El Banco Central (BCU) comenzó a invertir una pequeña parte (4%) de sus reservas en oro y acciones, lo que “responde a criterios de diversificación estratégica y cobertura de riesgos frente a escenarios de elevada volatilidad financiera internacional”, según el Informe Gestión de Reservas del segundo trimestre publicado ayer. El BCU administraba al cierre de junio pasado reservas por US$ 17.698,8 millones. Ya el año pasado, el Central había resuelto diversificar una pequeña parte de esos activos en un instrumento financiero socialmente responsable.
En el informe, el Central señaló que “en el trimestre comprendido entre el 1° de abril y el 30 de junio de 2026, se transfirieron aproximadamente US$ 96 millones desde el subfondo especial dólares al subfondo especial oro continuando con la ampliación del mismo” para totalizar US$ 120.9 millones y “se transfirieron unos US$ 120 millones desde el subfondo especial dólares con el propósito de financiar la creación del subfondo especial acciones”.
En otro informe denominado Portafolios Oro y Acciones, el BCU dijo que en el primer semestre del año “incorporó oro físico y exposición a renta variable mediante ETF (fondos cotizados en bolsa), que replican el S&P 500” (un índice de acciones de las principales 500 empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York).
“La incorporación de oro y acciones a la gestión de sus activos de reserva configuran un cambio relevante en la estructura histórica del portafolio. En efecto, la institución no mantenía posiciones significativas en oro desde hace aproximadamente tres décadas y no había mantenido previamente exposición a acciones”, afirmó este reporte.
A su vez, esto “implica asumir riesgos adicionales —principalmente de precio y de volatilidad— que se gestionan mediante: (i) límites cuantitativos por clase de activo aprobados por el Comité de Políticas de Administración de Reservas ; (ii) elección de instrumentos líquidos y transparentes (oro físico custodiado por entidades de primer nivel y ETF replicantes de índices diversificados referentes); (iii) seguimiento del aporte de cada clase al riesgo total del portafolio; y (iv) políticas de custodia y operativa que mitigan los riesgos operacionales y de contraparte”, explicó el BCU.
“La valuación se realiza a valor razonable, esto es a valor de mercado y se refleja en los estados contables del BCU con la periodicidad establecida por la normativa vigente, asegurando trazabilidad y transparencia en el reporte”, agregó.
Para qué y cómo se gestionan los activos de reserva
El BCU “mantiene activos de reserva como un instrumento de apoyo a la política monetaria y cambiaria a efectos de cumplir con la finalidad de estabilidad de precios”, según el reporte.
En el régimen cambiario vigente de libre flotación del dólar, “los activos de reserva permiten: asegurar el acceso a la liquidez en moneda extranjera para poder intervenir en el mercado de cambios cuando las circunstancias lo ameriten” y “garantizar el servicio de la deuda en moneda extranjera del BCU”, explicó el informe
“Un adecuado nivel de reservas permite reducir la probabilidad de crisis debido a shocks externos, mejorando la percepción de riesgo de los inversores sobre la capacidad de pago del país; y por ende contribuyendo a la disminución del riesgo país”, agregó.
El Central remarcó que “el nivel de reservas consistente con el logro de los objetivos del BCU reviste en gran parte el carácter de un seguro, constituyéndose en un fondo disponible para cubrir las eventualidades referidas”.
El BCU define diferentes perfiles de inversión de sus reservas y las gestiona en cuatro grandes fondos: fondo liquidez (en dólares y otras monedas), fondo precautorio (en dólares), fondo inversión (en dólares) y fondo especial de administración interna (en dólares, yuanes, euros, pesos mexicanos, reales, oro y acciones) y de administración externa (MBS, corporativos, ESG y SRI).
De los US$ 17.698,8 millones de reservas a fin de junio de 2026, el 31,4% estaba en el fondo liquidez. La casi totalidad (97,8%) de este fondo estaba invertida en el subfondo de activos en dólares (en Letras del Tesoro estadounidense), y el resto se dividía entre activos en euros, francos suizos, yenes y libras esterlinas.
En tanto, el 11,6% de las reservas estaba en el fondo precautorio, el 15% estaban colocadas en el fondo inversión (ambos en dólares).
A su vez, el 35,7% de las reservas estaban colocadas en el fondo especial. Este fondo tiene siete subportafolios: el subfondo especial dólares, el subfondo especial euros, el subfondo especial renminbi (yuan, la moneda china), el subfondo especial reales, el subfondo especial pesos mexicanos, el subfondo especial oro y el subfondo especial acciones y otros cuatro administrados en forma externa que son el MBS (administrado por el Banco Mundial), bonos corporativos (administrado por el Banco Internacional de Pagos), el ESG (también administrado por el Banco Internacional de Pagos y que invierte en deuda para financiar proyectos ambientalmente amigables) y el SRI (administrado por la gestora Amundi con un ETF especializado en renta fija con un perfil de Inversión Socialmente Responsable).
