Redacción El País
La calificadora Morningstar DBRS, una de las cinco agencias que evalúa la deuda uruguaya, mantuvo la calificación de Uruguay en BBB, esto es un escalón por encima del mínimo dentro del grado inversor. Además, le mantuvo la perspectiva "estable", lo que significa que "los riesgos para las calificaciones crediticias de Uruguay están equilibrados", según el informe que acompaña la revisión de la calificación. A su vez, analizó la situación económica, del déficit fiscal, el Presupuesto y también el escenario político del presidente de la República, Yamandú Orsi, como ya lo había marcado hace un mes en otro informe.
La agencia evaluó que "la economía se expande a un ritmo moderado. El consumo privado se ve impulsado por un sólido crecimiento de los salarios reales y un bajo desempleo, mientras que la demanda externa se ha mantenido a pesar de las crecientes incertidumbres relacionadas con el comercio mundial"
Por otro lado, "las perspectivas de inflación son positivas. El aumento de los precios al consumidor ha fluctuado dentro del rango objetivo de inflación del Banco Central (BCU, 3-6%) durante los últimos dos años, y las expectativas de inflación convergen hacia el punto medio del objetivo del 4,5%. La balanza externa también presenta un aspecto saludable, y un tipo de cambio flexible debería ayudar a Uruguay a afrontar la evolución del entorno externo", resaltó.
"Sin embargo, las finanzas públicas representan el desafío más evidente para las perspectivas crediticias. El déficit consolidado del sector público (excluyendo los efectos de los cincuentones y los cuarentones) aumentó del 3,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2022 al 4,1% en 2024 y se prevé que alcance el 4,6% este año. El gobierno de Orsi ha implementado un plan de consolidación fiscal basado en los ingresos con el objetivo de reducir el déficit al 3,1% del PIB para 2029", expresó.
"El plan parece factible, pero, en opinión de Morningstar DBRS, el diseño del ajuste conlleva el riesgo de un desempeño inferior al esperado", añadió.
El informe recordó que "las calificaciones crediticias de Uruguay se sustentan en una política macroeconómica predecible y unas instituciones gubernamentales sólidas, que compensan los niveles moderados de productividad del país, su sistema financiero parcialmente dolarizado y su limitada profundidad financiera".
Como economía pequeña centrada en las exportaciones de productos agrícolas, Uruguay está expuesto a las fluctuaciones de los precios mundiales. La posibilidad de fenómenos meteorológicos más frecuentes y severos también podría representar un riesgo para el país. Sin embargo, las amplias reservas internacionales, la gestión conservadora de la deuda pública y la sólida regulación del sistema bancario fortalecen la capacidad de la economía para afrontar las crisis", añadió.
Economía y cuentas externas
Morningstar DBRS dijo que "la economía uruguaya crece a un ritmo sólido tras la recuperación del año pasado. El crecimiento se sustenta en un fuerte consumo privado impulsado por el aumento de los salarios reales y el bajo desempleo. Los altos precios de los productos agrícolas, en particular los de la carne vacuna, y la resiliente demanda externa impulsan las exportaciones. Uruguay se ha mantenido relativamente al margen de los aranceles estadounidenses, dado que menos del 9% de sus exportaciones de bienes se destinan a Estados Unidos. Sin embargo, la escalada de las tensiones comerciales mundiales podría tener efectos indirectos en la economía uruguaya a través de una menor demanda mundial o una caída de los precios de exportación de las materias primas".
Recordó que "el FMI prevé que la economía se expanda un 2,5% en 2025 y un 2,4% en 2026. El crecimiento podría superar las expectativas si se concretan a mediano plazo grandes proyectos de inversión, como la planta de hidrógeno verde que planea construir la empresa chilena HIF Global. El plan del gobierno para mejorar la eficiencia regulatoria y reducir las barreras de entrada también podría mejorar la competitividad y aumentar la productividad".
Sobre las cuentas externas de Uruguay, el informe indicó que "las cuentas externas de Uruguay no presentan grandes desequilibrios. El déficit en cuenta corriente se redujo al 1% del PIB en el segundo trimestre de 2025 (promedio móvil de cuatro trimestres), frente al 1,6% del mismo período del año anterior. Esta disminución se atribuye al sólido desempeño de las exportaciones, como la pulpa de papel, la soja y la carne vacuna, así como a las exportaciones de servicios. La depreciación del tipo de cambio real efectivo con respecto a Argentina en el primer semestre de 2025 contribuyó a un aumento de las exportaciones relacionadas con el turismo a ese país. La flexibilidad del tipo de cambio sigue ayudando a la economía a adaptarse a la evolución del contexto global. Además, las reservas de US$ 18.000 millones (el 24% del PIB) proporcionan al BCU una liquidez de divisas sustancial en caso de turbulencias en los mercados financieros mundiales".
La inflación se mantiene dentro del objetivo
"La inflación interanual ha fluctuado dentro del rango objetivo del banco central (entre el 3% y el 6%) durante 29 meses consecutivos. En octubre de 2025, la inflación se situó en el 4,3%. La bajada de los precios de los alimentos y el transporte, junto con un tipo de cambio sólido, han mantenido la inflación de los bienes transables (aquellos que se comercian con el exterior) relativamente baja, mientras que la inflación de los bienes no transables se ha mantenido cerca del límite superior del rango objetivo", enfatizó la calificadora.
