Entrevista a presidenta del BPS: la "tensión de que egresos vayan creciendo" porque prevé más jubilaciones ante reformas

La presidenta del Banco de Previsión Social (BPS), Jimena Pardo, habló sobre la baja de atrasos en jubilaciones, el déficit del organismo y los cambios en la gestión.

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Jimena Pardo, presidenta del BPS en diálogo con El País.
Leonardo Mainé, El País.

La presidenta del Banco de Previsión Social (BPS), Jimena Pardo, afirmó que el organismo logró reducir en más de 77% los atrasos en jubilaciones tras una reorganización de procesos y cambios en el modelo de atención, lo que permitió agilizar trámites y ampliar el acceso a prestaciones.

En entrevista con El País, la jerarca también explicó que el aumento del déficit en 2025 —que según dijo cerró con un resultado financiero negativo de US$ 275 millones y una asistencia financiera de US$ 287 millones— responde en parte a la regularización de expedientes atrasados y al crecimiento de las prestaciones en una población envejecida.

Además, se refirió a la evolución de las licencias médicas y a los desafíos estructurales del sistema previsional. Lo que sigue es un resumen de la entrevista:

-¿Cuál es la situación actual del BPS?

-La gestión está mejor, hemos logrado establecer algunas acciones de mejoras en el acceso a beneficios, en particular de las jubilaciones, a raíz de que bajamos el stock de atrasos. En 2025 hubo 6.700 jubilados más que en 2024, esto se debe a una población envejecida, por lo que uno espera que las prestaciones vayan creciendo, pero también la ‘sacada del atraso’. De 58.103 expedientes (que estaban pendientes) a mayo de 2023, se pasó a 13.164 a febrero pasado, o sea, bajamos más del 77%. Bajaron más los de antigüedades más altas: 89% de los que tenían entre seis meses y un año y 37% los mayores a un año.

-¿Eso se debió a cambios en los procesos o a una mayor automatización?

-Mejoramos los procesos y cambiamos la forma de hacer algunas cosas en el modelo de atención anterior, que generaba un cuello de botella en el estudio de los expedientes. En particular, en la parte de las prestaciones, estamos tratando de que los trámites más sencillos se resuelvan con menos carga de estudios profundos, que no los requieren. Por ejemplo, si hoy te presentás en el mostrador de BPS y tenés los años de edad, los años de trabajo y estás sin actividad, te damos la jubilación casi en el momento, porque ya tenés los requisitos. Esos casos son el 17% de las altas de cada mes. Así se alivia la agenda y a los funcionarios para que estudien lo que efectivamente precisa un estudio más profundo, que serían las personas que tienen que hacer un reconocimiento de servicios y requieren prueba testimonial, o quienes trabajaron en varias cajas o en varios países.

-¿Cómo se llegó al déficit que el BPS tiene hoy?

-Los estados financieros del BPS son algo complejo porque tenemos dos cosas: los beneficios (el más conocido es el de jubilaciones y pensiones, que significa el 87% de los egresos), pero también el BPS es un gran articulador de políticas públicas y tiene todo su aparato administrativo para brindarlas. Y esos beneficios no están en el estado financiero del banco. Por ejemplo, están los que son del presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) pero que se pagan a través del BPS, como las asignaciones familiares del Plan de Equidad que es la más notoria, o el programa de soluciones habitacionales, que es presupuesto del Ministerio de Vivienda. También hay otras políticas públicas muy relevantes que el BPS recauda y vuelca al organismo que corresponde, como el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) y el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Aclaro esto porque al hablar de déficit uno tiende a perder de vista que el sistema previsional, que es lo más grande, se lauda en la ley y ya el parlamentario sabe que lo que se busca es un nivel sostenible de gasto en el tiempo, pero no que cierre en cero. Es decir, tiene un nivel de subsidio sustentable con las cuentas públicas y eso va a exigir siempre impuestos afectados o contribución de Rentas Generales.

