Gustavo Petro ingresó esta semana en su último mes como presidente de Colombia. Deberá entregar el gobierno al presidente electo Abelardo de la Espriella el próximo 7 de agosto.
Sin embargo, por estos días la sombra de un golpe de Estado sobrevuela Colombia. De la Espriella aseguró el martes que Petro intenta llevar a cabo un golpe de Estado y pidió a las Fuerzas Armadas proteger la democracia y desobedecer cualquier orden en ese sentido.
“Le pido como presidente electo a las fuerzas armadas de la República de Colombia que cumplan con su juramento de proteger la Constitución y la democracia, y no obedecer ninguna orden que Petro esté dando en sentido contrario”, agregó De la Espriella, quien también pidió a la comunidad internacional mantenerse vigilante del proceso de transición del poder.
“Plan B”
Los trámites para la transmisión de mando el 7 de agosto transcurren en medio de tensiones entre el mandatario saliente de izquierda y el entrante de derecha. Petro se niega a reconocer el resultado del balotaje de junio y De la Espriella, que ganó por menos del 1% al oficialista Iván Cepeda, acusa al gobierno saliente de corrupción.
“Petro y Cepeda iniciaron su plan B para quedarse a como diera lugar en el poder. Y lo quieren hacer a través de un golpe de Estado”, declaró De la Espriella.
El presidente electo, que definió la transición como una “auditoría exhaustiva” de la gestión de Petro, asegura haber identificado problemas en la lucha contra el narcotráfico, concesión de contratos estatales a dedo y deficiencias en el sistema de salud.
Usted “se eligió con ayuda extranjera, prohibido por la Constitución (...) y entregó la soberanía nacional para ser presidente”, respondió Petro en la red X.
“Quien ganó las elecciones por voto popular fue Iván Cepeda, el triunfo de Abelardo se hizo con algoritmos desde California y los algoritmos los hicieron empresas de inteligencia privada de Israel”, escribió Petro en otro de los muchos mensajes diarios que publica en su cuenta de X.
De la Espriella, que tiene nacionalidad colombiana y estadounidense, se ha declarado admirador del presidente Donald Trump y dijo que votó por él en 2024. Asegura además que Colombia y Estados Unidos tendrán una relación como nunca antes bajo su gobierno.
Petro desconoce la “legitimidad” de De la Espriella, alega que hubo un “fraude electoral” y convocó protestas el 20 de julio, cuando dará su discurso de despedida de la presidencia.
Cepeda, por su parte, reconoció los resultados de la elección, pero se declaró en “desobediencia civil” frente al nuevo gobierno.
Observadores internacionales y autoridades electorales descartaron cualquier tipo de manipulación en los comicios.
La actitud de Petro de no reconocer la legitimidad de su sucesor coincide con una creciente tensión institucional que el martes derivó en la suspensión de las mesas del proceso de transición.
Petro afirmó que su Gobierno “solo se ajustará a la ley en la entrega del gobierno” y sostuvo que el verdadero proceso de transición “es con el pueblo”, en una nueva muestra de la distancia política que mantiene con quien lo sucederá en el cargo.
En esa línea, el mandatario saliente convocó a sus seguidores a participar en una movilización el próximo 20 de julio, Día de la Independencia y de la instalación del nuevo Congreso, cuando pronunciará su último discurso ante el Legislativo.
“El 20 de julio, día de movilización general para gritar independencia y la permanencia de las reformas sociales (...) No lo haremos el 6 ni el 7 de agosto, es fecha trágica”, escribió X.
De todos modos Petro aseguró el martes que, a pesar de su negativa a reconocer el triunfo de De la Espriella, entregará el poder el 6 de agosto a la medianoche, horas antes de que su sucesor llegue a la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo.
“El proceso de entrega del Gobierno continúa (...) el Gobierno termina el seis de agosto a las 12 de la noche, porque ese fue el mandato del pueblo”, escribió Petro en la red social X, donde añadió que no se aferrará al poder porque es “un demócrata” que respeta la Constitución.
Insistió, sin embargo, en que su partido, el Pacto Histórico, presentará una demanda de nulidad de las elecciones y reiteró sus críticas al presidente electo y a su equipo de transición, luego de que el martes las partes suspendieran los contactos para el traspaso del poder en decisiones tomadas por separado.
El mandatario saliente no ha tenido ninguna participación en la transición con el futuro Gobierno, tarea que delegó en su ministro de Hacienda, Germán Ávila, y ha preferido dedicar sus últimas semanas en el cargo a mostrar los logros de su gestión.
“Resistencia activa”
A cuatro semanas de dejar el poder, Petro ha concentrado buena parte de sus intervenciones públicas en defender el balance de su mandato de cuatro años y en varias publicaciones en X aseguró que recibió “un pueblo lleno de hambre” y que entregará el país “comiendo bien, bailando muy bien y jugando bien fútbol y sin trampas”, al destacar los programas sociales de su Gobierno.
El presidente saliente llamó además a una “resistencia activa” y sostuvo que, “cuando el pueblo decida”, procederá la “desobediencia civil”, al considerar que el país enfrenta una amenaza para la democracia con la llegada del nuevo Gobierno.
Aunque Petro confirmó que dejará la Presidencia en la fecha prevista por la Constitución, volvió a asegurar, sin aportar pruebas, que las elecciones “fueron manipuladas”, reiteró sus críticas contra De la Espriella, calificó de “calumnias” las acusaciones hechas por integrantes del equipo del presidente electo y afirmó que responderá por la vía judicial.
“Miedo al destape”
De la Espriella promete fomentar la inversión privada, recortar el Estado y endurecer el combate a guerrillas y carteles narcotraficantes.
Amenaza además con llevar a Petro, Cepeda y sus aliados ante tribunales estadounidenses. Asegura que tienen “miedo” por el “destape que vendrá, no solo frente a toda la corrupción (...) sino de las consecuencias legales que tendrán sus vínculos con el narcoterrorismo”. Las alegaciones de fraude, agregó, son una “excusa para incendiar el país”.
La derecha teme un estallido de protestas como las que respaldó Petro contra su antecesor, Iván Duque, que dejaron decenas de muertos entre 2019 y 2021. AFP, EFE