El subfondo especial dólares concentraba el 44,2% del fondo especial, el de euros el 20,3%, el renminbi el 7,1%, el reales el 6,5%, el pesos mexicanos el 2%, el oro el 2%, el acciones el 2% MBS el 8,5%, el de bonos corporativos el 3,6% y el ESG el 2,4% y el SRI el 1,4%.
Por otro lado, el 5,8% de las reservas son asignaciones de DEG (Derechos Especiales de Giro, una unidad de cuenta en base a una canasta de monedas) que realizó el Fondo Monetario Internacional a sus países miembros.
El 0,3% estaba en billetes en las bóvedas del BCU y otro 0,2% en otros sin especificar.
El Informe Gestión de Reservas indicó que "cabe destacar que la composición y administración de los activos de reserva al cierre del trimestre evidencian la continuidad de una estrategia orientada a preservar la liquidez y seguridad del portafolio, manteniendo al mismo tiempo una adecuada diversificación de instrumentos, monedas y horizontes de inversión".
"Desde la perspectiva de gestión, el esquema de gobierno corporativo y control de riesgos continúa proporcionando un marco sólido para la toma de decisiones, asegurando la adecuada separación entre la definición estratégica, la ejecución operativa y la supervisión independiente", añadió.
"Hacia adelante, la administración de reservas continuará priorizando el cumplimiento del mandato institucional, con especial foco en la preservación del capital, altos niveles de liquidez y fortaleciendo la capacidad de respuesta frente a shocks externos, en un contexto internacional que podría seguir presentando episodios de volatilidad en tasas de interés, mercados cambiarios y condiciones financieras globales", concluyó.
Según el informe, a fin de junio el 80,2% de las reservas estaban invertidas en activos denominados en dólares, el 7,9% en euros, el 5,8% en DEG, el 2,5% en yuanes, el 2,2% en reales y el restante 1,4% en otras monedas.
¿Cómo el BCU incorporó oro y acciones a sus reservas?
En el informe Portafolios Oro y Acciones, el Central informó que la “incorporación del oro a los activos de reserva del BCU se realizó a través de la compra de oro físico en el mercado, custodiado en los centros financieros globales por parte de custodios de primer nivel”. Añadió que “dicha compra se comenzó a procesar en el primer trimestre del año, período en el cual se compraron un total de 10.000 onzas. La posición se incrementó en el segundo trimestre, período en el cual se compraron 20.000 onzas, para totalizar 30.000 onzas al cierre del segundo trimestre del año”. El BCU dijo que “la Encuesta de Gestión de Reservas del Banco Mundial muestra que el 77% de los bancos centrales encuestados considera al oro como activo elegible y que el 45% reporta exposición efectiva a oro en su portafolio”.
"La incorporación del BCU se inserta así en una tendencia regional consolidada y no constituye una decisión aislada en el contexto latinoamericano o global", añadió.
Sobre la incorporación por primera vez de acciones en el portafolio de activos de reserva, el Central indicó que "desde el punto de vista técnico, la incorporación de exposición a renta variable en las reservas se justifica por el horizonte de inversión de largo plazo, el carácter acotado del riesgo del portafolio total y la existencia de objetivos explícitos de diversificación y mejora del retorno esperado".
"Vale destacar que las acciones, al igual que sucede con el oro, tienen una correlación muy baja o negativa con el resto del portafolio, al tiempo que ofician como cobertura contra la inflación en las principales economías", añadió el documento.
"La asignación del BCU a acciones se justifica por la existencia de un excedente de reservas no requerido para la liquidez cotidiana ni precautoria. Para mitigar riesgo de volatilidad en la valuación del portafolio y para hacer más transparente la gestión, la misma se implementa con una referencia de gestión pasiva (a través de ETF) y diversificada, con una posición acotada, y con un monitoreo explícito en su contribución al riesgo total del portafolio", explicó el informe.
"Esta exposición al sector se ha realizado a través de la sucesiva compra de fondos cotizados que replican el principal índice del mercado de acciones norteamericano. Durante el segundo trimestre comenzó la implementación de la estrategia de inversión, a través de cuatro partidas cercanas a US$ 30 millones cada una, avanzando gradualmente en la construcción del portafolio", agregó.