La presidenta del BPS, Jimena Pardo, explica los objetivos de esta administración en el ente.jpg
La presidenta del BPS, Jimena Pardo, explica los objetivos de esta administración en el ente.
Leonardo Mainé, El País.

-El resultado negativo de 2025 aumentó en relación al del año anterior, ¿a qué se debe?

-Sí, el del año pasado tiene un incremento respecto al del 2024 y tiene explicaciones. La principal tiene que ver con la ‘sacada de atrasos’ (de expedientes). Beneficios que se tendrían que haber dado antes y no se dieron por el atraso, se empezaron a pagar todos juntos el año pasado. Hablamos de 6.700 jubilados más. A su vez, hubo otros beneficios que respaldaron determinadas situaciones de contingencia o emergencia de las personas. Por ejemplo, el seguro de desempleo que tuvo un incremento o prestaciones familiares, dentro de lo que destacamos la Ley de Embarazos y Nacimientos Múltiples que estaba vigente en el período anterior pero que se comenzó a implementar el año pasado y, por lo tanto, implicó el pago de retroactividades.

-¿Por qué la situación del Mides ocasionó descalce?

-En 2025 el Mides funcionó con un presupuesto que no era de ese año sino del anterior, porque es la lógica de la presupuestación pública, y mientras tramitaba los refuerzos presupuestales correspondientes, en el BPS aseguramos el pago de esos beneficios al público, que además es vulnerable. Eso provocó parte de un descalce puntual con la asistencia financiera, pero no con el resultado financiero del BPS porque no incluye esos beneficios que no están a cargo de su presupuesto.

-¿La puesta al día con los expedientes va a seguir aumentando diferencias el año próximo?

-No, ya nos pusimos al día aunque podría haber situaciones coyunturales sobre la base estructural que estuvo en la discusión de la última reforma de la seguridad social. El tema estructural es que, en una población que envejece, cada vez vas a tener más jubilados o gente cobrando jubilaciones y pensiones y menos aportantes. Así que hay tensión de que la parte de los egresos vaya creciendo. También ocurre que, cuando se generan reformas, la gente se jubila más. Pasó en reformas anteriores y en otros países, es como que les viniera temor; hay un aumento en la cantidad de personas que se jubila en los años en que hay reforma, incluso cuando esta no los incluya. Así que esperamos un crecimiento de la gente que se jubila también en lo que queda del 2026.

Al frente del Banco de Previsión Social, Jimena Pardo, habla sobre las licencias médicas, entre otros temas.jpg
Al frente del Banco de Previsión Social, Jimena Pardo, habla sobre las licencias médicas, entre otros temas.
Leonardo Mainé, El País.

-¿Cuál es la situación con la jubilación parcial?

-Son 11.729 personas que se acogieron a esto, como cifra acumulada desde junio del 2023, que es cuando empezó a regir la figura. No es una cantidad despreciable, pero muestra que ha tenido un uso limitado. No sabría decir por qué ya que no hay historia al respecto.

-¿Ya se están viendo impactos de la última reforma de la seguridad social?

-En términos de ahorro todavía no los vemos porque la gente que tiene jubilación por causal común o por edad avanzada hasta el 21 de diciembre de 2032, sigue en el sistema sin la reforma. Entonces, los que se están jubilando o pensionando por la ley nueva son solo los que tienen causal de incapacidad, o por las personas que fallecen que dejan pensión. Realmente todavía no se ven bien los impactos.

-¿Qué muestran los datos recientes sobre las licencias médicas y qué medidas evalúan para su control?

-El BPS tiene todos los datos y la idea es aumentar algunos controles operativos a nivel del sistema en cuanto a la cantidad de días continuos o discontinuos de esas licencias, que es lo que establece la ley; pero el que establece la certificación médica es el prestador de salud. Si miramos junio del año pasado en comparación con el mismo mes de 2024, están en los mismos niveles. Luego del invierno, la cantidad de personas certificadas comenzó a bajar y al final de 2025 terminaron 8% más arriba que el año anterior. Lo que no sabemos es si eso es permanente o no, pero sí vemos que vienen creciendo algunas patologías más que otras.

