiere poner el disclaimer respecto a esto, pero nosotros como bancos tenemos el deber fiduciario con respecto al cliente, respecto a sus depósitos. El Central después no va a venir a indemnizarnos si las cosas no suceden como se prevé y la rentabilidad en dólares en un periodo determinado cuando el cliente quiera salir es mayor que en pesos.

Entiendo la vocación del Central con respecto a esto, estamos para sumar, el banco es operador primario muy activo en el mercado de Letras de Regulación Monetaria, de bonos en pesos y en UI. Cuando ves el último año móvil a marzo de 2026, el crecimiento del volumen de negocio en moneda nacional más que duplicó el de dólares año contra año. O sea, es un proceso que se está dando y se va a seguir dando, pero la realidad es que no vamos a cambiar una historia del Uruguay de tres o cuatro décadas en un año o dos. Porque eso no va a suceder y no es sano que suceda. En general, para los bancos, las operaciones en pesos son relativamente un poco más rentables que las de dólares. Los bancos no tenemos ningún incentivo a no trabajar en pesos. Desde ese lugar, estamos trabajando fuertemente.

-¿Cómo ve todo esto que ha salido ahora con el tema del Diálogo Social y el cambio de las AFAP que perderían su parte comercial y solo se dedicarían a la administración de fondos, en el sentido que se menciona de que genera ruido en el mercado? ¿Lo ven tan así o creen que no es algo grave?

-Es un tema que da para una conversación entera. Pero, para contestarlo concretamente, me parece que un poco a nivel de la opinión pública y la comunicación y demás, la discusión se está anticipando a la situación real en términos de que empezó a trascender algunos temas, capaz la comunicación no se manejó de la mejor manera. ¿Cuál es mi entendimiento con respecto a esto? Esto no es un tema de gobierno, es un tema de Estado y es un tema con el que tenemos que ser tremendamente cuidadosos porque las consecuencias de esto pueden ser insospechadas. Lo hablamos livianamente y se ha generado ahora toda una discusión en torno a esto con bastante liviandad, que no sé si hay realmente una conciencia de lo que implica desde el punto de vista de Uruguay como plaza financiera. Faltan elementos, creo que hay cosas que no se manejaron de la forma más feliz, creo que el gobierno tiene un problema interno con esto complejo, que no es un problema nuevo, que lo tenía en la elección, porque en la elección esto ya se había planteado. Hubo un ejercicio de democracia directa, que en Uruguay es algo que es muy potente, y pasó muy poco tiempo de eso. Con esto no quiero decir que no se puedan revisar decisiones que se hayan tomado, porque sería necio no pensar que las cosas evolucionan y cada tanto hay que revisarlas, pero como que está demasiado fresco, fue hace muy poco tiempo. A ver, de lo que surgió hasta este momento no parece tampoco un cuestionamiento directo con respecto a lo que se resolvió en la consulta popular. Hay un documento del Diálogo Social que no es del Poder Ejecutivo, que el ministro salió a aclarar que no es vinculante, y tengo la mayor confianza con respecto a que eso es como lo están planteando. Ese es un insumo que el gobierno analizará, internalizará de alguna manera y respecto a eso tendrá la capacidad de generar una propuesta o no. Desde el punto de vista personal, creo que hay un tema de oportunidad que se podría haber evitado, esto no suma, porque no creo que tenga un efecto material con respecto al problema de fondo. Esto no va a tener un efecto material relevante. Y, en definitiva, lo que estamos justamente es confiando y creyendo que lo que el gobierno está diciendo es que no se está tocando la estructura del sistema de base.

Entonces, al final del día, me parece que es un tema que el gobierno se compra innecesariamente hoy, que es un problema adicional a la lista de desafíos que tenía, pero también entiendo que quizás está en una posición política interna difícil de sortearlo. Sería cauto con respecto a esto, esperaría un poco más a ver qué es lo que pasa. El gobierno ha intentado dar tranquilidad al respecto y yo en este punto tengo la absoluta confianza con respecto al equipo económico de que lo que está diciendo es lo que está sucediendo. Pero a priori no me parece que haya sido lo más lo más conveniente abrir este tema en este momento, porque la realidad no creo que haya oportunidad de mejorar mucho. Y generar un ruido que es… cuando vos tenés que salir a explicar estas cosas, ya estás perdiendo y al final vas a salir obligado a explicarlo.

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