La agencia de calificación de riesgo japonesa JCR mantuvo la nota de la deuda uruguaya en A- con perspectiva "estable". Como fundamento de ello, JCR marcó una serie de factores, entre ellos que la economía uruguaya es pequeña en términos de tamaño, con un Producto Interno Bruto (PIB) nominal de unos US$ 85.300 millones en 2025, pero su PIB per cápita, medido en términos de paridad del poder adquisitivo, de unos US$ 38.000, se encuentra entre los más altos de los países de América Latina. La economía está respaldada por las exportaciones agrícolas y el turismo, y es susceptible a las condiciones climáticas y a las tendencias económicas de los países vecinos, menciona.
Asimismo, muestra que el crecimiento del PIB se desaceleró hasta el 1,8% en 2025, desde el 3,3% registrado en 2024. Y fundamenta en que los ajustes de inventarios y una menor contribución de las exportaciones netas durante el segundo semestre de ese año ejercieron presión a la baja sobre el crecimiento económico.
En el primer trimestre de 2026, el crecimiento del PIB se aceleró hasta el 0,9% interanual, frente al 0,1% registrado en el cuarto trimestre de 2025. Sin embargo, el ritmo de recuperación siguió siendo moderado debido a la debilidad del sector agrícola, evalúa.
También menciona que el Banco Central (BCU) ha establecido su objetivo de inflación en el 4,5%, con un rango de tolerancia de entre el 3% y el 6%; y que la desinflación avanzó durante el último año; la tasa de inflación descendió hasta el 2,9% en marzo de 2026.
El BCU ha venido reduciendo su tasa de política monetaria con el objetivo de llevar la inflación nuevamente hacia su meta del 4,5%. Asimismo, redujo nuevamente la tasa en enero y marzo de 2026. En ese marco, la agencia espera que “esta flexibilización de la política monetaria contribuya a respaldar la actividad económica”.
JCR espera así que el crecimiento del PIB se acelere gradualmente y vuelva a situarse en torno al 2% en el mediano plazo.
En otro orden, la agencia observa que el gobierno estableció un nuevo marco de política fiscal en su ley de Presupuesto quinquenal (2025–2029). En este marco, fijó como ancla fiscal de mediano plazo mantener la deuda neta por debajo del 65% del PIB, al tiempo que estableció límites máximos para el resultado fiscal estructural y el endeudamiento neto anual como objetivos operativos complementarios de corto plazo.
Recuerda que en 2025, el déficit fiscal se amplió hasta el 4,2% del PIB, frente al 3,3% registrado en 2024. Considera que ese deterioro reflejó, entre otros factores, el reconocimiento de gastos en bienes y servicios cuyos pagos habían sido postergados durante la administración anterior, aumentos de los salarios del sector público y un incremento de los gastos de la seguridad social.
La agencia proyecta que el déficit fiscal en 2026 se mantenga en un nivel similar al de 2025 en términos del PIB. “Dado que la desaceleración del crecimiento económico está ejerciendo presión a la baja sobre el crecimiento de los ingresos tributarios, JCR seguirá de cerca la capacidad del Gobierno para evitar una nueva ampliación del déficit fiscal mediante la contención del gasto y otras medidas”, advierte.
Si bien la relación entre la deuda pública y el PIB enfrenta presiones alcistas como consecuencia de la persistencia de los déficits fiscales, JCR considera que, bajo el actual marco de política fiscal, continuará aplicándose una gestión fiscal prudente y un adecuado control de la deuda, evitando así un incremento significativo del endeudamiento público.
En cuanto a la estructura del saldo de la cuenta corriente del país, JCR dice que los saldos comercial y de servicios han registrado superávits de manera sostenida. “Sin embargo, la cuenta corriente se ha mantenido deficitaria debido a un elevado déficit en la balanza de ingresos primarios, derivado principalmente del pago de dividendos asociado a la fuerte inversión extranjera directa (IED) recibida”, agrega.
No obstante, el déficit de la cuenta corriente se ha venido reduciendo en los últimos años. En 2025, el déficit de cuenta corriente se mantuvo en un nivel reducido, equivalente al 0,4% del PIB, debido, entre otros factores, a una expansión del superávit de servicios.
JCR destaca que Uruguay presenta una elevada resiliencia frente a shocks externos, dado que mantiene reservas internacionales equivalentes a más de 10 meses de importaciones y que, excluyendo la inversión extranjera directa, el país mantiene una posición de acreedor neto frente al exterior.
Finalmente indica que el sector bancario mantiene su solidez. El índice de préstamos en mora (NPL, por sus siglas en inglés) se situó en un nivel bajo de 1,6% a finales de julio de 2026, mientras que el capital, a finales de marzo de 2026, se ubicaba en 2,12 veces el mínimo requerido por las autoridades regulatorias.