-¿Cómo han ido cambiando las patologías certificadas?

-Antes la gente se certificaba más por cuestiones biológicas como problemas de columna y ahora han crecido las enfermedades mentales que generalmente llevan más días de certificación. Hay que ver si es un fenómeno transitorio o permanente.

-El BPS cobra por concepto de IASS de todas las cajas unos US$ 425 millones, ¿qué tan importante es esa recaudación para el organismo?

-El monto del IASS ha bajado por los cambios legales que hubo en el gobierno anterior. No es tan significativo para los volúmenes que maneja el BPS. Lo que tengo acá es el registro de los impuestos afectados, que incluyen los 7 puntos del IVA, el IASS, el reintegro del Cofis, entre otros, que suman $ 145.000 millones (unos US$ 3.717 millones).

-La Caja de Profesionales reclama que el pago del IASS de sus aportantes quede en ese organismo y que no vaya más al BPS. ¿Cómo les afectaría esto si sucediera?

-Eso sería como incrementar la asistencia financiera a la Caja Profesional. Sería un ingreso que perdería el banco y que recibiría esa caja, y tendría que ser sustituido por un aporte de Rentas Generales al BPS.

-De implementarse ese cambio, ¿entiende que daría pie a que otras cajas paraestatales reclamen lo mismo?

-Esa es una valoración más política que no estoy en condiciones de hacer, preferiría además no hacerla porque allí hay una comisión trabajando en este momento. Lo cierto es que igual la Caja Profesional tuvo su reforma aprobada, bajo la ley 20.410.

Más funcionarios y nuevas formas de atención

-¿Qué otras mejoras de procesos implementaron en este período?

-Teníamos un cuello de botella en la valoración médica y contratamos más médicos. Hoy el 56% de la valoración de la incapacidad se resuelve en menos de 30 días, tanto para jubilaciones como para pensiones. Además, pusimos en marcha un servicio de atención telefónica que no requiere usuario personal y ya resolvió más de 7.300 casos, es más práctico porque muchos de esos casos eran personas que antes debían concurrir de forma presencial. También iniciamos un proyecto informático que centraliza la información en un expediente electrónico. Esto permite reducir el tiempo de atención en mostrador de unos 50 minutos a 15 en trámites como jubilación común y reconocimiento de servicios.

-La mejora de la gestión fue uno de los ejes planteados al asumir. ¿En qué más se tradujo concretamente?

Sí. No se trata solo de reducir los tiempos de atención, sino también de hacerla más personalizada y empática, adaptada a cada persona. Vamos a mantener la multicanalidad: no vamos a obligar a que los trámites sean solo digitales, porque en el interior y entre las personas mayores no siempre son accesibles. A la vez, estamos fortaleciendo las herramientas digitales, con un rediseño de la página web para hacerla más autoguiada y sencilla, cuyos primeros resultados se verán hacia fin de año. La atención presencial en BPS seguirá pero también buscamos potenciar la atención telefónica, que en muchos casos sustituye la presencial. Además, proyectamos implementar agencias móviles y ampliar la cobertura en Montevideo, en particular hacia la zona oeste. Para esto ya contamos con un refuerzo de funcionarios aprobado.

-¿De cuántos funcionarios será el refuerzo y cuándo ingresarán?

-El refuerzo aprobado es de 100 vacantes, correspondientes a presupuestos de 2023 y 2025 que logramos mantener tras negociaciones con la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).
El proceso de ingreso está en marcha, el concurso recién se está abriendo, y estimamos que quedará completo hacia setiembre.
A eso se sumarán otras vacantes por reemplazos de funcionarios que se jubilen o dejen el organismo, aunque ese número aún no está definido.

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