El planteo del gobierno de Orsi al principal comité del FMI: impacto de "elevada incertidumbre mundial" y nueva política del BCU

Al igual que todos los países miembros, el gobierno de Yamandú Orsi hizo una presentación ante los restantes 190 países del Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI.

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El presidente Yamandú Orsi y el ministro Gabriel Oddone en Torre Ejecutiva.
Estefanía Leal. El País

En la semana que pasó, se celebraron las reuniones de primavera (en el hemisferio Norte) del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington DC (Estados Unidos). Al igual que todos los países miembros, el gobierno de Yamandú Orsi hizo una presentación ante los restantes 190 países del Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI, el principal ámbito del organismo. La misma se realizó a través de Rosanna Costa, la presidenta del Banco Central de Chile.

Costa hizo la presentación de Uruguay, ya que Chile tiene la titularidad de la “silla” en el comité (que comparten dicho país, Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay). La declaración fue preparada por la delegación uruguaya (algo habitual en estas reuniones), que estuvo encabezada por el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone y el presidente del Banco Central (BCU), Guillermo Tolosa.

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El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone expuso en el LatAm Day en Washington, organizado por Banco Itaú.
Foto: Ministerio de Economía y Finanzas.

La declaración señaló que “el crecimiento económico se moderó en 2025 en un entorno global más complejo. En un contexto de elevada incertidumbre mundial y tensiones comerciales, el Producto Interno Bruto (PIB) real creció un 1,8% en 2025, marcando el quinto año consecutivo de crecimiento tras el impacto de la pandemia de covid-19”.

“Este crecimiento fue impulsado por la industria manufacturera —que refleja la reanudación del refinado de petróleo y el dinamismo del procesamiento de alimentos—, así como por el comercio, el alojamiento y los servicios de alimentación, y los servicios financieros. Estos avances se vieron parcialmente contrarrestados por la debilidad de la construcción, vinculada a la menor ejecución de proyectos de infraestructura, y por una disminución en la generación de electricidad debido a condiciones climáticas menos favorables”, agregó el documento que leyó Costa.

Respecto al mercado laboral, el gobierno de Orsi dijo ante el FMI que las condiciones “se mantienen sólidas, con mejoras continuas en la calidad del empleo”. En ese sentido, puntualizó que “las tasas de actividad y empleo alcanzaron niveles históricamente altos en enero de 2026, situándose en el 64,6% y el 59,8%, respectivamente. El desempleo se redujo al 7,4%, frente al 8,1% del año anterior”.

“Estos avances se acompañaron de reducciones en el subempleo y en el no registro al sistema de seguridad social. En general, estos avances apuntan a una sólida creación de empleo, una formalización continua del mismo y una mejora en la calidad del trabajo”, añadió.

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Comité Monetario y Financiero Internacional del Fondo Monetario Internacional (FMI) se reunió en Washington DC.
Foto: FMI.

Política monetaria contracíclica

La declaración de la delegación uruguaya, remarcó que “la inflación se ha controlado en Uruguay, lo que permite la aplicación de una política monetaria contracíclica”.

Recordó que “la evolución de los precios del consumo se ha mantenido estable en torno al rango objetivo (de entre 3% y 7%) durante casi tres años consecutivos, con expectativas de inflación entre los analistas económicos ancladas en el objetivo del 4,5% durante varios meses”.

El gobierno de Orsi, dijo ante el FMI que “la inflación cayó al 2,94% interanual en marzo de 2026 —su nivel más bajo en décadas— junto con una moderación generalizada de la inflación subyacente” (aquella que excluye productos y servicios volátiles como frutas y verduras, tarifas públicas).

“Tras mantener una postura restrictiva a principios de 2025, el BCU ajustó gradualmente su política monetaria, reduciendo la tasa de interés al 5,75% en marzo de 2026. Este ajuste tuvo como objetivo que la inflación volviera al rango objetivo, al tiempo que se apoya la actividad económica en un entorno de crecimiento moderado”, enfatizó.

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Reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial en Washington DC.
Foto: FMI.

La política fiscal

El equipo liderado por Oddone y Tolosa señaló ante el principal comité del FMI que “en 2025, el déficit fiscal del gobierno central-Banco de Previsión Social (BPS) se situó en el 3,7% del PIB, en línea con el Presupuesto” y que tras ajustar los ingresos al Fondo de Seguridad Social II (FSS II) y transferencias anticipadas al BPS, “el déficit subyacente fue del 4,1% del PIB”.

También indicó que “la ley de Presupuesto introdujo un marco fiscal dual anclado en un objetivo de deuda neta a mediano plazo y respaldado por dos objetivos operativos: el equilibrio fiscal estructural y un límite legal al endeudamiento neto. La reforma también buscó fortalecer las instituciones fiscales, otorgando mayor autonomía y poderes al Consejo Fiscal Autónomo e incrementando la frecuencia de las consultas con el Comité de Expertos”.

“Dentro de este marco, el déficit fiscal estructural alcanzó el 3,9% del PIB, cumpliendo exactamente con el objetivo presupuestario. El endeudamiento neto se mantuvo cómodamente por debajo del límite legal, sin recurrir a la cláusula de salvaguardia, lo que refuerza la prudencia fiscal y la coherencia intertemporal”, añadió.

Además, el gobierno de Orsi marcó que “la posición externa de Uruguay es robusta, respaldada por amplias reservas y una mejora en los saldos externos. Los activos de reserva continuaron aumentando en diciembre de 2025, alcanzando el 21,1% del PIB. El déficit por cuenta corriente se redujo aún más, pasando del 0,8% del PIB en 2024 al 0,4% en 2025. Esta mejora refleja superávits sostenidos en bienes y servicios, así como un menor déficit primario de ingresos en el sector privado. En conjunto, estos factores proporcionan importantes amortiguadores frente a una mayor volatilidad global”.

La declaración de la delegación uruguaya, hizo hincapié en que las “instituciones sólidas y políticas ambientales proactivas siguen sustentando la confianza y el acceso al mercado” para el país. “Uruguay se distingue en un entorno global volátil gracias a la alta calidad de sus instituciones, como lo demuestran sus excelentes clasificaciones en derechos políticos, libertades civiles y control de la corrupción. En materia ambiental, la generación de electricidad está prácticamente descarbonizada, con fuentes renovables que representan aproximadamente el 98%-99% de la producción”, destacó.

El equipo encabezado por Oddone y Tolosa, recordó que “Uruguay también fue pionero en la emisión de un bono soberano con una estructura de cupón escalonada vinculada al desempeño ambiental, en consonancia con sus compromisos en el marco del Acuerdo de París. Estos sólidos cimientos han respaldado un acceso sólido al mercado y diferenciales de endeudamiento soberano muy bajos”.

Sistema bancario "sólido"

El gobierno de Orsi también mencionó ante el FMI que “el sistema bancario se mantiene sólido, rentable y altamente resiliente. A diciembre de 2025, el sector bancario uruguayo registró una fuerte rentabilidad, con un rendimiento del 1,9% sobre los activos y del 15,7% sobre el patrimonio”.

“El índice de préstamos morosos se redujo al 1,68%, cerca de mínimos históricos, mientras que la solvencia promedió casi el doble del mínimo regulatorio. Las pruebas de estrés realizadas por la Superintendencia de Servicios Financieros (del BCU) confirmaron que el sistema podría resistir una recesión severa manteniendo suficientes reservas de capital. Las condiciones de liquidez también se mantienen muy favorables a corto y largo plazo”, añadió.

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