Con la elección el domingo de Abelardo de la Espriella en Colombia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suma un nuevo aliado en esta zona de América Latina.
Trump afirmó ayer lunes que espera “construir una relación sólida” con Colombia tras la victoria De la Espriella. “¡Felicitaciones a ‘El Tigre’, Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia! Fue un gran honor para mí brindarle mi apoyo y espero trabajar juntos para construir una relación sólida entre Colombia y los Estados Unidos de América, que traerá nuevos niveles de grandeza para ambos países”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
A falta de los resultados oficiales definitivos, De la Espriella se impuso en la segunda vuelta con el 49,6% de los votos, frente al 48,7% del candidato izquierdista Iván Cepeda, delfín político del presidente saliente Gustavo Petro.
Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, conversaron en la noche del domingo con De la Espriella para felicitarlo por su victoria. Durante la campaña, el presidente estadounidense publicó tres mensajes en Truth Social en los que expresó su apoyo al candidato del movimiento Defensores de la Patria y prometió “apoyo total” a Colombia en caso de triunfo.
De la Espriella llega al poder con la promesa de un alineamiento total con la Casa Blanca en materia de lucha contra el crimen organizado y migración. Además, la victoria de De la Espriella marca un giro respecto a las tensas relaciones entre la Administración Trump y el Gobierno saliente de Petro, quien fue incluido en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Este año Trump impulsó la alianza Escudo de las Américas con gobiernos afines de la región para combatir el narcotráfico, a la que podría sumarse Colombia.
Estados Unidos “espera impulsar la cooperación en materia de seguridad regional, poner fin a la inmigración ilegal hacia Estados Unidos y fortalecer nuestros lazos económicos”, indicó el domingo el secretario de Estado, Marco Rubio, poco después de anunciarse el triunfo de De la Espriella.
Dos Colombia
La ajustada victoria de De la Espriella muestra la división en partes casi iguales del electorado colombiano, y anticipa retos de gobernabilidad para el próximo Gobierno (2026-2030).
Para el analista Jairo Libreros, profesor de la Universidad Externado de Colombia, la elección expresa una demanda de cambio frente a algunas de las principales apuestas de la Administración de Petro, y supone un viraje en las prioridades de la agenda nacional después de cuatro años en los que la política de “paz total” ocupó un lugar central en la acción del Gobierno saliente.
“Los temas prioritarios van a ser, en este siguiente orden: seguridad, energía y salud”, dijo el analista. A juicio de Libreros, el nuevo Gobierno buscará fortalecer financieramente el sistema de salud, atender las deudas acumuladas con el sector energético y devolver a la seguridad un papel central dentro de la política pública.
Pese a la derrota, la elección también dejó una señal de fortaleza para la izquierda y aunque Cepeda no logró llegar a la Presidencia, los más de 12,7 millones de votos obtenidos por el candidato del Pacto Histórico evidencian que este sector mantiene una sólida capacidad de movilización electoral y una base política que seguirá siendo determinante en el escenario nacional.
Para el politólogo e investigador Gabriel Clavijo, de la Universidad Militar Nueva Granada, uno de los principales mensajes que deja la segunda vuelta es que la corriente afín a Petro logró romper el supuesto techo electoral que algunos sectores le atribuían.
“Aquí se cae el mito de que la campaña de Cepeda tenía un techo de cristal que no podía ser roto”, afirmó el analista, quien atribuye ese crecimiento a la incorporación de votantes de centro, al respaldo de figuras políticas como la exalcaldesa de Bogotá Claudia López y a una movilización más intensa en regiones donde la izquierda tiene arraigo histórico.
Según Clavijo, el aumento de la participación fue especialmente visible en departamentos con presencia significativa de comunidades indígenas y afrodescendientes, así como entre ciudadanos que no habían acudido a las urnas en la primera vuelta o que entonces enfrentaron dificultades logísticas para hacerlo.
Gobernabilidad
La estrechez del resultado también plantea desafíos importantes para De la Espriella, que asumirá el poder en un país dividido por la mitad y con la futura oposición fortalecida por el resultado de las urnas.
Para Libreros, el presidente electo De la Espriella tendrá margen para construir acuerdos en el Congreso si logra generar confianza con los partidos tradicionales a través de la representatividad en su eventual gabinete y convertir las alianzas electorales en mayorías legislativas estables.
El panorama podría ser más complejo en las calles, asegura Libreros, porque los más de doce y medio millones de votos obtenidos por Cepeda consolidan a la izquierda como una fuerza con capacidad de movilización territorial y social, lo que podría traducirse en una oposición activa más allá de las instituciones.
La definición electoral más ajustada
El resultado de la segunda vuelta presidencial del domingo en Colombia, en la que el derechista Abelardo de la Espriella se impuso con una ventaja de 0,96 puntos al izquierdista Iván Cepeda, es el más estrecho que recuerda el país, según datos históricos de la Registraduría Nacional, entidad que organiza los comicios.
De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, ganó con 12.959.542 votos, equivalentes al 49,66%, mientras que Cepeda, del Pacto Histórico, partido del presidente colombiano, Gustavo Petro, recibió 12.708.712 papeletas (48,70%), según el conteo preliminar de la Registraduría al 99,99%.
En votos, la diferencia fue de 250.830 a favor de De la Espriella, resultado que solo se dará por definitivo una vez concluya el escrutinio en marcha, proceso que debe terminar esta misma semana.
Hasta domingo, la elección presidencial más disputada había sido la de 1970 en la que el conservador Misael Pastrana derrotó por un margen de 1,6 puntos porcentuales a Gustavo Rojas Pinilla, un general que había ejercido la presidencia entre 1953 y 1957 y que decidió postularse a las urnas por la Alianza Nacional Popular (Anapo), de corte nacionalista y como alternativa a los partidos tradicionales.
Esa elección estuvo marcada por denuncias de fraude en favor de Misael Pastrana, padre del también expresidente Andrés Pastrana, y de la disconformidad con el resultado surgió la guerrilla del M-19, a la cual perteneció en su juventud el hoy presidente saliente Gustavo Petro.
También fue estrecho el resultado de las elecciones de 1994 en las que el liberal Ernesto Samper derrotó en segunda vuelta al conservador Pastrana hijo con una ventaja de 2,11 puntos porcentuales.
En las elecciones de 2022, Petro se impuso en segunda vuelta al independiente de derecha Rodolfo Hernández con un margen de 3,13 puntos y una diferencia de 711.000 votos, casi el triple de la ventaja de De la Espriella sobre Cepeda de este domingo.
De la Espriella también fue el candidato más votado por los colombianos en el exterior (65,24 %), frente al 34,76% que recibió Cepeda.