El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció este martes a su vice Geraldo Alckmin como su compañero de fórmula para las elecciones presidenciales de octubre, en medio de encuestas que lo muestran en empate técnico con su principal opositor. A los 80 años, Lula buscará un cuarto mandato contra el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en este momento en prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado.
Encuestas recientes muestran un crecimiento de la intención de voto de Flávio Bolsonaro que lo empatan con Lula en una eventual segunda vuelta. En diciembre, el izquierdista llevaba una ventaja de 15 puntos.
Proveniente de la derecha moderada y viejo rival de Lula, Alckmin forjó una alianza con el líder de izquierda en las elecciones de 2022, para enfrentar al entonces presidente Jair Bolsonaro.
"El compañero Alckmin va a tener que dejar el ministerio porque es candidato a vicepresidente de la República otra vez", dijo Lula este martes durante una reunión pública con su gabinete. Además de vice, Alckmin es actualmente ministro de Industria.
Entre los altos cargos que dejan el Gobierno figuran pesos pesados como el responsable de la Casa Civil, Rui Costa, y la ministra de Relaciones Institucionales, Gleisi Hoffmann, que se presentan al Senado por el Partido de los Trabajadores (PT).
Lula busca ampliar la presencia de parlamentarios afines en la Cámara alta, que cumple tareas de gran importancia como la aprobación de los nombres propuestos por el presidente para ser magistrados de la Corte Suprema.
El exministro de Hacienda Fernando Haddad ya renunció a su cartera recientemente para ser candidato a gobernador del estado de San Pablo, clave para las aspiraciones del mandatario para la reelección.
Este médico de 73 años fue cuatro veces gobernador de Sao Paulo, el estado más rico y poblado de Brasil, y dos veces candidato presidencial por el conservador Partido de la Social Democracia Brasileña. En 2006, perdió en segunda vuelta contra el propio Lula.
Se espera que cerca de la mitad de los ministros brasileños dejen esta semana sus cargos para competir en las elecciones generales.
"En 1978 fui reelecto presidente del sindicato (de metalúrgicos) y dije a mi familia que sería el último mandato y volvería a casa para cuidarla. Ya pasaron 50 años y no volví", bromeó Lula en una arenga a sus ministros.
El senador fue ungido como candidato por su padre luego de que la corte suprema condenara a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado.
Empate técnico
En este momento, Lula tiene como principal rival para las elecciones al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, y las últimas encuestas apuntan a un empate entre ambos. En diciembre, Lula llevaba una ventaja de 15 puntos.
Una encuesta publicada el 6 de marzo por Datafolha muestra un empate técnico en segunda vuelta entre Lula (46%) y Flávio Bolsonaro (43%).
Además, el gobernador del estado de Goiás, el derechista Ronaldo Caiado, lanzó el lunes su candidatura presidencial, que presentó como una alternativa a la polarización entre los polos capitaneados por Lula y Bolsonaro. Caiado,muy vinculado al sector agropecuario, será el candidato del Partido Social Democrático (PSD), de centroderecha.
Médico de formación, Caiado, de 76 años, se presentó como la mejor opción para “pacificar” el país, combatir el creciente crimen organizado y avanzar en la innovación con inteligencia artificial y el desarrollo de la industria de minerales críticos. “La polarización no es un rasgo de la política nacional; está sustentada por aquellos que realmente se benefician de ella ¿Puede ser desactivada? Sí, eso es lo que pretendo hacer llegando a la Presidencia”, afirmó.
Descartan informe contra hijo de Lula
La comisión parlamentaria que investigaba una supuesta trama corrupta en el sistema de pensiones brasileño rechazó el informe final que pedía denunciar a 216 personas, entre ellas un hijo del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva. Por 19 votos contra 12, los parlamentarios fieles al Gobierno de Lula se impusieron a los de la oposición y desestimaron las conclusiones del relator de la investigación, el diputado Alfredo Gaspar, que presentó un informe con más de 4.000 páginas tras siete meses de trabajo. Gaspar denunció que un esquema de corrupción operó en el seno del Instituto Nacional de Seguridad Social, moviendo miles de millones de reales mediante “deducciones no autorizadas de las prestaciones de jubilación y pensión”. De acuerdo con la investigación parlamentaria, la trama funcionó con la “complicidad activa o la omisión conveniente de los que ocupaban los puestos destinados a impedirlo”.
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