"El nuevo gobierno ajustó los parámetros para las negociaciones salariales anuales, lo que podría ayudar a aliviar las presiones sobre los precios de los bienes no transables al reducir el carácter retroactivo de los aumentos salariales. Además, el BCU ha reforzado la credibilidad de su régimen de metas de inflación y ahora se centra explícitamente en el objetivo de 4,5%", elogió Morningstar DBRS.
"En este contexto, la política monetaria se mantiene ligeramente contractiva. Es probable que el BCU flexibilice gradualmente su política monetaria y, por lo tanto, adopte una postura más neutral en 2026", añadió.
Los riesgos del plan fiscal del gobierno de Orsi
"El gobierno de Orsi planea implementar una consolidación fiscal gradual. Tras varios años de reducción, el déficit fiscal consolidado del sector público (excluyendo los efectos de los cincuentones y los cuarentones) aumentó del 3,4% del PIB en 2022 al 4,1% en 2024 debido a una inflación menor a la esperada y a mayores gastos en transferencias e inversiones públicas. El gobierno de Orsi busca reducir el déficit fiscal del 4,1% en 2024 al 2,6% en 2029, si bien el ajuste se concentra en el último período", expresó el informe.
"Se proyecta un aumento de los ingresos públicos a partir de 2027 gracias a una mayor eficiencia tributaria, la implementación del Impuesto Mínimo Complementario Doméstico, la equiparación de la tributación de las ganancias de capital en el extranjero con la de las ganancias de capital nacionales y la eliminación de la exención de minimis. Se espera que el gasto se mantenga constante como porcentaje del PIB", indicó la calificadora.
"Sin embargo, dadas las rigideces en el perfil de gasto y el potencial de un rendimiento inferior al esperado en los ingresos, Morningstar DBRS considera que la trayectoria del déficit está sujeta a riesgos a la baja. Esta perspectiva, junto con el efecto estadístico de las transferencias de los cincuentones y cuarentones, justifica el ajuste en la evaluación del módulo de Gestión y Política Fiscal", agregó.
Para la calificiadora, "los esfuerzos del gobierno por fortalecer el marco fiscal establecido por la administración anterior son positivos".
En ese sentido, planteó que los "avances" de utilizar un ancla de deuda neta (establecida en 65% del PIB) más el fortalecimiento de la independencia es institucionalidad del Consejo Fiscal Autónomo ("mediante un mandato más amplio y recursos adicionales"), "deberían promover una mayor rendición de cuentas y fortalecer la gestión fiscal".
"Se prevé que la relación deuda pública/PIB se mantenga estable, aunque en un nivel ligeramente superior al previsto. Según el FMI, la deuda del sector público no financiero se estabilizará en torno al 69% del PIB a mediano plazo. La relativamente alta relación deuda/PIB y la composición cambiaria de la deuda representan cierto riesgo. Si bien la proporción de la deuda del gobierno central denominada en moneda extranjera disminuyó del 55% en 2020 al 46% en el segundo trimestre de 2025, sigue siendo algo elevada y deja las finanzas públicas vulnerables a las fluctuaciones cambiarias", advirtió.
"No obstante, la gestión conservadora de la deuda pública respalda el perfil crediticio de Uruguay. Los riesgos de refinanciamiento y liquidez son mínimos. Los activos líquidos del gobierno central, junto con los préstamos y las líneas de crédito contingentes de organismos multilaterales, cubren el 58% de las necesidades de servicio de la deuda para los próximos 12 meses", destacó el informe.
"La exposición al riesgo de tipo de interés también es limitada debido al largo plazo promedio de vencimiento de la deuda pública (12,4 años) y al alto porcentaje de deuda con tipos de interés fijos (94%). El gobierno sigue priorizando el aumento de la emisión de moneda local en el mercado interno, lo que debería reducir gradualmente el riesgo cambiario", añadió.
"Política centrista de Uruguay facilita la previsibilidad" de las medidas, "pese a los cambios de gobierno"
"El entorno político de Uruguay constituye una fortaleza crediticia clave. Uruguay es una democracia liberal estable con un gobierno eficaz y bajos niveles de corrupción. El país obtiene una alta puntuación en diversos indicadores internacionales de gobernanza", expresó Morningstar DBRS.
"Un electorado centrista facilita la moderación política y la formulación de políticas pragmáticas. Independientemente del partido en el poder, existe un amplio consenso en todo el espectro político sobre la importancia de unas finanzas públicas sostenibles, la estabilidad de precios y una regulación sólida del sistema financiero. La previsibilidad del marco político a lo largo del ciclo electoral fomenta un entorno favorable para el crecimiento económico", añadió.
La calificadora evaluó que "las prioridades políticas del gobierno de Orsi incluyen mejorar la competitividad económica, ampliar la red de protección social y reforzar la seguridad pública" y "si bien la aprobación de leyes requerirá dos votos de la oposición en la Cámara Baja, es probable que el Frente Amplio logre obtener apoyo caso a caso para impulsar su agenda legislativa".
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