Cámara Inmobiliaria cuestiona proyecto para ampliar monoambientes y pide enfocarse en el acceso a la vivienda

La gremial expondrá ante el Senado sobre la iniciativa que eleva de 25 metros cuadrados (m²) a 35 m² la superficie mínima. Sostiene que el problema habitacional no pasa por “10 metros más o menos”.

Montevideo, mercado inmobiliario.
Montevideo, mercado inmobiliario. Foto: Archivo El País.

La Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU) cuestionó el proyecto de ley impulsado por el senador frenteamplista Gustavo González que busca elevar de 25 a 35 metros cuadrados la superficie mínima de los monoambientes construidos bajo el régimen de vivienda promovida, al considerar que la iniciativa pone el foco en un aspecto secundario del problema habitacional y podría reducir opciones para quienes buscan acceder a una vivienda o alquiler.

La propuesta comenzó a ser analizada en el Senado y la gremial inmobiliaria prevé comparecer ante la Comisión de Vivienda y Ordenamiento Territorial en aproximadamente un mes para presentar sus observaciones.

El vicepresidente de la CIU, Matías Medina, sostuvo que la organización viene participando de distintas instancias de intercambio desde que surgió la idea del proyecto y señaló que toda iniciativa orientada a mejorar el acceso a la vivienda resulta positiva, aunque advirtió que la discusión debería concentrarse en otros aspectos del déficit habitacional.

“Lo que vemos es que el foco y el problema de la vivienda no pasa por 10 metros cuadrados más o 10 metros cuadrados menos, sino por cómo viven las personas y cuáles son las condiciones reales de acceso a una vivienda”, afirmó.

Matias Medina
Matias Medina. Foto: Ignacio Sanchez - Archivo El Pais
Ignacio Sanchez/Archivo El Pais

Según Medina, el debate ha dejado en un segundo plano la opinión de quienes efectivamente utilizan este tipo de unidades. “Creo que a quien menos se escucha es al consumidor final, que es quien dice si está acorde o está conforme. Hay muchas personas que hicieron una etapa de su vida en un monoambiente, mientras estudiaban, comenzaban su carrera o atravesaban una transición personal”, señaló.

Para la cámara, los monoambientes cumplen una función específica dentro del mercado inmobiliario y no están pensados como una solución permanente para familias numerosas. Medina sostuvo que estas unidades suelen representar un primer escalón dentro del mercado de alquileres y permiten posteriormente acceder a viviendas de mayor tamaño.

“No va a vivir una familia de cinco personas en un monoambiente, pero eso es un tema de lógica. Son viviendas que cumplen un rol transitorio para determinadas etapas de la vida”, indicó.

Medina también cuestionó que se analice el mercado de monoambientes como si se tratara de una realidad homogénea. En ese sentido, remarcó que los precios y características varían según la ubicación, el edificio y los servicios asociados.

“Es un error conceptual pensar que todos los monoambientes son iguales. No es lo mismo un monoambiente en Punta Carretas que uno en el Centro, aunque tengan un metraje similar. Tampoco son iguales los edificios ni las prestaciones que ofrecen”, sostuvo.

Otro de los argumentos que la CIU prevé trasladar al Parlamento refiere a la definición de vivienda decorosa utilizada como fundamento de la iniciativa. Medina recordó que el artículo 45 de la Constitución establece el derecho a una vivienda adecuada, pero consideró que el debate debería contemplar las principales carencias habitacionales que enfrenta el país.

La cámara también rechazó las críticas realizadas al régimen de vivienda promovida y destacó su aporte para atraer inversiones, generar empleo y aumentar la oferta habitacional.

Vivienda promovida
Vivienda promovida
Estefania Leal/Archivo El Pais

“Todos los gobiernos han reconocido que fue una muy buena ley de inversión y de captación de capital. Si bien hay aspectos para mejorar, ha permitido desarrollar proyectos, movilizar recursos y ampliar la oferta de viviendas”, señaló Medina.

Respecto a los cuestionamientos sobre las exoneraciones fiscales asociadas a este tipo de desarrollos, el vicepresidente de la CIU afirmó que el análisis debe realizarse de manera integral.

“Existe una renuncia fiscal inicial, pero después esas viviendas generan actividad económica, pagan impuestos, crean empleo, atraen población y contribuyen a revitalizar zonas de la ciudad. Hay que medir el impacto completo”, expresó.

monoambiente
monoambiente
Foto: Tatiana Balostro

Asimismo, sostuvo que los precios de venta y alquiler terminan siendo regulados por la propia dinámica del mercado. “Estamos en un mercado muy competitivo. Si una vivienda está fuera de precio, no se vende o no se alquila. Ningún desarrollador construye para dejar unidades vacías durante un año”, indicó.

Finalmente, Medina advirtió sobre las señales que podrían generarse hacia los inversores si se avanza en medidas que limiten determinadas tipologías de vivienda o impliquen mayores niveles de intervención estatal.

“Hay que tener cuidado con las señales que se dan. Más allá de discutir 10 metros cuadrados más o menos, el desafío es cómo más uruguayos pueden acceder a una vivienda, cómo ampliar el crédito y cómo generar más opciones”, sostuvo.

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