Calificadora destaca que Uruguay esquivó tres shocks globales, pero lanza una advertencia al gobierno de Yamandú Orsi

Morningstar DBRS destacó la menor dependencia energética y el acceso al crédito, aunque advirtió sobre un crecimiento moderado y los retos de consolidación fiscal para la administración de Yamandú Orsi.

Calificadora de riesgo DBRS Morningstar
Calificadora de riesgo Morningstar DBRS.
Foto: Archivo

"La economía uruguaya ha demostrado una notable resiliencia en un entorno internacional complejo" y ha podido "evitar una serie de shocks globales", según un informe de la calificadora de riesgo Morningstar DBRS sobre el país. En esta agencia, la nota de de Uruguay es BBB (un escalón por encima del mínimo dentro del grado inversor) y tiene perspectiva "estable". De todas maneras, la calificadora advirtió por perspectivas de crecimiento económico "mediocres" y porque la reducción del déficit fiscal podría ser más gradual de lo estimado por el gobierno de Yamandú Orsi.

El informe recordó que "el conflicto entre Estados Unidos e Irán está elevando los precios de la energía, las economías avanzadas están incrementando las medidas proteccionistas y los mercados financieros se están ajustando a tasas de interés más altas". No obstante, "Uruguay ha superado la inestabilidad global hasta el momento gracias a su menor dependencia de la energía importada, sus relaciones comerciales diversificadas y una política macroeconómica creíble", resaltó.

"Si bien las perturbaciones externas aún podrían afectar el desempeño de Uruguay, la posición macroeconómica del país es sólida. El principal desafío para la perspectiva crediticia soberana de Uruguay es de índole más interna: mantener unas finanzas públicas sólidas", añadió.

Para Morningstar DBRS tres shocks externos "han tenido un impacto limitado en Uruguay". En ese sentido, indicó que "la considerable inversión en energías renovables durante las últimas dos décadas ha reducido sustancialmente la vulnerabilidad de Uruguay a las fluctuaciones de los precios del petróleo. El fuerte aumento de los precios de la energía desde febrero representa un obstáculo para la economía uruguaya, ya que genera presiones inflacionarias y erosiona el poder adquisitivo de los consumidores locales".

"El país depende de los combustibles fósiles para el funcionamiento de la industria y el transporte. Sin embargo, el país ahora genera casi toda su electricidad a partir de energías renovables, un cambio radical con respecto al pasado. Las importaciones de petróleo representaron solo el 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, frente al 4,6% en 2005", recordó.

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Importaciones de petróleo de Uruguay como porcentaje del PIB.

La calificadora también puntualizó que "el desempeño de los exportadores uruguayos también ha sido sólido este año a pesar del creciente proteccionismo global. La demanda de socios comerciales clave, como China, Brasil y la Unión Europea, se ha mantenido firme, mientras que los precios de las principales exportaciones uruguayas, como la carne, han aumentado. Además, el impacto directo de los aranceles del 12,5% impuestos por Estados Unidos en virtud de la Sección 301 sobre las exportaciones uruguayas es limitado. Solo el 10% de las exportaciones de bienes de Uruguay se destinan a Estados Unidos, y una gran parte de esos bienes están exentos de aranceles (por ejemplo, carne vacuna y productos de pulpa de celulosa)".

"Asimismo, Uruguay ha mantenido un acceso favorable al financiamiento externo en medio de la volatilidad de los mercados de bonos globales. A lo largo de este año, los bonos uruguayos han seguido beneficiándose de bajos diferenciales, lo que refleja la confianza de los inversionistas en los fundamentos económicos y políticos del país. El mes pasado, el gobierno uruguayo emitió un bono denominado en dólares con vencimiento en 2037 en el mercado internacional, con un rendimiento anual del 5,36%", resaltó Morningstar DBRS.

Para la calificadora, "el panorama macroeconómico es estable, pero las perspectivas de crecimiento son poco alentadoras".

Billetes de dólares.
Billetes de dólares.
Foto: Canva.

En ese sentido, remarcó que "Uruguay afronta el actual episodio de volatilidad global desde una posición de fortaleza. La inflación ha fluctuado dentro del rango de tolerancia del Banco Central (3-6%) durante 39 meses consecutivos (con una breve excepción cuando alcanzó el 2,9% interanual a marzo de 2026), y las expectativas de inflación se mantienen ancladas en la meta del 4,5%. La balanza de pagos externa se encuentra en buen estado. Además, el sistema bancario local está bien capitalizado y es rentable. En definitiva, Uruguay se encuentra en una sólida posición macroeconómica".

"Sin embargo -advirtió-, las perspectivas de crecimiento son mediocres. El consumo privado y las exportaciones impulsan el crecimiento, pero la inversión es débil. Según nuestra estimación del consenso del mercado, se prevé que la economía crezca un 1,5% en 2026 y un 2% en 2027. Los riesgos climáticos derivados de El Niño, que podrían afectar negativamente la actividad económica, también representan riesgos a la baja para la previsión de crecimiento".

Según el informe "el aspecto clave para la calificación crediticia soberana de Uruguay es la perspectiva fiscal. El déficit consolidado del sector público (excluyendo los efectos de los cuarentones) alcanzó el 4,8% del PIB en 2025, su nivel más alto desde la pandemia en 2020. El gobierno de Orsi busca reducir el déficit al 3% del PIB para 2029 mediante medidas modestas de ingresos y una mejor recaudación tributaria".

Oddone y Orsi.
Oddone y Orsi.

"Morningstar DBRS considera que el gobierno de Orsi está comprometido con la sostenibilidad fiscal y espera que el desequilibrio fiscal se reduzca gradualmente en el futuro", señaló.

"Sin embargo, el ritmo de consolidación podría ser más lento de lo previsto. Los ingresos podrían ser inferiores a las expectativas, ya que las proyecciones de crecimiento en el Presupuesto parecen ligeramente optimistas", alertó.

"Al mismo tiempo, el presidente Orsi, de la coalición de izquierda Frente Amplio, se ha comprometido políticamente a proteger el gasto público. En este contexto, el principal reto para el presidente Orsi será persuadir a los miembros de su propio partido, muchos de los cuales abogan por un mayor gasto social y un Estado más redistributivo, para que mantengan el nivel de gasto a medida que avanza lentamente el plan de consolidación basado en los ingresos", concluyó.

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